Historias de Pacientes | Baptist Health Foundation
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BELLA RODRIGUEZ-TORRES

En la lucha contra el cáncer junto a su niña

"Aprendí muchas cosas de mi niña. La mayor lección que aprendí de Bella es que lo que nos quebranta no es el peso de nuestra carga, sino cómo escogemos llevarla".

​“Soy miembro de un club al que nadie quiere pertenecer", expresó Raymond Rodríguez-Torres, padre de Bella. "Tuve a mi niña en mis brazos durante su primer aliento de vida y en el último". Bella era valiente de muchas maneras, y antes de que quedara paralizada y le diagnosticaran cáncer en etapa 4, hizo muchas cosas que hacen los niños normalmente. "Nunca me preguntó por qué; nunca me preguntó si se iba a morir. Nunca me preguntó por qué la llevábamos a hacerle todas las cosas horribles que había que hacerle durante el tratamiento de cáncer", comentó el Sr. Rodríguez-Torres. "Ella simplemente sonreía". Un diagnóstico de cáncer puede afectar a toda la familia, desde las relaciones hasta las finanzas y la fe. Cada aspecto cotidiano de la interacción familiar se afecta por el cáncer, para el cual nadie está preparado.

Cuando Bella recibió la terapia de protones, la familia Torres tuvo que permanecer lejos de su hogar por muchos meses. No contaban con el beneficio de tener cerca a la familia, los amigos o la familia extendida. Se sumaban los gastos de viaje, que son agotadores para cualquier familia, y, por supuesto, extrañaban estar en casa. "La atención multidisciplinaria que podremos brindar en Miami Cancer Institute es crucial", dijo John Kerstiens, director de operaciones y radiación oncológica de Miami Cancer Institute. "La idea de que con solo atravesar una puerta podrán encontrar todo lo que necesitan en un solo lugar va a cambiar las reglas del juego en esta comunidad".

La terapia de protones es uno de los muchos atributos que distinguen a Miami Cancer Institute. Hay numerosas oportunidades para que usted deje un legado perdurable al asociar su nombre permanentemente con estas instalaciones de primera clase. Al hacerlo, usted será un modelo inspirador para la generosidad de otros.

“Gracias a los protones, no fue necesario hacerle una ostomía a Bella. Tampoco sufrió los daños colaterales de una radiación convencional", comentó el Sr. Rodríguez-Torres. "Vivió otros seis años con la enfermedad, caminando con alegría, corriendo y disfrutando su vida. Aprendí muchas cosas de mi niña. La mayor lección que aprendí de Bella es que lo que nos quebranta no es el peso de nuestra carga, sino cómo escogemos llevarla".

“Hoy en día, nadie está haciendo este tipo de inversión en el cuidado de la salud", dijo el Sr. Kerstiens. “De veras es muy visionario en cuanto a lo que debe ser el cuidado de la salud. Cuando pienso en lo que estamos construyendo y de lo que soy parte, sigo pensando que Miami Cancer Institute permanecerá por mucho tiempo después de mi partida. Eso es una oportunidad de dejar un legado, y Baptist Health es el lugar idóneo para hacerlo". ​​

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Dennis Bookshester

Sobrevivió el cáncer y ahora mejora las probabilidades de los demás

“Creo que el Miami Cancer Institute será lo mejor que vendrá al Sur de la Florida", comentó el Sr. Bookshester. “Pienso que la gente todavía no se ha dado cuenta de cuán significativo será".

"Dennis Bookshester no le daba importancia al fastidioso resfriado que no lo dejaba en paz. Pero a su esposa, Karen, no le gustaba cómo sonaba. "Nos acabábamos de mudar aquí, y no teníamos un médico de cabecera en ese momento. Habíamos escuchado de los centros de emergencias de Baptist Health, así que fuimos allí". El Sr. Bookshester pensó que de inmediato las preocupaciones de su esposa se calmarían. Sin embargo, lo que pasó después le cambió la vida. Luego de hacerse una radiografía de pecho y una tomografía computarizada, descubrió que tenía un tumor en el pulmón.

Como todo un titán de los negocios jubilado, que dirigió compañías de la lista de Fortune 500, para el Sr. Bookshester lidiar con crisis no era algo nuevo; sin embargo, sentía la incertidumbre de cuál sería el próximo paso a dar. Hasta que conoció al Dr. Mark Dylewski, presidente del grupo de oncología torácica y director médico de cirugía torácica general y robótica de Miami Cancer Institute. El Dr. Dylewski le ofreció la opción de extraerle el tumor de inmediato para determinar si era maligno. Mientras el Sr. Bookshester estaba anestesiado, le realizó una biopsia que confirmó que era cáncer. El Dr. Dylewski le extrajo una tercera parte del pulmón derecho durante el mismo procedimiento robótico. Eso fue en 2013, y el Sr. Bookshester, de 77 años de edad, continúa sin rastros de cáncer.

El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer entre hombres y mujeres, y cobra más vidas anualmente que el cáncer colorrectal, el de seno y el de páncreas juntos. Como en la mayoría de los casos de cáncer, las probabilidades de sobrevivir mejoran dramáticamente si se detecta a tiempo. El Sr. Bookshester le acredita al Dr. Dylewski haberle salvado la vida al haber atrapado el cáncer en una etapa temprana. Esta experiencia lo motivó a convertirse en un benefactor entusiasta de Baptist Health. Su esposa y él son miembros Century Club de Baptist Health Foundation, y el Sr. Bookshester colabora con el Miami Cancer Institute Capital Campaign Cabinet de la fundación. Con el propósito de ayudar a otros que podrían tener cáncer de pulmón sin detectar, Mr. Bookshester donó $100,000 para ayudar a lanzar el programa de tomografía de pulmón computarizada de Baptist Health, el cual ya ha crecido hasta convertirse en el quinto más grande del país. Entre las más de 2,000 tomografías que se han hecho hasta el momento, se han encontrado más de 80 casos de cáncer de pulmón. El Dr. Dylewski siente un gran respeto ante la determinación del Sr. Bookshester por ayudar a otros mediante su apoyo a Miami Cancer Institute y al hacer los estudios más accesibles. "Él quiere marcar la diferencia", comentó el Dr. Dylewski, “su propia experiencia con el cáncer lo motiva".

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Jodi Mazer

Jodi Mazer

Sobreviviente de cáncer de seno

"Es horrible tener que llamar a tu mamá y decirle que tienes cáncer. Pero hablar con tu esposo y decirle que no sabes si llegarán a acompañarse en la vejez, es espantoso."

IEn 2011, dos semanas después de cumplir 40 años, Jody Mazer se hizo una mamografía rutinaria. Solamente habían transcurrido 11 meses desde su mamografía anterior. Por la expresión en la cara del técnico se dio cuenta de inmediato de que había un problema. El radiólogo entró en la sala y le dijo a la Sra. Mazer que no creía que fuera nada, que había un 98% de probabilidad de que no fuera un problema, pero dado que tenían la ventaja de contar con su mamografía anterior, pudieron observar que hubo un cambio y consideraban que debía hacérsele seguimiento. En ese momento supo que tenía cáncer.

Durante las siguientes 48 horas tuvo que tomar decisiones en cuanto a biopsias y citas de seguimiento en las que todo el mundo le decía "eso mismo me pasó a mí y me encontraron un quiste" o "me hicieron una biopsia y tuvieron que repetir los estudios de imágenes." Veinticuatro horas más tarde, recibió confirmación del diagnóstico de cáncer de seno en estadio 1 o 2. "Es horrible tener que llamar a tu mamá y decirle que tienes cáncer. Pero hablar con tu esposo y decirle que no sabes si llegarán a acompañarse en la vejez, es espantoso", comenta Jody. Jody pensó en sus hijos y en todas las alentadoras posibilidades de su vida, y al darse cuenta del prospecto de que, a sus 40 años, quizás no tuviera un futuro, decidió inmediatamente que no esperaría el resultado de otras pruebas o estudios. Iba a someterse a una mastectomía doble lo más pronto posible.

Jody se reunió con la Dra. Gladys Giron-Newman del Baptist Health Breast Center en una consulta que duró más de dos horas y le explicó cada detalle de su caso: todo lo que se sabía, las variables desconocidas y qué iban a hacer. Después de su cita, Jody informó a su familia que la búsqueda había terminado: sabía que esa sería su médica y la persona que le salvaría la vida. Ella y Jason, su esposo, siempre han sido muy honestos con sus hijos y, a pesar de que eran aún muy pequeños, se sentaron a hablar con ellos y les dijeron la verdad. A cada minuto del día sus hijos les dieron ese apoyo tan necesario para poder atravesar una experiencia como esta. "Cada día es un obsequio y esto es algo que siempre repetimos en nuestra familia: que cada día es un regalo, que debemos estar agradecidos y hacer todo aquello que sea importante para vivir bien y felices."

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Oliver "Rocky" Smith

Oliver "Rocky" Smith

Sobreviviente de un derrame

Una atención rápida ante un derrame le brinda una segunda oportunidad a un abuelo parcialmente jubilado.

Una noche, mientras se preparaba para acostarse a dormir, Oliver "Rocky" Smith se encontró repentinamente en el piso de su baño. "No perdí el conocimiento ni sentí dolor" recuerda el Sr. Smith de 64 años, mecánico de aires acondicionados, parcialmente jubilado. "Intenté levantarme pero no pude. Pensé que era porque los calcetines me hacían resbalar en el piso de baldosa."

Alertada por los sonoros maullidos del gato de la familia, su esposa se levantó para ver qué ocurría. Rene Smith reconoció inmediatamente los signos de un derrame: su esposo arrastraba las palabras al hablar y no podía mover el lado izquierdo de su cuerpo. Llamó al 911. Minutos más tarde, los paramédicos llevaron a toda prisa al señor Smith a Baptist Hospital ya que, aunque había otros hospitales más cerca, estos no contaban con centros integrales para atención de derrames.


A la llegada del Sr. Smith, el equipo de atención de accidentes cerebrovasculares emprendió su labor. "Cuando digo que estaban corriendo no es en sentido figurado, porque cada minuto cuenta" relata la Sra. Smith. Un estudio de tomografía computarizada reveló que la arteria carótida derecha de su esposo estaba completamente obstruida y que tenía un coágulo en el cerebro. Le administraron un medicamento para disolver el coágulo, llamado activador del plasminógeno tisular (tPA, en inglés), pero no surtió efecto. "Su accidente cerebrovascular era bastante grave", recuerda el Dr. Italo Linfante, director médico de neurorradiología intervencionista del Baptist Health Neuroscience Center. "El tPA no surte efecto sobre un coágulo grande."

Tratamiento

Ya a las 2 a. m., menos de tres horas después de que comenzara el accidente cerebrovascular del Sr. Smith, el Dr. Linfante le estaba practicando una angioplastia endovascular mínimamente invasiva para abrir la arteria carótida obstruida con un globo muy diminuto y seguidamente extraer el coágulo de la arteria cerebral media derecha. Al despertar de la anestesia, el Sr. Smith estaba ya encaminado hacia una recuperación completa. "El Dr. Linfante es un ángel guardián que ha recibido un don: la capacidad de salvarle la vida a alguien con este procedimiento", afirma la Sra. Smith. "No solo le salvó la vida a Rocky sino también su calidad de vida." Hoy en día, aproximadamente un año y medio después del derrame, el Sr. Smith dice que está "100% recuperado".

Recuperación

Juega golf aproximadamente una vez por semana, viaja en su autocaravana con su esposa y disfruta pasar tiempo con sus hijos adultos, sus seis nietos y sus tres bisnietos. "Sigo llevando una vida normal, estoy activo y hago lo mismo que antes", comenta. La Sra. Smith está muy agradecida con los paramédicos que cumplieron con las pautas del condado para casos de accidentes cerebrovasculares y procuraron atención para su esposo en un instituto tan avanzado. "El centro para atención de accidentes cerebrovasculares de Baptist Hospital marca la diferencia", señaló. "Nos brindó una verdadera calidad de vida que antes subestimábamos".​

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PETER BASSO

PETER BASSO

Sobreviviente de cáncer

"El día que descubrimos que era cáncer fue terrible", recuerda el Sr. Basso. "Y dijimos: —Bueno, tenemos cáncer ¿ahora qué vamos a hacer?"

El momento en el que Peter Basso pudo subirse otra vez a su bicicleta después de terminar su tratamiento de cáncer, representó mucho más que la oportunidad de volver hacer ejercicio. Para él, fue un símbolo de que el cauce de su vida había vuelto a la normalidad. La vida del Sr. Basso dio un vuelco inesperado en 2014 cuando descubrió que tenía un bulto en el cuello, mientras se afeitaba. "Se lo mostré a mi esposa y me dijo que sería mejor que me lo examinaran", comenta. Una biopsia tomada con aguja reveló la presencia de un carcinoma espinocelular que se había desplazado a los ganglios linfáticos y a la zona justo por debajo de la mandíbula. "El día que descubrimos que era cáncer fue terrible", recuerda el Sr. Basso. "Y dijimos: —Bueno, tenemos cáncer ¿ahora qué vamos a hacer?"

Tratamiento

Primero, el Sr. Basso se sometió a una operación tradicional para extirpar el tumor del cuello en South Miami Hospital. Además, se realizó una cirugía robótica para extirpar 20 ganglios linfáticos, las amígdalas y una pequeña porción de la parte posterior de la lengua. Su tratamiento de seguimiento incluyó radiación y quimioterapia. La esposa del Sr. Basso, Carmen, también se siente muy agradecida con el enfoque de Baptist Health de una atención dedicada a la familia. "La verdad comprendían que el diagnóstico era un asunto que atañía a toda la familia", comenta la Sra. Basso. "El tratamiento no solamente afecta al paciente sino a toda la familia. Nunca hubo ninguna reunión en la que yo no participara. No solamente me hicieron sentir que formaba parte de un equipo sino que era la líder."

Recuperación

El Sr. Basso de 58 años, es un contratista de construcción y un ávido ciclista que recorría 150 millas semanales antes de recibir el diagnóstico y nunca perdió de vista su pasión por el ciclismo. "Durante el tratamiento me repetía una y otra vez que quería recuperar mi vida para poder montar mi bicicleta y volver a trabajar", recuerda. Los exámenes recientes demuestran que el Sr. Basso sigue estando en remisión y ahora ha vuelto a recorrer largas distancias. "Forma parte de volver a estar en buena forma y de sentirme bien físicamente", señala. "Tiene un efecto terapéutico para mí."

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SOFIA & RYAN HOLTZMAN

Sobrevivientes de un parto prematuro

"En la ecografía de las 24 semanas de gestación la doctora nos dijo que todo iba perfectamente bien. Y luego nos echó el balde de agua fría de que tenía cinco centímetros de dilatación."

Afortunadamente la mayoría de los bebés están sanos al nacer, pero en el caso de los gemelos Holtzman fueron bebés extremadamente prematuros. "Cuando nacieron nuestros bebés eran pequeñitos... muy, muy pequeñitos. Gabriel pesó 1 libra 6 onzas y Luke pesó 1 libra 6.9 onzas", recuerda Sofía Holtzman. Pero la unidad de cuidados intensivos para neonatos (NICU) de South Miami Hospital está excepcionalmente preparada y equipada para atender a nuestros pacientes más pequeñines. La NICU cuenta con una gama completa de especialistas, entre ellos cardiólogos pediátricos, neurólogos, cirujanos, neurocirujanos, oftalmólogos, cirujanos plásticos y especialistas en enfermedades infecciosas, según sea necesario para atender el caso individual de cada paciente. 

"Durante 121 días, el Dr. Jorge Pérez y su equipo trabajaron día y noche para cerciorarse de que nuestros bebés milagros pudieran irse a casa con nosotros", recuerda la Sra. Holtzman. La evolución de los gemelos fluctuaba. Gabriel iba mejorando, pero los pulmones de Luke no funcionaban bien y cada vez empeoraban más. "Un día, durante el almuerzo, el Dr. Pérez nos llamó y nos dijo que estaba respondiendo. Finalmente estaba respondiendo." Gracias a la atención dispensada por un equipo de médicos, llamados neonatólogos, junto con personal de enfermería especializado en neonatología y bajo la dirección del Dr. Jorge Pérez, los gemelos comenzaron a evolucionar favorablemente. "South Miami Hospital siempre formará parte de nuestras vidas", comentó Ryan Holtzman. "Es una deuda de agradecimiento tan grande que no se puede expresar con palabras."

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MONTYE & JIM BARKER

Sobreviviente de ataque cardíaco

El Dr. Abello le preguntó: —¿Crees en milagros, Jim? A lo que Jim respondió: —Sí. —El Señor todavía no la ha llamado porque aún tiene cosas que hacer en esta tierra.

Después del servicio en la iglesia el domingo 31 de julio de 2011, Montye Barker se sintió muy enferma y le dijo a Jim, su esposo, que tenía que llevarla al hospital. Llamaron a los paramédicos quienes trasladaron a Montye y llegaron al hospital alrededor del mediodía. Tras examinarla en el centro de emergencias, el médico encargado transfirió a Montye a la unidad de cuidados intensivos (ICU) y le dijo a Jim que querían que pasara la noche en observación. Jim le dio un beso de buenas noches a su esposa y le dijo "Te veo mañana, mi amor." A las 11:45 p. m., Jim recibió una llamada en la que le recomendaban que volviera al hospital porque su cuadro estaba cada vez peor.

Jim se apresuró a llegar al hospital y encontró al Dr. Robert Abello atendiendo a Montye. El Dr. Abello le había aplicado una desfibrilación ya una vez y su corazón había reaccionado, pero se había detenido nuevamente y tuvo que repetirla, mientras Jim oraba de pie junto a él. Su corazón volvió a reaccionar y otra vez se detuvo. Jim seguía orando. Los dos hombres se quedaron allí de pie, inmóviles. Repentinamente, el corazón de Montye empezó a latir nuevamente. —No puedo creerlo— dijo el Dr. Abello. Se volteó, miró a Jim y le dijo: —¿Crees en milagros, Jim? A lo que Jim respondió: —Sí. —El Señor todavía no la ha llamado porque aún tiene cosas que hacer en esta tierra. Montye permaneció en la ICU durante casi un mes. "Le debo mi vida a esos hombres y mujeres excepcionales", afirma Montye.

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WILLIS MCGAHEE

Sobreviviente de una lesión deportiva

Cuando comencé a recuperarme, le pregunté al Dr. Uribe si podría participar en la selección ¡y me respondió que sí! Y entonces me propuse demostrarles a los demás que se equivocaban.

Millones de aficionados del fútbol americano vieron cuando el corredor estrella de University of Miami, Willis McGahee, sufrió lo que se conoce como una de las 10 peores lesiones deportivas, mientras el equipo de University of Miami se enfrentaba a Ohio State en el campeonato nacional Fiesta Bowl de 2003. McGahee se perfilaba como uno de los principales jugadores que seleccionaría la NFL para el último juego universitario, pero las reglas del juego estaban a punto de cambiar. El comentarista anunció que se trataba de una lesión grave de la rodilla. Otro preguntó si su carrera había terminado. Los comentaristas no sabían qué decir. McGahee abordó un avión con destino a Miami y al aterrizar fue trasladado directamente a Doctors Hospital para reunirse con el que pronto se convertiría en su cirujano: el Dr. John Uribe. Fue como si la historia volviera a repetirse: médico y paciente recordaron el vínculo que los había unido hace tiempo por la operación del ligamento colateral lateral de la rodilla a la que se había sometido durante sus días de secundaria en Central High.

En esta ocasión se sometió a una extensa operación de los ligamentos cruzados anterior y posterior, y del ligamento colateral interno. Su hermano fue su fuente de inspiración y su determinación lo llevaron a cumplir con un programa de rehabilitación intensivo que incluía ejercicios para todo el cuerpo, los siete días de la semana. No tenía descanso. Llegó el día de la selección y, tal como se esperaba, Willis McGahee fue seleccionado en la primera ronda por los Buffalo Bills. "Jamás olvidaré esa llamada telefónica. El gerente de los Buffalo Bills en aquel momento, Tom Donahoe, me preguntó: —¿Quieres ser un Buffalo Bill? —Claro— le respondí. —¿Cuándo creen que me van a seleccionar? —Vamos a seleccionarte ahora mismo. Felicidades— me dijo el Sr. Donahoe." Su vida había cambiado. Durante los siguientes diez años Willis McGahee construyó una carrera exitosa en la National Football League y jugó con cuatro equipos. Hoy en día, a sus 32 años, siente que ha recibido una segunda oportunidad, todo gracias al genuino lazo que creó con su cirujano, a una operación exitosa y a la confianza depositada en Doctors Hospital.

El programa para jóvenes Youth Athletic Outreach Program de Doctors Hospital le brindó apoyo a Willis en la secundaria y continúa apoyando a miles de jóvenes atletas de las Escuelas Públicas de Miami-Dade. Todas las primaveras y los otoños, los médicos del Doctors Hospital ofrecen exámenes deportivos previos a la participación, cobertura durante juegos de fútbol americano, seminarios de formación continua, electrocardiogramas voluntarios, el programa para conmociones para pacientes ambulatorios de Baptist, cobertura en eventos de entrenamiento atlético de jóvenes y el programa de disminución de conmociones que permite que los jugadores jóvenes y sus padres puedan disfrutar de los numerosos torneos deportivos de fin de semana que forman parte de nuestra cultura, tales como la Little League y Pop Warner. Con el apoyo de nuestros donadores, los médicos del Youth Athletic Outreach Program de Doctors Hospital pueden seguir prestando estos servicios tan necesarios sin costo para los atletas actuales o futuros, quienes son alumnos de primaria, escuela media y secundaria de todo el condado de Miami-Dade.



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