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Por Qué Más Pacientes Recurren a la Fisioterapia Antes de la Cirugía
Educación

Por Qué Más Pacientes Recurren a la Fisioterapia Antes de la Cirugía

Baptist Health Brain & Spine Care

Para alguien que esté lidiando con dolor persistente de rodilla, una lesión molesta en el hombro o dolor de cadera, la cirugía a veces puede parecer el siguiente paso inevitable. Sin embargo, cada vez más, la atención ortopédica comienza en otro punto: con tratamientos conservadores diseñados para reducir el dolor, restaurar la movilidad y ayudar a los pacientes a retomar las actividades que disfrutan sin recurrir a la cirugía.

La fisioterapia suele ser fundamental en este enfoque. Dependiendo del diagnóstico, los pacientes también pueden beneficiarse de modificaciones en la actividad, medicamentos, el uso de soportes ortopédicos o inyecciones, incluida la terapia con plasma rico en plaquetas (PRP).

En Baptist Health Orthopedic Care, el énfasis está en encontrar el tratamiento que mejor se adapte a la condición, el estilo de vida y los objetivos del paciente. A veces, esto implica cirugía. Pero para muchos problemas musculoesqueléticos comunes, el tratamiento no quirúrgico puede ser un punto de partida adecuado.

“La fisioterapia puede ayudarnos a abordar algunas de las causas subyacentes de las dificultades que presenta un paciente, ya sea debilidad, rigidez, pérdida de movilidad o la forma en que se mueve el cuerpo”.
Michael Swartzon, M.D., especialista en Medicina Deportiva de Baptist Health Orthopedic Care.

Por Qué el Tratamiento Conservador Suele ser la Primera Opción

El dolor musculoesquelético tiene muchas causas, y una lesión dolorosa o que limita el movimiento no necesariamente requiere una operación.

"Muchos pacientes acuden a nosotros preocupados de que consultar a un especialista en ortopedia signifique automáticamente que van camino a una cirugía, y eso simplemente no es así", afirma Michael Swartzon, M.D., especialista en medicina deportiva de Baptist Health Orthopedic Care. "Cuando es médicamente apropiado, queremos explorar tratamientos conservadores que puedan aliviar el dolor, mejorar la funcionalidad y ayudar a los pacientes a volver a las actividades que son importantes para ellos".

Un médico de medicina deportiva puede evaluar los síntomas, realizar un examen físico y utilizar pruebas de imagen cuando sea necesario para determinar la causa del problema. A partir de ahí, el tratamiento puede incluir fisioterapia, cambios en la actividad, medicamentos, soportes ortopédicos o inyecciones.

La decisión es altamente personalizada. El mejor enfoque para una persona activa de 30 años con una lesión en un tendón, por ejemplo, puede diferir sustancialmente del tratamiento recomendado para una persona de 70 años con osteoartritis.

"No existe una única vía de tratamiento que funcione para todos", señala Alex Mafdali, M.D., médico de atención primaria especializado en medicina deportiva de Baptist Health Orthopedic Care. "Analizamos el diagnóstico, la gravedad de la condición, la salud general del paciente y, algo muy importante, qué es lo que esa persona desea poder hacer. Luego, elaboramos un plan de tratamiento basado en esos factores".

“Establecemos objetivos, supervisamos el progreso del paciente y ajustamos el plan cuando es necesario. Si una persona gana fuerza, se mueve mejor y retoma sus actividades habituales, eso nos indica algo importante”.
Alex Mafdali, M.D., médico de atención primaria especializado en medicina deportiva de Baptist Health Orthopedic Care

Lo que la Fisioterapia Puede Lograr

La fisioterapia es más que una simple serie de ejercicios. Un programa de rehabilitación puede abordar limitaciones físicas específicas que contribuyen al dolor o a la pérdida de funcionalidad.

Dependiendo de la condición, la terapia puede enfocarse en la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio, el rango de movimiento y los patrones de movimiento. Un fisioterapeuta también puede enseñar a los pacientes cómo modificar sus actividades mientras la lesión sana y cómo avanzar de manera segura hacia la actividad normal.

"La fisioterapia puede ayudarnos a abordar algunas de las causas subyacentes de las dificultades del paciente, ya sea debilidad, rigidez, pérdida de movilidad o la forma en que se mueve el cuerpo", afirma el Dr. Swartzon. "En el caso adecuado, mejorar esos factores puede marcar una diferencia significativa tanto en el dolor como en la funcionalidad".

La terapia también brinda al equipo médico la oportunidad de observar cómo responde el paciente con el paso del tiempo. La mejoría puede justificar la continuación del tratamiento conservador. Si el dolor persiste o la funcionalidad disminuye a pesar de un tratamiento adecuado, esto podría indicar la necesidad de una evaluación adicional o de otro tipo de tratamiento.

El objetivo no es mantener al paciente en terapia indefinidamente ni retrasar un procedimiento necesario.

"El tratamiento conservador debe tener un propósito", señala el Dr. Mafdali. "Establecemos objetivos, supervisamos el progreso del paciente y ajustamos el plan cuando es necesario. Si la persona gana fuerza, se mueve mejor y retoma sus actividades normales, eso nos indica algo. Si no mejora según lo previsto, eso también nos aporta información importante sobre los pasos a seguir".

Cuándo Considerar la Terapia con PRP

Para algunos pacientes, la terapia con plasma rico en plaquetas (PRP) puede ser otra opción no quirúrgica.

El PRP se prepara de la propia sangre del paciente. Luego de extraer la sangre, esta se procesa para obtener una preparación concentrada de plaquetas, las cuales contienen factores de crecimiento que intervienen en los procesos naturales de curación del cuerpo. Luego se inyecta el PRP en la zona afectada.

Este tratamiento ha despertado gran interés en la medicina deportiva, pero es importante entender que el PRP no es una solución universal para el dolor ortopédico. La evidencia sobre su eficacia varía según la condición, por lo que los pacientes requieren un diagnóstico adecuado antes de decidir si es una opción que se debe considerar.

"El PRP es una herramienta dentro de una estrategia de tratamiento no quirúrgico mucho más amplia", afirma el Dr. Swartzon. “El objetivo es utilizar las propias plaquetas concentradas del paciente para favorecer la respuesta de curación del organismo en una zona específica. Sin embargo, la selección del paciente es fundamental. Debemos determinar qué tejido está lesionado y si existen pruebas de que el PRP pueda resultar útil para ese problema en particular”.

El PRP se puede considerar para pacientes selectos con ciertas condiciones de los tendones u osteoartritis, a menudo después de que las medidas conservadoras más tradicionales no hayan logrado una mejoría suficiente.

"Los pacientes oyen hablar mucho de los tratamientos regenerativos, especialmente del PRP, y naturalmente quieren saber si estos tratamientos pueden ayudarles a evitar la cirugía", afirma el Dr. Mafdali. "La respuesta depende del diagnóstico. El PRP puede ser una opción razonable para ciertas condiciones, pero debe considerarse como parte de un plan de tratamiento individualizado en lugar de verse como una cura milagrosa".

El Tratamiento Conservador no Significa Evitar la Cirugía a Toda Costo

El creciente énfasis en los tratamientos no quirúrgicos no significa que la cirugía deba posponerse siempre.

Algunas lesiones requieren reparación quirúrgica, y la artritis avanzada o un daño estructural significativo pueden hacer que una operación sea, en última instancia, la opción más eficaz. El objetivo del tratamiento conservador es brindar a los pacientes adecuados la oportunidad de mejorar sin cirugía, asegurándose al mismo tiempo de que su condición sea monitoreada.

"Si un paciente presenta una condición que claramente requiere cirugía, nuestro objetivo no es poner obstáculos innecesarios", dice el Dr. Swartzon. "Se trata de asegurarnos de tener el diagnóstico correcto y de haber considerado opciones razonables. Cuando la cirugía es el mejor tratamiento, queremos que el paciente tome esa decisión con un entendimiento claro del por qué".

La fisioterapia también puede seguir siendo valiosa cuando una operación se vuelve necesaria. Dependiendo del procedimiento, la rehabilitación después de la cirugía puede ayudar a los pacientes a recuperar la movilidad, la fuerza y la funcionalidad. Algunos pacientes también pueden someterse a terapia antes de la operación para mejorar su fuerza y condición física como preparación para la recuperación.

Saber Cuándo es Momento de una Reevaluación

Una pregunta frecuente es cuánto tiempo deben continuar los pacientes con el tratamiento conservador antes de considerar otras opciones. No existe un plazo universal.

La respuesta depende de la condición, su gravedad, el tiempo que llevan presentes los síntomas y la respuesta del paciente al tratamiento. Una lesión leve por uso excesivo puede mejorar con relativa rapidez, mientras que los problemas degenerativos crónicos pueden requerir un manejo a más largo plazo.

Los pacientes deben ser reevaluados si el dolor empeora, la funcionalidad sigue disminuyendo o los síntomas interfieren significativamente con el trabajo, el sueño, el ejercicio o las actividades cotidianas a pesar del tratamiento.

"No definimos el éxito únicamente por el aspecto que muestran una radiografía o una resonancia magnética", señala el Dr. Mafdali. “También queremos saber si el paciente puede caminar cómodamente, hacer ejercicio, trabajar, jugar con sus hijos o nietos, o volver a su deporte. La funcionalidad y la calidad de vida son aspectos importantes de la conversación”.

Ciertos síntomas también pueden requerir atención médica más inmediata. La incapacidad repentina para soportar peso, una debilidad significativa luego de una lesión, una articulación visiblemente deformada o una inflamación intensa son motivos para buscar una evaluación rápida, en lugar de simplemente intentar hacer ejercicio a pesar del problema.

Un Camino más Personalizado Hacia la Recuperación

El cambio hacia un enfoque de tratamiento ortopédico conservador modifica la primera pregunta que plantean muchos pacientes. En lugar de comenzar preguntando: “¿Necesito cirugía?”, la conversación puede iniciarse con: “¿Qué está causando mis síntomas y cuál es la mejor manera de recuperar mi funcionalidad?”.

Para algunos pacientes, la respuesta puede ser la fisioterapia. Otros podrían beneficiarse de la rehabilitación combinada con medicamentos, modificaciones en la actividad o inyecciones. Ciertos pacientes podrían ser candidatos para el tratamiento con PRP. Y, para algunas condiciones, la cirugía seguirá siendo el tratamiento más adecuado.

Lo importante es adaptar la intervención a cada persona, en lugar de asumir que todos los problemas ortopédicos siguen el mismo curso. “El objetivo no es simplemente evitar la cirugía”, afirma el Dr. Mafdali. “La meta es ayudar al paciente a recuperarse de la manera más segura y eficaz posible”.

“Si logramos esto mediante un tratamiento conservador, el resultado puede ser excelente. Y si finalmente resulta necesaria una cirugía, el paciente podrá afrontarla con la tranquilidad de saber que la decisión se basa en su estado de salud, su evolución y sus objetivos personales”.

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