Investigación

Las 5 condiciones principales que empeoran con el estrés

A menudo el estrés es ignorado como un factor de riesgo, y eso es especialmente problemático para aquellas personas que ya están lidiando con la obesidad, la presión alta, la diabetes y otras condiciones de salud subyacentes.

La época festiva debe ser un tiempo para relajarse y para disfrutar la compañía de amigos y familiares. Sin embargo para muchos, esta época del año marca un tiempo de mucho más estrés con las presiones adicionales de las tareas personales arriba de la carga de terminar los proyectos a tiempo en el trabajo.

El estrés es un factor de riesgo común, tratado por los médicos de medicina familiar como Melissa Franco, D.O., una doctora de Baptist Health Medical Group con Baptist Health Primary Care en Palmetto Bay.

“Vemos a muchas personas cuyas quejas acerca de los problemas físicos provienen del estrés en sus vidas”, dice la Dra. Franco. “Cuando una cascada de cosas estresantes causan la presión alta, por ejemplo, le pedimos al paciente que evalúe cuándo comenzaron los síntomas y cómo pueden aliviar el estrés, aunque eso signifique algo tan importante como cambiar de trabajo”.

La clave para reducir el estrés es que los pacientes “se tomen un tiempo para si mismos, aunque sea de 30 a 60 minutos al día para dar una caminata o cualquier otro tipo de ejercicio para despejar la mente y reducir los niveles de estrés”, dice la Dra. Franco.

Un programa regular de ejercicios, una mejor nutrición o asesoría, como las clases de reducción de estrés, son algunos de los pasos que las personas pueden tomar para ayudar a reducir sus niveles de estrés, tanto en el trabajo como en casa.

Es aun más importante controlar el estrés para las personas con condiciones de salud existentes. He aquí algunas de las condiciones principales que empeoran con el estrés.

  1. Las enfermedades cardiacas. Los investigadores han estado estudiando desde hace mucho, la conexión entre el estrés y el aumento en el riesgo para la presión alta, o la hipertensión, y los problemas del corazón. Los motivos por el cual existe una conexión no están completamente claros. Pero está bien establecido que el estrés puede aumentar directamente el ritmo cardiaco y el flujo de sangre, y eso puede liberar el colesterol y los triglicéridos al torrente sanguíneo. Por supuesto, el estrés es sólo un factor para muchos en riesgo para las enfermedades cardiacas. Otros posibles factores son la obesidad, que es resultado de una dieta inadecuada o de la falta de ejercicio, y el tabaquismo. Pero los médicos también entienden que el estrés emocional repentino puede actuar como un posible desencadenante para los problemas cardiovasculares serios, incluyendo los ataques cardiacos. Las personas que ya están en riesgo para las enfermedades cardiacas deben evitar las situaciones estresantes en casa o en el trabajo. Es importante para estos individuos en alto riesgo y para todos los demás, el manejar con éxito el estrés diario de la vida tanto como sea posible, dice la Dra. Franco.
  2. Los problemas gastrointestinales. Un mito acerca del estrés que ha sido desmentido es que el estrés causa úlceras. No es cierto. Sin embargo, el estrés sí puede empeorar las condiciones gastrointestinales existentes, tales como la acidez crónica (o enfermedad de reflujo gastroesofágico ERG) y el síndrome del intestino irritable (IBS por sus siglas en inglés). El estrés también es un factor frecuente en muchas otras condiciones gastrointestinales. Existen docenas de medicamentos disponibles sin receta para tratar la acidez y el reflujo, o ERG y las úlceras – pero no hay tratamiento para la dispepsia no ulcerosa, uno de los trastornos gastrointestinales superiores más comunes y recurrentes que no tiene una causa física clara, y para el cual no hay un examen de diagnóstico (es un diagnóstico clínico). “El dolor de estómago no ulceroso o dispepsia definitivamente puede ser empeorado por el estrés”, dice Michael Sternthal, M.D., gastroenterólogo del Baptist Endoscopy Center at Coral Springs.
  3. El asma. El estrés es un desencadenante común para los síntomas de asma, incluyendo la falta de aire, la ansiedad o el pánico. Varios estudios han demostrado que el estrés puede empeorar el asma. Algunos descubrimientos han sugerido que el estrés crónico entre los padres puede elevar el riesgo para que sus hijos desarrollen asma. Con un asma persistente, el paciente tiene síntomas más de una vez por semana, pero no constantemente. Pero si el estrés se convierte en algo de todos los días, los síntomas de asma pueden salirse de control. Si los medicamentos para el asma a largo plazo no funcionan bien, y las sibilancias y otros síntomas ocurren con demasiada frecuencia, puede comenzar un círculo vicioso en el cual al ansiedad o el estrés empeoran el asma – y el asma empeora la ansiedad o el estrés.
  4. La obesidad. Muchos estudios han encontrado que el exceso de grasa en el abdomen causa más riesgos de salud que la grasa distribuida más ampliamente por el cuerpo, especialmente en las piernas o las caderas. Para empeorar las cosas, las personas con altos niveles de estrés parecen tener una alta probabilidad de tener un exceso de grasa abdominal. Pero el estrés puede causar el comer de más en cualquier persona que tenga sobrepeso u obesidad, haciendo las consecuencias de una dieta inadecuada, aun peores. La obesidad o el sobrepeso ya son factores de riesgo para la diabetes, la presión alta y las enfermedades del corazón. Evitar el estrés es especialmente importante para las personas comprometidas a comenzar un programa de ejercicios y a mejorar sus hábitos dietéticos. El estrés y la ansiedad son factores comunes que destruyen las metas de aquellos individuos que están tratando de bajar de peso.
  5. La depresión y la ansiedad. Un evento estresante o las presiones regulares de la vida diaria pueden causar depresión o trastornos de ansiedad en algunas personas, requiriendo que se sometan a algún tratamiento. El estrés crónico está asociado con tasas más altas de depresión y de ansiedad. Un repaso reciente de múltiples estudios encontró que las personas que tenían estrés relacionado con sus empleos tenían un 80 por ciento más riesgo de desarrollar depresión dentro de unos años, en comparación con las personas que tenían niveles más bajos de estrés. “A veces un evento estresante o la presión constante en el trabajo o en la vida personal de un individuo pueden convertirse en depresión crónica y ansiedad”, dice la Dra. Franco. “Antes de que la condición se ponga más seria, es importante que la persona busque atención médica para evaluar lo que está sucediendo y ver qué se puede hacer para solucionarlo, tal como la consejería, los medicamentos y otros tratamientos”.

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