Aumentan las Tasas de Infarto Cerebral en los Adultos Jóvenes – ¿A Qué se Debe?
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Durante mucho tiempo, el infarto cerebral ha sido considerado una condición que afecta principalmente a los adultos mayores. Sin embargo, un creciente número de investigaciones revela un cambio claro y preocupante: cada vez más personas de entre 20, 30 y 40 años están sufriendo infartos cerebrales.
Tanto en los Estados Unidos como a nivel mundial, los estudios informan de manera constante un aumento en las tasas de infarto cerebral en las poblaciones más jóvenes, incluso mientras que las tasas entre los adultos mayores se mantienen estables o disminuyen.
Esta tendencia plantea interrogantes urgentes tanto para los profesionales de la salud como para el público en general: ¿por qué está ocurriendo esto y qué implica para la salud a largo plazo?
Un Cambio en los Datos
Análisis recientes sugieren que la prevalencia de infartos cerebrales entre los adultos menores de 65 años ha aumentado aproximadamente un 15 por ciento durante la última década en los Estados Unidos. Aún más sorprendente resulta el hecho de que algunos estudios muestren aumentos de hasta un 40 por ciento en adultos de entre 18 y 44 años en las últimas décadas.
Al mismo tiempo, los adultos mayores no han experimentado aumentos similares, lo que pone de relieve una tendencia distinta y específica según el grupo de edad.
“El infarto cerebral ya no es una enfermedad que podamos considerar exclusiva de las personas mayores”, afirmó Felipe De Los Ríos La Rosa, M.D., neurólogo cerebrovascular y director del programa de infartos cerebrales de Baptist Health Miami Neuroscience Institute. “En nuestra práctica clínica, estamos atendiendo a pacientes más jóvenes con más frecuencia que nunca”.
Los Factores de Riesgo Tradicionales se están Manifestando más Temprano
Una de las explicaciones más claras es que los factores de riesgo clásicos de los infartos cerebrales están apareciendo a una edad más temprana y, a menudo, permanecen sin tratamiento.
Estos incluyen:
- Presión alta (hipertensión)
- Obesidad
- Diabetes de Tipo 2
- Colesterol Alto
- Tabaquismo
Todos estos factores se han vuelto más prevalentes entre los adultos jóvenes en las últimas décadas.
“Muchas de las mismas condiciones que provocan infartos cerebrales en los adultos mayores se están desarrollando ahora décadas antes”, señaló Brian Snelling, M.D., director de neurocirugía cerebrovascular y endovascular de Marcus Neuroscience Institute, que forma parte de Baptist Health. “Esto altera por completo la cronología del riesgo”.
El aumento de los estilos de vida sedentarios, la mala alimentación y las enfermedades metabólicas desempeñan un papel fundamental. Las investigaciones también demuestran que la inactividad física y el sedentarismo prolongado aumentan significativamente el riesgo de sufrir un infarto cerebral, mientras que la actividad física regular lo reduce.
Factores de Riesgo Emergentes y Menos Reconocidos
Más allá de los riesgos tradicionales, existen nuevos factores contribuyentes que están captando la atención en la literatura médica.
Estos incluyen:
- Estrés crónico y tensión en la salud mental
- Horas laborales extensas y agotamiento profesional (burnout)
- Contaminación del aire
- Enfermedades autoinmunes
- Consumo de drogas ilícitas y medicamentos estimulantes
El estrés crónico, en particular, se vincula cada vez más con el riesgo de sufrir un infarto cerebral en adultos más jóvenes, especialmente en las mujeres.
“El estrés no es solo un problema psicológico; tiene consecuencias vasculares reales”, señaló el Dr. De Los Ríos. “Con el tiempo, contribuye a la inflamación, la hipertensión y a la adopción de conductas de afrontamiento poco saludables”.
Ciertas tendencias en el estilo de vida, como el consumo de bebidas energéticas y el uso de estimulantes, también pueden contribuir de manera indirecta al desencadenar problemas del ritmo cardíaco, tales como la fibrilación auricular (AFib), la cual puede conducir a un infarto cerebral.
El Papel de las Condiciones Cardíacas
Otro factor importante es la conexión entre la salud cardíaca y el riesgo de sufrir un infarto cerebral, incluso en personas más jóvenes.
Condiciones como las siguientes pueden aumentar la probabilidad de que se formen coágulos de sangre que viajen hasta el cerebro:
- Fibrilación auricular (AFib): Un ritmo cardíaco irregular y, a menudo, acelerado. Ocurre cuando las cavidades superiores del corazón (las aurículas) laten de manera descoordinada con respecto a las cavidades inferiores. Muchas personas lo describen como una sensación de “temblor” o “aleteo” en el pecho.
- Foramen oval permeable (FOP): Un pequeño agujero en la pared que separa las dos cavidades superiores del corazón. Todas las personas nacen con esta abertura para permitir que la sangre evite pasar por los pulmones mientras se encuentran en el útero; sin embargo, por lo general, este orificio se cierra poco después del nacimiento.
- Miocardiopatía: Término general para las enfermedades del músculo cardíaco que dificultan la capacidad del corazón para bombear sangre hacia el resto del cuerpo.
“Estos no son hallazgos inusuales en pacientes jóvenes que han sufrido un ACV”, afirmó el Dr. Snelling. “En muchos casos, el ACV constituye el primer indicio de un problema cardíaco subyacente”.
Una Mejor Detección es Parte de la Explicación
No todo el aumento se debe a un deterioro de la salud. Las herramientas de diagnóstico mejoradas, en particular, el uso generalizado de la resonancia magnética (MRI), están permitiendo identificar infartos cerebrales que, en el pasado, podrían haber pasado desapercibidos.
“Las técnicas modernas de diagnóstico por imágenes son mucho más sensibles”, explicó el Dr. De Los Ríos. “Estamos detectando infartos cerebrales de menor tamaño que en el pasado so nos podían haber escapado”.
Esto significa que parte de este incremento podría reflejar una mejor capacidad de detección, más que un verdadero aumento en la incidencia de la enfermedad.
El Aumento en los Infartos Cerebrales “Criptogénicos”
Una de las tendencias más desconcertantes es el aumento de los infartos cerebrales criptogénicos: aquellos que no tienen una causa clara.
Los estudios revelan un número creciente de pacientes más jóvenes que:
- No tienen factores de riesgo tradicionales
- Aparentan estar saludables en otros aspectos
- Aun así, experimentan infartos cerebrales
“Este es uno de los aspectos más desafiantes del tratamiento de los pacientes más jóvenes”, afirmó el Dr. Snelling. “No siempre tenemos una única explicación, lo cual hace que la prevención resulte más compleja”.
Ideas Erróneas Comunes
A pesar de la creciente concienciación, persisten varias ideas erróneas.
Mito 1: “Soy demasiado joven para sufrir un infarto cerebral.”
La Realidad: Un infarto cerebral puede ocurrir a cualquier edad y los casos entre las personas menores de 45 años están aumentando.
Mito 2: “Un infarto cerebral solo ocurre si alguien sufre de mala salud.”
La Realidad: el estilo de vida desempeña un papel fundamental, algunos infartos cerebrales ocurren en personas sin factores de riesgo evidentes.
Mito 3: “Los síntomas siempre son obvios.”
La Realidad: En los adultos más jóvenes, los síntomas pueden interpretarse erróneamente como migraña, ansiedad o fatiga, lo que retrasa el tratamiento.
“Los pacientes jóvenes a menudo pasan por alto los síntomas iniciales”, afirmó el Dr. De Los Ríos. “Ese retraso puede afectar significativamente los resultados”.
Por Qué Esto es Importante
El infarto cerebral en adultos más jóvenes conlleva consecuencias particulares. A diferencia de los pacientes de mayor edad, los individuos más jóvenes a menudo se encuentran todavía en la fuerza laboral, criando familias y, potencialmente, enfrentándose a décadas de discapacidad.
“No hablamos solo de supervivencia”, enfatizó el Dr. Snelling. “Hablamos de calidad de vida a lo largo de muchas décadas”.
Qué Se Puede Hacer
La realidad alentadora es que muchos de los factores de riesgo de un infarto cerebral son prevenibles o controlables.
Los pasos clave incluyen:
- Monitorear la presión arterial y el colesterol
- Mantener un peso saludable
- Hacer ejercicio con regularidad
- Evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol
- Manejar el estrés.
La detección temprana de las condiciones cardíacas y los factores de riesgo también está adquiriendo una importancia creciente en las poblaciones más jóvenes.
“La prevención debe comenzar antes”, señaló el Dr. De Los Ríos. “No podemos esperar a que las personas lleguen a los 60 años para empezar a pensar en el riesgo de sufrir un infarto cerebral.
En Conclusión
El aumento de los infartos cerebrales entre los adultos más jóvenes es real y multifactorial. Refleja una combinación del deterioro de la salud cardiovascular, la evolución de los riesgos asociados al estilo de vida, la aparición de nuevos factores médicos y la mejora en la detección.
Aunque las causas exactas siguen siendo objeto de estudio, hay un mensaje claro: el infarto cerebral ya no es un problema exclusivo de la tercera edad.
“La concienciación es fundamental”, afirmó el Dr. Snelling. Cuanto antes las personas comprendan su riesgo, más oportunidades tendremos de prevenir estos eventos que alteran la vida”.
Proveedores destacados
Felipe De Los Rios La Rosa, MD
El Dr. Felipe De Los Ríos La Rosa es el director del Programa para Infartos Cerebrales de Baptist Health Miami Neuroscience Institute. El Dr. De Los Ríos La Rosa se especializa en neurología general, tratamiento de infartos cerebrales y neurología vascular. Habla español e inglés con fluidez.
Antes de unirse a Miami Neuroscience Institute en 2016, el Dr. De Los Ríos se desempeñó como director del programa de infartos cerebrales y enfermedades cerebrovasculares en SANNA Healthcare Network en Lima, Perú.
El Dr. De Los Ríos ha sido director del Programa para Infartos Cerebrales en Baptist Health Baptist Hospital desde 2016. Bajo su dirección, el programa se ha sometido a tres recertificaciones de la Comisión Conjunta como Centro Integral para Accidentes Cerebrovasculares. También ha recibido sistemáticamente las distinciones más importante del programa nacional para infartos cerebrales Get With The Guidelines de la Asociación Americana del Corazón.
El Dr. De los Ríos participa en investigaciones de vanguardia a través de NIH StrokeNet y de socios regionales. Ha publicado más de 40 artículos revisados por pares en publicaciones como el Journal of Stroke & Cerebrovascular Diseases, Stroke, Neurosurgery y Journal of Neurology, Neurosurgery, and Psychiatry. Ha participado en numerosos eventos y conferencias nacionales e internacionales del sector.
Asimismo, ha ayudado a poner en marcha programas para tratamiento de infartos cerebrales en América Latina y el Caribe.
El Dr. De los Ríos es miembro de la Asociación Americana del Corazón y ha ocupado puestos académicos en University of Cincinnati y en Florida International University.
El Dr. De los Ríos basa su enfoque de la atención al paciente en los principios de autonomía y respeto. Se esfuerza por ofrecer recomendaciones individualizadas y específicas para cada paciente.
Cuando no está atendiendo pacientes, el Dr. De los Ríos disfruta jugando al tenis, leyendo, corriendo y haciendo senderismo.
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