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Para muchas personas, la aparición de una protuberancia ósea en la base del dedo gordo del pie genera una mezcla de frustración y miedo. Conocidos médicamente como hallux valgus, los juanetes suelen ser malinterpretados por el público, lo que provoca ansiedad innecesaria sobre la elección del calzado y la inevitabilidad de la cirugía.
Entender por qué ocurren estas sensaciones y cómo controlarlas es esencial para mantener la salud del pie a largo plazo.
En un reciente reel de Instagram de Baptist Health, Jorge Gil, M.D., cirujano ortopédico de pie y tobillo de Baptist Health Orthopedic Care, desmiente las ideas erróneas más comunes sobre esta afección frecuente del pie. El Dr. Gil destacó que, si bien los juanetes son comunes, los “hechos” que muchos pacientes creen suelen ser más ficción que realidad.
Uno de los mitos más persistentes en ortopedia es que los tacones altos son los únicos culpables de todos los juanetes. Mientras que la elección del calzado influye en la salud de los pies, la relación entre el calzado y el hallux valgus es más compleja de lo que la mayoría cree.
“Uno de los mitos comunes sobre los juanetes, en particular uno que me parece bastante interesante, es que los juanetes se deben al tipo de calzado que se usa”, dice el Dr. Gil. Señala que los pacientes suelen asumir que “las personas que usan tacones altos tienen juanetes y las que usan zapatos normales no los tienen”.
Según el Dr. Gil, la verdad se encuentra en un punto intermedio. “En realidad, es en parte cierto y en parte una idea errónea”, explica. Aunque es cierto que el calzado puede alterar la posición de los dedos de los pies y podría provocar juanetes, la presencia de un juanete no es una señal automática del tipo de zapatos que usa una persona.
“El hecho de tener un juanete no significa necesariamente que uses tacones altos”, aclara el Dr. Gil. En cambio, la causa subyacente suele encontrarse en la predisposición genética. “En realidad, lo que significa es que algunos pacientes tienen predisposición a padecer hallux valgus, el término médico para un juanete; otros no”, afirma. Para quienes tienen esta predisposición genética, los factores externos actúan como catalizadores: “El tipo de calzado que usan podría causar el juanete o hallux valgus”.
Otra fuente de estrés importante para los pacientes es la creencia de que un diagnóstico de juanete implica inevitablemente una cirugía. Muchas personas retrasan la consulta con un especialista por temor a una recuperación dolorosa y a una larga interrupción de sus actividades diarias.
El Dr. Gil se apresura a disipar estos temores. “Otro mito común sobre los juanetes es que se necesita cirugía para corregirlos”, afirma, y añade enfáticamente que “nada más lejos de la realidad”.
En ortopedia, la presencia de una deformidad no siempre requiere una intervención quirúrgica. La decisión depende de la calidad de vida del paciente, no solo del ángulo del dedo gordo. “La realidad es que si tu juanete es asintomático, es decir, no te causa dolor, entonces no necesariamente necesitas cirugía”, explica el Dr. Gil.
Para el Dr. Gil y el equipo de Baptist Health Orthopedic Care, el enfoque clínico se centra en la experiencia del paciente. “Por lo general, se trata de cuáles son sus síntomas y cuánto dolor siente”, concluye.
Si la cirugía no siempre es la solución, ¿cuándo se debe buscar ayuda profesional? Generalmente, se recomienda una consulta si el juanete comienza a interferir con la vida diaria, como dificultad para encontrar calzado adecuado, dolor persistente al caminar o cuando el dedo gordo empieza a superponerse con el segundo dedo.
Para los juanetes asintomáticos, el tratamiento conservador suele ser la primera opción. Esto puede incluir:
La principal conclusión es que los juanetes son una condición manejable y que la “culpa” no recae únicamente en el uso de tacones altos. Al comprender que la genética juega un papel fundamental, los pacientes pueden enfocarse en la salud funcional en lugar de la culpa.
Las ideas del Dr. Gil reflejan un enfoque moderno en la atención ortopédica, que prioriza el manejo de los síntomas y la comodidad del paciente por encima de la corrección de cada variación anatómica. Si no hay dolor, el juanete puede ser simplemente una variación estética que requiere seguimiento.
Para quienes experimentan molestias, la cirugía es una opción, pero rara vez es necesaria. Las técnicas quirúrgicas modernas son menos invasivas y ofrecen recuperaciones más rápidas, pero siguen reservándose para los casos en los que los síntomas afectan significativamente la movilidad.
La salud de los pies se basa en el equilibrio. Al elegir un calzado adecuado y prestar atención a las señales del cuerpo, es posible mantener pies sanos y funcionales durante muchos años. Como sugiere el Dr. Gil, el tratamiento debe centrarse siempre en los síntomas y el nivel de dolor de cada persona.
El Dr. Jorge N. Gil es traumatólogo y cirujano ortopédico subespecializado en tobillo y pie de Baptist Health Orthopedic Care. Entre sus intereses clínicos se encuentran la cirugía traumatológica, la cirugía correctiva y la artroplastia del tobillo y el pie.
Antes de incorporarse a Baptist Health, se desempeñó como traumatólogo y cirujano ortopédico de tobillo y pie en Orthopedic Center of Florida en Naples.
Obtuvo su título de medicina y completó una residencia en cirugía ortopédica y traumatología en la Facultad de Medicina de University of Florida en Gainesville. Su formación posdoctoral comprende una subespecialización en traumatología y ortopedia del tobillo y el pie en Baptist Health South Florida en Miami.
Participa activamente en investigaciones clínicas y ha publicado su trabajo en varias revistas científicas. Como socio de la American Association of Latino Orthopaedic Surgeons (Asociación Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos Latinos), tiene el compromiso de mejorar la salud musculoesquelética de la comunidad latina.
Para diseñar un plan de tratamiento individualizado, el Dr. Gil se centra en las preferencias y metas del paciente, y no solamente en datos y hallazgos objetivos, como las pruebas de diagnóstico por imágenes. Sostiene que el éxito del tratamiento, ya sea conservador o quirúrgico, depende de cumplir las expectativas del paciente.
Habla inglés y español con fluidez. En su tiempo libre le gusta pasar tiempo con su familia, escuchar música y tocar instrumentos musicales.
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