No Pain No Gain Clarifying Workout Strategy to Avoid Injury
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La frase “sin dolor no hay ganancia” ha sido durante mucho tiempo un pilar en los círculos del ejercicio y el entrenamiento, desde los vestuarios de fútbol americano de las escuelas secundarias hasta los modernos estudios de entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT). Sugiere que el progreso solo es posible a través del sufrimiento físico.
Sin embargo, para la mayoría de los entusiastas del ejercicio, esta mentalidad puede convertirse en una trampa peligrosa. Aunque desafiar los propios límites es clave para mejorar, malinterpretar las señales del cuerpo puede conducir a lesiones a largo plazo en lugar de en un aumento de la fortaleza.
Gautam Yagnik, M.D., cirujano ortopédico de Baptist Health Orthopedic Care, y médico de equipo de los Florida Panthers y los Miami Dolphins, ofrece su perspectiva sobre cómo transitar tu propio camino hacia el entrenamiento de una manera más segura.
El Tipo de Dolor Bueno: Tensión Muscular y Progreso
Es importante reconocer que el ejercicio es, por definición, una forma de estrés controlado sobre el cuerpo. Para desarrollar músculo, es necesario generar microdesgarros en las fibras musculares, las cuales el cuerpo repara posteriormente para volverlas más fuertes que antes. Este proceso conlleva inevitablemente cierto grado de incomodidad.
El Dr. Yagnik reconoce que la filosofía de “sin dolor no hay ganancia” sí tiene cabida dentro de una rutina saludable, siempre y cuando se aplique a las partes correctas del cuerpo.
"‘Sin dolor no hay ganancia’ es una afirmación muy interesante”, explica. “Creo que hay momentos en los que resulta beneficiosa. Si sientes dolor o tensión en los músculos mientras entrenas, particularmente durante el entrenamiento con pesas, eso es algo positivo”.
Este dolor “bueno” se caracteriza típicamente por:
- Sensación de Ardor: Un dolor sordo o una sensación de quemazón en el vientre muscular durante las últimas repeticiones de una serie.
- Dolor muscular de aparición tardía (DOMS, por sus siglas en inglés): Dolor que alcanza su punto máximo entre 24 y 48 horas después del entrenamiento, y que se percibe como una tirantez o sensibilidad en los músculos.
- Fatiga Muscular: Una sensación de pesadez o de tener las extremidades “como de gelatina” luego de una sesión extenuante.
Estas señales indican que sus músculos están siendo sometidos a un desafío. Siempre que la incomodidad sea simétrica (es decir, que se sienta en ambos lados del cuerpo) y se limite a los músculos, suele ser un indicio de que el entrenamiento ha sido productivo.
La Zona de Peligro: Dolor Articular y Sensaciones Punzantes
La narrativa cambia cuando el dolor se desplaza desde la “masa" muscular hacia los componentes estructurales del cuerpo, como las articulaciones. A diferencia de los músculos, las articulaciones (como las rodillas, los hombros y las caderas) no están diseñadas para "arder" o doler durante un entrenamiento. El dolor articular persistente suele ser indicativo de una técnica incorrecta, un uso excesivo o una lesión inminente en el cartílago o los ligamentos.
El Dr. Yagnik es claro respecto a esta distinción: "Si sientes ese dolor en las articulaciones mientras realizas sus actividades, por lo general es algo que debemos evitar".
El dolor articular suele ser agudo, punzante o localizado en un punto específico. Si sientes un "pinchazo" en el hombro durante un press de banca o una "molestia repentina" en la rodilla al hacer una sentadilla, es una señal para detenerte de inmediato. Ignorar este tipo de dolor y seguir esforzándote no conduce a "ganancias" musculares, sino a la sala de operaciones.
A veces, una lesión ocurre en un instante. Otras veces, una molestia persistente se convierte en algo más serio. Saber cuándo los remedios caseros, como el reposo y el hielo, resultan insuficientes es vital para la salud a largo plazo. El Dr. Yagnik describe varios indicadores clave que señalan que ha llegado el momento de acudir a un profesional.
1. Pérdida de Funcionalidad e Incapacidad para Soportar Peso
Si no puede realizar tareas cotidianas básicas, es probable que la lesión sea seria. "La mejor manera de saber si necesitas atención médica, especialmente en el caso de las extremidades inferiores, es determinar si no eres capaz de soportar peso sobre la extremidad lesionada”, explica el Dr. Yagnik.
Esto es particularmente cierto en el caso de lesiones en la zona de la rodilla o el tobillo. Si notas que cojeas o que no puedes permanecer de pie con comodidad, tu cuerpo te está indicando que la integridad estructural de la extremidad se ha visto comprometida.
2. Hinchazón y Movilidad Reducida
La hinchazón es la respuesta inflamatoria del cuerpo ante un traumatismo. Aunque es posible que se produzca una ligera inflamación ante una distensión muscular leve, la acumulación significativa de líquido es una señal de alarma importante.
"Si observas hinchazón o acumulación de líquido en la rodilla, si pierdes movilidad, o si experimenta cualquier síntoma acompañado de dolor intenso, estos suelen ser buenos indicadores de que debes buscar atención médica", afirma el Dr. Yagnik. Una articulación “bloqueada”, o una que se siente “rígida” y no logra alcanzar su rango completo de movimiento, requiere una evaluación ortopédica.
3. “Chasquidos” Audibles y Deformidad Visible
En pleno entrenamiento, es posible que escuches o sienta algo inusual. Estas señales sensoriales suelen ser más reveladoras que el dolor en sí mismo. “Si siente un chasquido o estallido, o si observas una deformidad tanto en el bíceps como en el pectoral, estos son también indicios claros de que debe buscar atención médica”, afirmó.
Un “estallido” suele indicar un desgarro en el ligamento (como el del ligamento cruzado anterior LCA) o una rotura completa del tendón. Una “deformidad” visible, como la acumulación de masa muscular de una manera inusual (a menudo denominada deformidad de “Popeye” en los desgarros de bíceps), es una señal inequívoca de una lesión estructural.
Por Qué Importa la Ubicación
No toda la anatomía es igual en lo que respecta al riesgo de lesiones. El Dr. Yagnik subraya que el lugar donde se siente el dolor determina el grado de preocupación que se debe tener. “La ubicación de la lesión es muy importante”, explica. “Especialmente si se trata de lesiones alrededor de las articulaciones. Como saben, estas nos preocupan un poco más".
Las lesiones en la parte media de un músculo a menudo sanan con reposo y fisioterapia. Sin embargo, las lesiones cerca de las articulaciones, donde los tendones se insertan en el hueso o donde se encuentra el cartílago, tienen un suministro sanguíneo más limitado y resultan más complejas de reparar.
Un Enfoque Objetivo al Entrenamiento
Para mantenerse sanas, las personas deben adoptar una perspectiva objetiva de su entrenamiento. En lugar de seguir ciegamente el mantra de "sin dolor no hay ganancia", aplica estas tres reglas prácticas, aconseja el Dr. Yagnik:
- Presta Atención al "Dónde": La sensación de ardor muscular es normal; un dolor punzante en las articulaciones, no lo es.
- Observa el “Cuándo": El dolor que persiste durante días después de un entrenamiento, o que te impide dormir por la noche, es una señal de sobreentrenamiento o de lesión.
- Respeta el "Cómo": Si la lesión vino acompañada de un "chasquido", un "estallido" o una hinchazón inmediata, no dejes "dejar las penas pasar".
El ejercicio es una travesía de toda la vida. Aunque el deseo de ver resultados rápidos a menudo lleva a las personas a ignorar las señales de advertencia de tu cuerpo, los atletas más exitosos son aquellos que saben cuándo bajar la intensidad. Al distinguir entre la tensión muscular productiva y el dolor articular perjudicial, puedes asegurarte de que tus "ganancias" no se vean interrumpidas por lesiones evitables, afirmó el Dr. Yagnik.
Proveedor destacado
Gautam Pratap Yagnik, MD
Es el médico del equipo de los Miami Dolphins y los Florida Panthers. Ha sido médico asistente del equipo de fútbol americano de University of Miami y Florida International University. Asimismo, proporcionó cobertura ortopédica para el Super Bowl LIV, el partido BCS National Championship Game, el FedEx Orange Bowl, el torneo Miami Open y el Torneo de Baloncesto Masculino de la NCAA. Su experiencia en la atención de atletas élite en deportes de contacto le brinda un conocimiento avanzado que aplica en el tratamiento de todos sus pacientes.
El Dr. Yagnik se graduó como el mejor de su clase en la facultad de medicina y fue elegido socio honorario de la sociedad médica honorífica Alpha Omega Alpha. En el transcurso de sus estudios de medicina realizó investigaciones quirúrgicas que redundaron en dos subvenciones del prestigioso Howard Hughes Medical Institute. Durante su residencia fue elegido jefe de residentes y se hizo acreedor del premio Willard Award al residente más destacado.
El Dr. Yagnik es actualmente presidente del Departamento de Cirugía de West Kendall Baptist Hospital y fue nombrado Médico del Año de ese hospital en 2018. También participa activamente en la educación médica como profesor clínico asistente de cirugía ortopédica en Florida International University y como director asistente del programa de subespecialización en medicina deportiva de Doctors Hospital/UHZ Sports Medicine Institute.
El Dr. Yagnik lleva a cabo investigaciones clínicas y biomecánicas para mejorar el campo de la medicina deportiva ortopédica y ha publicado numerosos capítulos de libros y artículos de revistas con revisores externos. Actualmente estudia la reparación artroscópica del manguito de los rotadores en atletas profesionales.
Asiste con regularidad a diversas reuniones profesionales donde también es ponente, entre ellos la Reunión Anual de la American Orthopaedic Society for Sports Medicine (Sociedad Ortopédica Americana para la Medicina Deportiva), así como la Reunión de Médicos de Equipo de la NFL y la NHL.
La filosofía de atención del Dr. Yagnik es tratar a cada paciente como si fuera familia. Aplica un enfoque conservador a la atención ortopédica y recomienda opciones no quirúrgicas, siempre que sea posible.
Cuando no se encuentra atendiendo pacientes, el Dr. Yagnik disfruta pasar tiempo con su familia, nadar y hacer ejercicio.
El Dr. Yagnik cursó sus estudios de pregrado en Duke University, donde se graduó con las distinciones magna cum laude y Phi Beta Kappa. Posteriormente, estudió medicina en University of Pittsburgh, donde se graduó con la más alta calificación de su promoción y fue elegido miembro de la sociedad médica honorífica Alfa Omega Alfa. Durante sus estudios de medicina realizó investigaciones quirúrgicas que redundaron en dos subvenciones del prestigioso Howard Hughes Medical Institute. El Dr. Yagnik cursó la residencia en traumatología y cirugía ortopédica en University of Pennsylvania donde fue elegido residente en jefe y se hizo acreedor del premio Willard Award al residente más destacado. Cursó una subespecialización en medicina deportiva en UHZ Sports Medicine Institute.
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