Ciencia

Una investigación financiada por los NIH se enfoca en el tratamiento de las hemorragias cerebrales y la inflamación por rotura de aneurismas

Alrededor de 30,000 personas en los Estados Unidos sufren la rotura de un aneurisma cerebral cada año, es decir, una alrededor de cada 18 minutos. Las mujeres – principalmente entre los 40 y los 60 años – son más propensas a sufrir la rotura de un aneurisma cerebral, que es mortal en cerca del 40% de los casos en los Estados Unidos.

Cuando un aneurisma cerebral se rompe, se denomina hemorragia subaracnoidea (SAH por sus siglas en inglés), lo que significa una hemorragia en la zona entre el cerebro y el cráneo. La hemorragia resultante puede extenderse al cerebro en sí.


Khalid A. Hanafy, M.D., director médico de cuidados neurocríticos y director de investigación en Marcus Neuroscience Institute.

La exploración de los casos de SAH y el enfoque del tratamiento para evitar una mayor inflamación y hemorragia cerebral son temas clave de la investigación dirigida por Khalid A. Hanafy, M.D., director médico de cuidados neurocríticos y director de investigación en Marcus Neuroscience Institute de Boca Raton Regional Hospital, que forma parte de Baptist Health.

El Dr. Hanafy es el investigador principal de estudios de vanguardia, entre ellos dos financiados actualmente por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EE.UU., que han logrado avances recientes hacia el desarrollo de tratamientos avanzados y personalizados para pacientes con SAH y la mejora de sus tasas de supervivencia y resultados de salud, incluyendo la prevención de daños cognitivos permanentes. Su innovador trabajo en neuroinflamación también ha recibido el apoyo de la American Heart Association, la American Academy of Neurology, and el Massachusetts Institute of Technology.

“Muchos de los avances realizados hasta ahora se han enfocado en el tratamiento inmediato de los aneurismas y a la prevención de otra rotura”, explica el Dr. Hanafy. “Pero el cerebro puede seguir sufriendo un estado masivo de inflamación y hemorragia durante las semanas siguientes al tratamiento inicial del aneurisma. Y realmente no tenemos tratamientos para nada de eso”.

En el avance más reciente de la investigación, el equipo del Dr. Hanafy pudo aislar el tipo de receptor 4 (TLR4) que causa la mayor parte del daño luego de la rotura de un aneurisma o una SAH. El TLR4 es una proteína codificada por un gen que forma parte de la inmunidad natural de los humanos. Cada vez hay más pruebas de la implicación de los TLR en las enfermedades neurodegenerativas.

“La falta de TLR4 microglial fue suficiente para prevenir cualquier disfunción cognitiva o lesión neuronal tras la SAH”, afirma el estudio. “Así, el TLR4 microglial podría ser un potente enfoque terapéutico para tratar la lesión neuronal asociada a la SAH y proteger contra la disfunción cognitiva”.

La microglía es un tipo de célula, responsable por la ingestión de residuos, que se encuentra en todo el cerebro y la médula espinal. Aunque la investigación más actual se ha realizado en ratones, los estudios futuros determinarán qué tipo de medicamento puede eliminar la influencia del “TLR4 microglial” en los pacientes con SAH, dijo el Dr. Hanafy.

“Cuando eliminamos el TLR4 de las células de la microglía, desapareció la inflamación por completo”, explica el Dr. Hanafy. “También realizamos un experimento con un liposoma de clodronato, un quimioterapéutico que agota la microglía. Cuando se administró a los ratones, eliminó la inflamación”.

Anteriormente, la investigación no había asociado realmente la inflamación con el infarto cerebral, añade el Dr. Hanafy. “Es una idea bastante nueva. Nuestro estudio aclara las causas de la neuroinflamación en esta población de pacientes”.

Una hemorragia subaracnoidea (SAH) puede causar una serie de problemas que ponen en peligro la vida.

“Cuando aún hay demasiada sangre en el cerebro por causa de la SAH, eso puede causar todo tipo de otros problemas serios, incluyendo problemas cardíacos y renales, y puede causar un infarto cerebral”, dijo él. “Toda la sangre que recubre el cerebro y toda la inflamación están mediadas por el TLR4 microglial, y necesitamos un tratamiento para eso. Ese es el objetivo de esta investigación”.

El Dr. Hanafy añade que la rotura de aneurismas afecta sobre todo a las mujeres relativamente jóvenes con pocos factores de riesgo: la presión alta y el tabaquismo son los principales.

“Estamos trabajando en una investigación de vanguardia que, con el tiempo, nos proporcionará nuevos fármacos derivados del modelo de infarto cerebral de los ratones que llevaremos a nuestra población de pacientes. Y nos aseguraremos de que esos nuevos fármacos sean individualizados y personalizados para cada paciente”.

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