Investigación

Miocarditis, COVID-19 e insuficiencia cardíaca: Aclarando los datos confusos

Antes de la pandemia de la COVID-19, el término miocarditis – que hace referencia a la inflamación del músculo cardíaco – no era muy conocido fuera del campo de la medicina. Pero a lo largo de los casi dos años desde el comienzo de la pandemia, los estudios han relacionado a la COVID-19 con un mayor riesgo de miocarditis, en su mayoría leve, sin mayores implicaciones.

Lo que no es muy conocido ni siquiera ahora es que cualquier infección viral, no sólo la COVID-19, puede causar miocarditis. La mayoría de los casos se resuelven por sí solos, explica Sandra Chaparro, M.D., cardióloga y directora del Programa de Insuficiencia Cardíaca Avanzada de Miami Cardiac & Vascular Institute. Sin embargo, todo depende de la situación general de la persona. 


Sandra Chaparro, M.D., cardióloga y directora del Programa de Insuficiencia Cardíaca Avanzada de Miami Cardiac & Vascular Institute.

Si hay otros problemas de salud subyacentes que pueden afectar a la función cardiovascular, la miocarditis – sea cual sea la causa – puede resultar en hospitalización, insuficiencia cardíaca e incluso la muerte. Esto es especialmente cierto cuando se desarrolla una cardiomiopatía, una enfermedad del músculo cardíaco que puede provocar una insuficiencia cardíaca, es decir, cuando el corazón está demasiado débil para bombear sangre a todo el cuerpo.

“En general, hay distintas formas de desarrollar una miocarditis”, explica la Dra. Chaparro. “Se puede desarrollar una miocarditis por una lesión directa al corazón o por una causa indirecta, como por ejemplo, cuando se tiene un síndrome inflamatorio multisistémico, el corazón se ve afectado y, además, hay distintos órganos que fallan. Obviamente, ese pronóstico es peor. Pero, en general, la miocarditis es una inflamación temporal del corazón que usualmente se resuelve sin tratamiento”.

Un estudio reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) volvió a plantear las inquietudes de la miocarditis y la COVID-19. Según los CDC, durante el periodo entre marzo de/ 2020 y enero del 2021, los pacientes con COVID-19 tenían un riesgo casi 16 veces mayor de sufrir miocarditis, en comparación con los pacientes que no tenían COVID-19. Los investigadores llegaron a esta conclusión después de revisar una gran base de datos administrativos hospitalarios de los EE.UU. de más de 900 hospitales.

Pero el estudio, señala la Dra. Chaparro, fue observacional y no profundizó en los historiales médicos.

“Por lo tanto, no indagaban en los detalles de cada uno de los pacientes”, dijo la Dra. Chaparro. “Pero como son datos de 900 hospitales, nos daría una idea de dónde estamos en términos de COVID y miocarditis. Sí, el riesgo es 16 veces mayor en los pacientes que tuvieron COVID en comparación con los que no lo tuvieron”.

La Dra. Chaparro añade que con la COVID-19 se ve un aumento de los casos de miocarditis. “Eso es realmente importante. Si se tiene en cuenta la pandemia en general, la miocarditis se sigue diagnosticando en un número relativamente pequeño de pacientes con COVID.”

Los temas del corazón ‘no son lo más importante en las presentaciones de COVID’

Debido a que la mayoría de los pacientes que desarrollan infección por COVID-19 no acaban en el hospital, hay muchas preguntas sobre cualquier impacto en el sistema cardiovascular. Y la mayoría de los pacientes que son hospitalizados, presentan principalmente síntomas respiratorios, no necesariamente relacionados con el sistema cardiovascular.

“En el espectro de condiciones, la enfermedad cardíaca no está en la entre los temas más importantes de las presentaciones de COVID”, dijo la Dra. Chaparro. “Sí, puede haber algunos episodios de palpitaciones o falta de aire ocasionales que pueden confundirse con otros síntomas, pero es realmente infrecuente ver presentaciones cardíacas”.

Por ejemplo, los pacientes que desarrollan insuficiencia cardíaca relacionada con la COVID son “raros y eso suele estar relacionado con una lesión directa del virus en el corazón, y suele ser por la vía de la miocarditis.” Además, si existen afecciones o comorbilidades coexistentes, esos pacientes tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones, dijo ella.

La nueva realidad: Los riesgos del ‘COVID largo’

Aún se desconoce mucho sobre el impacto de los síntomas persistentes de COVID, o “COVID largo”, en la salud cardiovascular de las personas previamente infectadas. Dependiendo de los síntomas, esos pacientes pueden tener que someterse a varios exámenes cardíacos. Entre los síntomas habituales de la COVID prolongada se encuentran la fatiga, la falta de aire, el dolor en el pecho o los latidos cardíacos rápidos o fuertes.

“Esa es la nueva realidad”, dijo la Dra. Chaparro. “Vemos a los pacientes con COVID prolongado. Repasamos sus antecedentes, la gravedad de la infección inicial y si se han vacunado. Todo eso es información importante para hacer el diagnóstico y crear un plan. Hemos visto algunos pacientes con COVID largo”.

Ella añade que algunos pacientes con COVID largo se someterán a una variedad de pruebas que pueden incluir electrocardiogramas, ecocardiogramas, resonancia magnética cardíaca, cateterismos cardíacos y pruebas de esfuerzo cardiopulmonar. Luego de eso, un equipo multidisciplinar ayudará a determinar la posible causa de los síntomas.

“A veces es muy, muy difícil determinar una causa, pero hacemos muchos estudios y seguimientos con estos pacientes”, dijo la Dra. Chaparro. “Las situaciones pueden ser complejas porque todavía estamos aprendiendo a diagnosticar el COVID largo y qué hacer con la información para ayudar a los pacientes”.

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