Investigación

El monitoreo y tratamiento de la presión alta durante la era de la COVID-19

Lapresión alta, o hipertensión, es muy común a través de los EE.UU., con unestimado de uno de cada dos o tres adultos que sufren de este factor de riesgomayor para los ataques cardiacos o los infartos cerebrales – y muchos no se dancuenta.

Elmes de mayo es el “Mes Nacional de la Educación Acerca de la Presión Alta”, unadesignación apoyada por la comunidad médica y por las organizaciones de saludpública para crear conciencia de este llamado “asesino silencioso”. Se le llamaasí porque la mayoría de las veces la hipertensión no tiene síntomas obvios quepuedan indicar que algo no está bien. El mes de mayo también es el Mes Nacionalde la Concientización de los Infartos Cerebrales – y la hipertensión es uno delos factores de riesgo principales para los infartos cerebrales.

Ahora, con la pandemia de la COVID-19, losestudios preliminares de muertes y hospitalizaciones en los Estados Unidos,causadas por el coronavirus indican que la presión alta es una condiciónsubyacente común entre los pacientes con complicaciones serias debido a laCOVID-19. Sin embargo, Ian del Conde, M.D., especialista cardiovascular con Miami Cardiac & Vascular Institute, dice que eso no debe sersorprendente ya que la presión alta es tan común entre la población general.

La COVID-19 y la Presión Alta

“A medida quemillones de personas alrededor del mundo se han contagiado con la COVID-19, esinevitable que muchos de estos pacientes también sufran de presión alta”,explica el Dr. Del Conde. “Sin embargo, es importante recordar que hay máspacientes con presión alta que no tienen COVID-19 y que aún deben asegurarseque su presión sanguínea permanezca bien controlada”. Las personas que han sidodiagnosticadas con hipertensión y que continúen tomando sus medicamentos, nodeben estar demasiado ansiosas acerca de la COVID-19, dijo él, siempre y cuandosigan tratando y monitoreando su presión adecuadamente.

“Se sabe que lapresión alta que no ha sido controlada aumenta el riesgo para las condicionesserias como los ataques cardiacos y los infartos cerebrales”, dice el Dr. DelConde. “Por eso es tan importante que las personas con presión alta,independientemente de la COVID-19, sigan cuidando de su presión con elmonitoreo frecuente de la presión sanguínea y al tomar sus medicamentos para lapresión como hayan sido indicados”.

El Dr. Del Conde enfatizóque el conocimiento de la comunidad médica de cómo las condiciones de saludpreexistentes interactúan con la COVID-19, se está evolucionando rápidamente.“Mientras que es cierto que las personas con enfermedades cardiovascularessubyacentes mueren más a menudo por causa de la COVID-19, la presión alta porsí sola no ha salido a relucir como uno de los indicadores primarios para losresultados indeseables en estos pacientes”, señala él.

¿Qué exactamente es lapresión alta?

La presión sanguíneaes la presión de la sangre contra las paredes de las arterias. Las arteriasllevan sangre desde el corazón hacia las otras partes del cuerpo. El primernúmero de la lectura de la presión, conocido como la presión sistólica, mide lapresión en sus arterias cuando late su corazón. El segundo número, conocidocomo la presión diastólica, mide la presión en sus arterias cuando su corazóndescansa entre latidos. Un nivel normal de presión sanguínea es de menos de120/80 mmHg.

Un gran número deadultos estadounidenses se han convertido en candidatos para los medicamentospara la presión alta o para otros tratamientos, desde que fueron implementadaslas directrices más estrictas para la presión sanguínea a finales del 2017. El estándarmás estricto, que fue el primer cambio importante en las directrices para lapresión sanguínea en 14 años, redefinió la lectura de la presión alta como130/80, desde su medida anterior de 140/90. Un número creciente de adultosmenores de 45 años ahora son considerados hipertensivos.

Las nuevasdirectrices ya no incluyen la categoría de la “pre-hipertensión”, la cualanteriormente se consideraba con lecturas entre 120 y 139 o un rango diastólicoentre 80 y 89.

Los medicamentos quecontrolan la presión alta

El Dr. Del Conde dice que hubo bastanteespeculación durante el principio de la pandemia de la COVID-19, acerca de silos pacientes que tomaban medicamentos para controlar la presión – tales comolos “inhibidores ACE” o los “ARBs” (medicamentos que ensanchan o dilatan losvasos sanguíneos) – estaban en mayor riesgo de contagiarse con el coronavirus.

Hasta la fecha, hahabido muchos estudios importantes que han sido realizados en varios países y“todos los estudios han llegado a la misma conclusión: que los inhibidores ACEy los ARBs no aumentan el riesgo del contagio con la COVID-19, y no aumentan elriesgo de muerte entre los pacientes que han sido infectados con COVID-19”,dice el Dr. Del Conde.

Eso es aún más razónpara que las personas con hipertensión sigan tomando sus medicamentos comohayan sido recetados.

“Muchas sociedadesde cardiología alrededor del mundo han tomado la misma posición: Los pacientesque estén tomando inhibidores ACE o ARBs por motivos válidos deben seguirtomándolos, ya que el riesgo sería mayor si los dejaran de tomar”, resalta elDr. Del Conde.

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