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Cómo las Hormonas Pueden Afectar el Riesgo de Cáncer Ginecológico: Lo Que Deben Saber las Mujeres

Si te preguntas si las hormonas presentes en los anticonceptivos, la terapia de reemplazo hormonal o incluso tu ciclo menstrual natural podrían afectar tu riesgo de cáncer, no estás sola. Es una preocupación común, y la relación entre las hormonas y los cánceres ginecológicos es real, pero también tiene más matices de los que muchas personas creen.

 

Las hormonas, especialmente el estrógeno y la progesterona, son fundamentales para la salud femenina y los ciclos reproductivos. En un reciente seminario web para crear conciencia, Eleftheria Kalogera, M.D., oncóloga ginecológica de Baptist Health Miami Cancer Institute, exploró cómo interactúan las hormonas con los cánceres ginecológicos y lo que las mujeres deben saber.

 

“Hay consideraciones muy diferentes, y las circunstancias pueden ser muy particulares para cada persona”, afirma la Dra. Kalogera. “Hay algunos factores de riesgo que no podemos cambiar, pero algunos que sí podríamos cambiar”.

 

Lo más importante es hablar abiertamente con tu proveedor de atención de salud sobre tus factores de riesgo individuales, incluyendo tus antecedentes familiares, antecedentes reproductivos y factores de estilo de vida, afirma la Dra. Kalogera. Las pruebas de detección regulares y las visitas ginecológicas anuales siguen siendo tu mejor protección.

 

Cómo Influye el Estrógeno en el Riesgo de Cáncer  

El estrógeno es una hormona natural que ayuda a regular los ciclos menstruales, la fertilidad y la salud de los huesos. Sin embargo, en ciertos tipos de cáncer, el estrógeno puede actuar como "combustible", estimulando el crecimiento de las células anormales. Esto no significa que el estrógeno por sí solo cause cáncer. En cambio, cuando las células ya son anormales, la exposición al estrógeno puede impulsar su crecimiento y propagación, explica la Dra. Kalogera.

 

"El estrógeno en sí, la hormona, puede estimular el crecimiento del cáncer", afirma. "Esto no significa que el estrógeno sea el único factor. Generalmente, el desarrollo del cáncer es un proceso muy complejo, pero en este proceso, la presencia de hormonas, y específicamente del estrógeno, puede ser un potente estimulante para el crecimiento y la propagación del cáncer".

 

Las relaciones son complejas, y muchos factores, además de las hormonas, afectan el riesgo de cáncer, incluyendo la genética, el estilo de vida y los factores ambientales, señala la Dra. Kalogera.

 

Cáncer de Útero: El Vínculo Hormonal Más Fuerte  

De todos los cánceres ginecológicos, el cáncer de útero, también llamado cáncer de endometrio, tiene la conexión más clara con las hormonas. El endometrio, el revestimiento del útero, está diseñado para engrosarse cada mes en respuesta al estrógeno y luego desprenderse durante la menstruación cuando los niveles de progesterona disminuyen. Cuando el estrógeno estimula este revestimiento mes tras mes sin el efecto equilibrante de la progesterona, puede ocurrir un crecimiento anormal.

 

Los factores que pueden influir en el riesgo incluyen:  

 

·       Inicio de la menstruación muy temprano, antes de los 12 años, o menopausia tardía, después de los 55.

·       Periodos irregulares o no ovular regularmente, lo que significa una menor producción de progesterona.

·       Tener sobrepeso significativo, ya que el tejido adiposo produce estrógeno.

·       Tomar estrógeno solo (sin progesterona) para los síntomas de la menopausia.

 

Cáncer de Ovario: Un Panorama Más Complejo  

La relación del cáncer de ovario con las hormonas es menos evidente que la del cáncer de útero, pero aun así existen patrones importantes.

 

Curiosamente, cada embarazo reduce el riesgo de cáncer de ovario entre un 10% y un 15%, y cada año de lactancia materna proporciona protección adicional. Las píldoras anticonceptivas también reducen significativamente el riesgo de cáncer de ovario, y su uso durante cinco años puede reducir el riesgo entre un 25% y un 30%.

 

Cáncer de Cuello Uterino: Cuando las Hormonas Se Unen al VPH  

El cáncer de cuello uterino se debe principalmente a la infección persistente con ciertos tipos de virus del papiloma humano (VPH), no a las hormonas. Sin embargo, las hormonas pueden influir en si una infección por VPH progresa a cáncer, afirma la Dra. Kalogera.

 

Por eso es tan importante hacerse la prueba del Papanicolaou regularmente, especialmente para las mujeres que usan anticonceptivos hormonales a largo plazo. La buena noticia es que el cáncer de cuello uterino es altamente prevenible mediante la detección y la vacunación contra el VPH.

 

Píldoras Anticonceptivas: Más Protección Que Riesgo

Uno de los hallazgos más alentadores en la investigación del cáncer es que las píldoras anticonceptivas previenen más cánceres de los que podrían causar, afirma la Dra. Kalogera. Mientras que existe un pequeño aumento del riesgo de cáncer de cuello uterino (en mujeres con VPH) y de cáncer de seno, la píldora reduce significativamente el riesgo de cáncer de ovario y de útero.

 

La protección contra el cáncer de ovario es particularmente valiosa porque este cáncer suele diagnosticarse en etapas avanzadas y es difícil de tratar. La protección contra el cáncer de útero es sustancial y duradera. En general, las mujeres que usan píldoras anticonceptivas tienen tasas más bajas de muerte por cáncer que las mujeres que no las usan.

 

Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH)

La terapia de reemplazo hormonal se prescribe comúnmente para aliviar los síntomas de la menopausia, como sofocos, sudores nocturnos y pérdida ósea. Sin embargo, muchas mujeres se preguntan si la TRH aumenta el riesgo de cáncer.

 

La Dra. Kalogera afirma que la respuesta es matizada. La TRH sigue siendo una opción eficaz para muchas mujeres. El pequeño riesgo adicional de cáncer debe sopesarse frente a los importantes beneficios en la calidad de vida, y las decisiones deben tomarse consultando a un médico experto.

 

“La terapia de reemplazo hormonal (TRH) tiene un lugar para ciertas pacientes en manos de un médico experimentado y con experiencia”, afirma. “Con asesoramiento y el enfoque adecuado, es una intervención muy eficaz para las mujeres”.

 

Si una mujer aún conserva su útero, tomar solo estrógeno aumenta el riesgo de cáncer de endometrio, ya que el estrógeno estimula el revestimiento uterino sin el efecto equilibrante de la progesterona. También puede causar un aumento muy leve en el riesgo de cáncer de ovario: aproximadamente un caso adicional por cada 1000 mujeres que usan TRH solo con estrógeno durante más de cinco años, afirma la Dra. Kalogera.

 

La terapia de reemplazo hormonal combinada (añadir progesterona) ofrece un efecto protector. De hecho, los estudios sugieren que la terapia combinada puede reducir el riesgo de cáncer de endometrio.

 

Lo Que Esto Significa Para Tus Decisiones de Salud

Entender estas conexiones entre las hormonas y el cáncer no significa que debas temer a tus hormonas naturales ni evitar todos los medicamentos hormonales, afirma la Dra. Kalogera. Al contrario, este conocimiento te ayudará a tomar decisiones informadas con tu ginecólogo o tu proveedor de atención primaria.

 

La Dra. Kalogera enfatiza que, mientras no todos los cánceres ginecológicos se pueden prevenir, muchos riesgos se pueden reducir con estas medidas:

 

·       Atención ginecológica regular: La pruebas de Papanicolaou, las pruebas de VPH y los chequeos médicos de rutina son críticos para la detección temprana en todas las edades.

·       Vacunación contra el VPH: Para todas las personas menores de 26 años y para algunas personas de hasta 45 años, la vacunación contra el VPH reduce considerablemente el riesgo de cáncer de cuello uterino, vaginal y de vulva. También protege contra el cáncer de boca y garganta, entre otros tipos de cáncer.

·       Mantener un estilo de vida saludable: Lograr un peso saludable, mantenerse activo y no fumar reduce el riesgo general de cáncer.

·       Pruebas genéticas: Dependiendo de tus antecedentes familiares, las pruebas genéticas pueden ayudar a identificar riesgos hereditarios, como mutaciones del gen BRCA o el síndrome de Lynch.

 

Los síntomas de cáncer ginecológico pueden ser vagos: hinchazón, sangrado anormal, dolor o presión pélvica, fatiga, dolor de espalda. No subestimes la importancia de cualquier síntoma fuera de lo común. El consejo de la Dra. Kalogera: “Si sientes algo que no te parece bien, díselo a tu proveedor de atención de salud. Y si no te siente escuchada ni obtienes una respuesta satisfactoria, díselo a otra persona. Consulta con tu ginecólogo, quien podrá realizar una evaluación para asegurarse de que no haya nada malo”.

 

 

Eleftheria Kalogera, M.D., oncóloga ginecológica de Baptist Health Miami Cancer Institute

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