Investigación

Las mujeres hispanas corren riesgo para las enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares, o ECV, ocupan el primer lugar entre las causas de muerte de las mujeres en general, según la American Heart Association (AHA). Sin embargo, sólo 1 de cada 3 mujeres hispanas está consciente de que las enfermedades del corazón matan más a las mujeres que otras causas, incluyendo el cáncer. Y las mujeres hispanas a menudo desarrollan enfermedades del corazón 10 años antes que sus contrapartes no hispanas, informa la AHA.

Factores Culturales


Paula Montana De La Cadena, M.D.,  cardióloga de Miami Cardiac & Vascular Institute.

Paula Montana De La Cadena, M.D.,  cardióloga de Miami Cardiac & Vascular Institute, dice que el papel cultural de la mujer hispana puede tener parte de la culpa.

“Las mujeres hispanas suelen estar a cargo del cuidado de toda su familia”, dijo ella. “A menudo se ocupan de sus padres, sus hijos y sus cónyuges y se dejan a sí mismas para lo último”.

La Dra. Montana, que creció en un hogar colombiano, dice que las mujeres hispanas tienden a no buscar atención médica hasta que se enferman, evitando la atención preventiva. Además, según ella, asumen que si se sienten bien, están saludables.

“Para cuando las vemos en nuestra consulta o en una sala de emergencia, se enfrentan a un diagnóstico más serio con un plan de tratamiento más extenso”, explica la Dra. Montana. Si los pacientes se ocupan de su salud desde el principio a través de la atención preventiva con su médico de atención primaria, éste puede señalar posibles problemas y educarles para reducir el riesgo de enfermedad.

La nutrición

La nutrición desempeña otro papel fundamental, dice la Dra. Montana.

Las mujeres hispanas suelen tener una dieta rica en carbohidratos. Además, las dietas estadounidenses consisten de muchos alimentos procesados, que contienen carbohidratos, azúcar, sal y lo que la Dra. Montana llama “artificiales”, como las grasas trans y otros aditivos alimenticios manufacturados que se utilizan para mejorar el sabor, el color o la vida útil. Cada vez hay más pruebas que sugieren que estos aditivos pueden estar contribuyendo a la epidemia de obesidad que afecta de forma desproporcionada a la población hispana en Estados Unidos. De hecho, según datos publicados en el 2020 por los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU. (CDC), el 34% de los adultos hispanos en Estados Unidos son obesos, en comparación con el 30% de los adultos blancos no hispanos.

La obesidad entre la población hispana también se ha relacionado con un menor acceso a alimentos nutritivos en los lugares donde viven y trabajan estas personas, los llamados “desiertos alimenticios”. Además, los alimentos disponibles en estas zonas son menos costosos y, por lo tanto, más deseables para las familias más numerosas, que tratan de hacer que sus ingresos familiares se extiendan más. 

“Desafortunadamente, comer saludable sale caro,” admitió la Dra. Montana.

La obesidad y el síndrome metabólico

La obesidad es uno de los principales factores de riesgo del síndrome metabólico, que se ha demostrado que aumenta el riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares. El síndrome metabólico es un grupo de factores de riesgo que también incluye niveles elevados de azúcar y triglicéridos en la sangre, un nivel bajo de HDL o “colesterol bueno” y la hipertensión, o presión alta, que se ha demostrado que corresponde con un mayor riesgo para las enfermedades cardiovasculares y la muerte. Un estudio publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA) reveló una prevalencia significativa, del 40.5%, para el síndrome metabólico entre los hispanos que viven en Estados Unidos.

Estos resultados corroboran el Hispanic Community Health Study/Study of Latinos, un estudio de la comunidad hispana que ha detectado tasas más elevadas de diabetes tipo 2, hipertensión y colesterol alto en la población hispana de EE.UU.

La falta de ejercicio

La Dra. Montana dice que otro factor de riesgo que contribuye al aumento en el riesgo para las enfermedades cardiovasculares entre las mujeres hispanas es la falta de ejercicio.

“Muchos de mis pacientes piensan que con tener un trabajo activo es suficiente”, dijo ella. “Pero más importante que simplemente moverse es mantener un ritmo cardíaco elevado durante al menos 30 minutos al día”.

La Dra. Montana aconseja a sus pacientes que sigan las recomendaciones de ejercicio de la American Heart Association, que sugiere hacer un mínimo de 150 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada cada semana. Esa cantidad de ejercicio puede dividirse en 30 minutos al día cinco veces a la semana o una hora tres veces a la semana. “Elevar el ritmo cardíaco y mantenerlo durante este periodo de tiempo sostenido ayuda a desarrollar la resistencia cardiovascular”, afirma ella. Ese aumento en la resistencia cardiovascular puede mejorar la función del corazón, reducir la presión sanguínea y disminuir la inflamación, que puede provocar la arterioesclerosis y las enfermedades cardiovasculares. 

Como reducir los riesgos

Para reducir el riesgo para las enfermedades cardiovasculares, la Dra. Montana insta a las mujeres hispanas a que se hagan un chequeo anual con su médico. Esto ayudará a identificar cualquier factor de riesgo existente y a hacer un seguimiento de cualquier cambio significativo en el peso corporal, la presión, el colesterol y el azúcar en la sangre a través del tiempo que pueda indicar la presencia o el desarrollo de una enfermedad cardiovascular.

“Si uno se cuida a sí mismo y reduce cualquier riesgo cardiovascular desde el principio, es menos probable que desarrolle complicaciones en el futuro”, dijo ella. “El ochenta por ciento de las enfermedades cardiovasculares son prevenibles. Es importante para su familia que usted esté saludable, así estará bien para seguir cuidando de ellos.”  

Caption: Las mujeres hispanas de EE.UU. corren un alto riesgo para las enfermedades cardiovasculares, pero muchas no toman medidas preventivas para garantizar menos complicaciones de salud.

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