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Ciencia

De Desmayos a Cirugía Cerebral y Recuperación: El Camino de una Joven Madre Hacia una Vida sin Convulsiones

Cuando María Ferreira, de 27 años, comenzó a sufrir desmayos y episodios de desorientación, jamás imaginó que la causa sería una rara condición cerebral que provoca convulsiones epilépticas.

Esta atareada madre de un niño de tres años y supervisora de ventas en Ralph Lauren en Aventura, inicialmente atribuyó sus síntomas a la anemia, una condición con la que vivía desde hacía años.

Pero lo que empezó como episodios pasajeros de mareo y debilidad pronto se convirtió en algo mucho más serio. La anemia, que indica bajos niveles de glóbulos rojos sanos para transportar oxígeno por todo el cuerpo, no era la causa. No tenía ni idea de que estos episodios fueran convulsiones asociadas a la epilepsia, un diagnóstico que recibiría en la Unidad de Monitoreo de Epilepsia (EMU) de Baptist Health Miami Neuroscience Institute.

“Siempre he tenido anemia crónica, pero está controlada. Me hicieron transfusiones anteriormente”, comenta. “Así que cuando me desmayaba o me sentía mareada, pensaba: ‘Así es la anemia’. Parece que desde el primer día he estado teniendo convulsiones epilépticas”.

El tipo de convulsión epiléptica que se representa con mayor frecuencia y de forma estereotipada en las películas es la “convulsiones tónico-clónica generalizada”, que es menos común que otros tipos de convulsiones epilépticas como las que sufrió la Sra. Ferreira, explica Carlos Millán, M.D., neurólogo de Baptist Health Miami Neuroscience Institute, especializado en el tratamiento de la epilepsia y quien dirigió el equipo que la trató.

Watch now and hear from patient Maria Ferreira and Carlos Millan, M.D., neurologist at Baptist Health Miami Neuroscience Institute.

“Es importante saber que no todas las convulsiones epilépticas son como las que se ven en las películas”, dijo el Dr. Millán. “No todas las convulsiones epilépticas implican que la persona se caiga al suelo y empiece a temblar. Ese es el tipo menos común de convulsión. Muchas convulsiones se manifiestan simplemente con la pérdida del habla y algunas personas se quedan mirando fijamente. O algunas personas experimentan temblores en una parte del cuerpo”.

Sus Desmayos y Pérdida del Conocimiento Toman un Giro Alarmante

El diagnóstico de epilepsia de la Sra. Ferreira fue precedido por episodios aterradores. A principios de 2025, los breves desmayos se volvieron más difíciles de ignorar. Un episodio la afectó en el trabajo: una intensa presión en el pecho, calor que le recorría el cuerpo y una aterradora incapacidad para hablar.

“Sentí como si alguien estuviera encima de mí”, explica la Sra. Ferreira. “Podía oír, pero no podía hablar. Solo duró unos 30 segundos, pero fue muy fuerte. Me revisaron todo y todo parecía estar bien. No pensé que fuera nada serio”.

Pero a medida que pasaban las semanas, los episodios se hacían más frecuentes —en enero y febrero— y finalmente, en abril, un suceso aterrador la obligó a buscar ayuda de emergencia.

“Iba conduciendo al trabajo cuando se me entumecieron las manos”, recuerda. Empecé a sudar; no podía hablar. Paré el carro cerca de un centro de atención de urgencias. Me dijeron que todo parecía estar bien, pero cuando llegué a casa mi hermana me dijo: “No, tienes que ir al hospital”. Llevaba casi una semana con dolor.

El diagnóstico: Un Cavernoma en el Lóbulo Temporal Izquierdo

En Baptist Health Baptist Hospital, las pruebas de imagen revelaron la verdadera causa de sus síntomas: una lesión intracraneal conocida como cavernoma, ubicada en la profundidad del lóbulo temporal izquierdo de su cerebro, cerca de las regiones responsables del habla. Los cavernomas son cúmulos de vasos sanguíneos anormales que pueden provocar convulsiones o síntomas neurológicos cuando irritan el tejido circundante.

“Me dijeron que tenía un cavernoma en el lado izquierdo del cerebro, justo al lado de las venas que ayudan a hablar”, explica. “Era como un pequeño grano de palomita de maíz, ahí mismo. Nunca imaginé que algo así pudiera suceder”.

Al reconocer la complejidad de sus síntomas, el neurocirujano de la Sra. Ferreira, Robert Wicks, M.D., , codirector de cirugía cerebrovascular y director del Laboratorio de Anatomía Neuroquirúrgica de Baptist Health Miami Neuroscience Institute, la refirió al Dr. Millán.

“El Dr. Wicks me programó una cita con el Dr. Millán porque sospechaba que el cavernoma era la causa de mis episodios”, recuerda. “Desde el momento en que los conocí, sentí que eran ángeles. Me explicaron todo lo que podía suceder y simplemente confié en ellos, y, sobre todo, en Dios”.

Monitoreando y Entendiento las Convulsiones

El Dr. Millán ingresó a la Sra. Ferreira en Unidad de Monitoreo de Epilepsia (EMU) de Miami Neuroscience Institute, donde se podía observar su actividad cerebral de forma continua.

“Tuvimos en cuenta que sus episodios eran de corta duración”, explica el Dr. Millán. “Eran muy similares entre sí, así que decidimos ingresarla en nuestra EMU”.

La Sra. Ferreira se sorprendió al saber que sus convulsiones eran epilépticas. Antes del diagnóstico, se sometió a un monitoreo mediante EEG (electroencefalograma), que mide la actividad eléctrica producida por las células nerviosas (neuronas) del cerebro.

“Me pusieron unos pequeños aparatos en la cabeza y estuve allí cuatro días”, recuerda. “Me dijeron que tenía descargas eléctricas en el cerebro: convulsiones causadas por el cavernoma. Nunca pensé que pudiera ser epilepsia porque creía que la epilepsia era cuando la gente se cae o se muerde la lengua. No sabía que podía tener este aspecto”.

El Dr. Millán confirmó que sus episodios eran convulsiones epilépticas secundarias al cavernoma, y luego de una evaluación exhaustiva, el caso de la Sra. Ferreira se presentó en una Conferencia de Cirugía de Epilepsia, donde un equipo multidisciplinario coincidió en que la cirugía ofrecía la mejor posibilidad de curación.

El Dr. Millán explica el propósito de la conferencia: “Cuando tenemos un paciente que creemos que podría beneficiarse de la cirugía, lo presentamos en una conferencia mensual, a la que asisten todos nuestros epileptólogos, neurocirujanos y neuropsicólogos, para poder tomar la mejor decisión para nuestro paciente”.

La cirugía fue la opción en la que se enfocaron, explica la Sra. Ferreira. “Se enfocaron en la cirugía debido a mi edad y a que ya no podía procesar emociones ni hacer cosas normales. Tenía 27 años. Teníamos que extirparlo, sí o sí”.

Enfrentando el Miedo a la Cirugía Cerebral

Para la Sra. Ferreira, la idea de una cirugía cerebral era aterradora, especialmente sabiendo que el cavernoma se encontraba junto a los centros del lenguaje del cerebro. Aun así, comentó que la confianza y la compasión de sus médicos le dieron fuerza.

“Aunque tenía mucho miedo, los sentí como parte de mi familia”, dice. “Había una alta probabilidad de que no pudiera hablar. Quizás tendría que reaprender a hablar, como una niña. Pero el Dr. Wicks y el Dr. Millán me hicieron sentir segura. Las profesionales de enfermería, todo el personal… no tengo más que palabras de elogio para ellos”.

Antes de la cirugía, recibió medicamento para estabilizar su condición y se sometió a pruebas de imagen adicionales para mapear la zona con precisión. La cirugía estaba programada para el 7 de julio, guiada por electrocorticografía, una técnica especializada que permite a los cirujanos monitorizar la actividad eléctrica del cerebro durante la operación.

Una Cirugía que le Cambió la Vida

La cirugía de María duró casi once horas. Al despertar de la anestesia, oyó la voz del Dr. Wicks.

“Me preguntó el nombre de mi hijo”, dice con una sonrisa. “Le respondí. Estaba medio dormida, pero oí que decían: ‘Está bien y está hablando’. Ese momento… no puedo describirlo. Fue un alivio enorme”.

Pasó tres días recuperándose en el hospital, rodeada de su esposo, su hijo de tres años y el resto de su familia, quienes habían sido su mayor motivación durante toda la dura experiencia. “Mi bebé es mi mundo”, dice. “Él y mi familia fueron mi fuerza para seguir adelante. Nunca me dejaron sola”.

A pesar del dolor y la fatiga después de la cirugía, la Sra. Ferreira quedó asombrada por la rapidez de su recuperación. “Me dijeron: ‘¡Wow, te ves genial!’. ¡Incluso fui al baño el mismo día! La cirugía fue todo un éxito. A los tres días, me dieron el alta”.

Libre de Convulsiones y Agradecida

El Dr. Millán destaca la notable recuperación de la Sra. Ferreira. “Está tomando medicamento, pero no ha tenido ninguna convulsión. Se encuentra perfectamente bien. El plan es ir reduciendo gradualmente la dosis del medicamento. Le haremos un electroencefalograma para asegurarnos de que no haya actividad eléctrica anormal”.

Desde su operación, ha vuelta a una vida normal y ajetreada. Su equipo médico es optimista y cree que pronto podrá dejar de tomar el medicamento anticonvulsivo. “Me siento bien, gracias a Dios. Es como si hubiera recuperado mi vida”.

Siete meses después de la cirugía, María volvió a su trabajo en Ralph Lauren.

“Fue como volver a montarme en el carro después de mucho tiempo: al principio te sientes nerviosa, pero luego te das cuenta de que puedes hacerlo”, dice riendo. “Toda esta experiencia te hace valorar más la vida. Aprendes que las cosas pasan por algo y que tienes que vivir sin tanto estrés”.

Reflexiones Sobre la Sanación y la Esperanza

La Sra. Ferreira, quien llegó al Sur de Florida hace ocho años desde Venezuela “en busca de un nuevo futuro”, habla con profunda gratitud, no solo hacia sus médicos, sino hacia todo el equipo de Baptist Health que la acompañó durante sus momentos de miedo e incertidumbre.

“Aprendes lo que significa ser médico”, dice. “Es la profesión más difícil: tener la vida de alguien en tus manos. El Dr. Wicks, el Dr. Millán, sus asistentes… podía llamarlos en cualquier momento y siempre estaban ahí para mí. Nunca me dejaron sola”.

Su historia es una historia de valentía, fe y el poder de una atención experta y compasiva.

“Tenía mucho miedo”, admite. “Pero después de tres días, me sentí mucho mejor. A veces todavía siento ansiedad, pero he aprendido a valorar la vida. Solo se vive una vez y hay que aprovecharla al máximo”.

Lo que Todos Deberían Saber Sobre la Epilepsia

La epilepsia es más común en dos grupos de edad principales: niños muy pequeños y adultos mayores (mayores de 65 años), explica el Dr. Millán. Pero los adultos de entre 20 y 40 años pueden experimentar epilepsias focales, una condición neurológica en la que las convulsiones recurrentes se originan en un área o red celular específica y limitada de solo una mitad del cerebro, como en el caso de la Sra. Ferreira.

Las “convulsiones focales” se clasifican según el nivel de consciencia de la persona durante un episodio y son el tipo más común de convulsiones epilépticas. “Entre la infancia y la edad adulta, existen epilepsias focales que pueden manifestarse a partir de la tercera década de vida”, explicó el Dr. Millán. “Es entonces cuando acuden a nosotros y podemos ayudarlos”.

El Dr. Millán destaca que el objetivo del equipo de epilepsia de  Baptist Health Miami Neuroscience Institute es que los pacientes puedan volver a vivir una vida normal. “Ella puede volver a trabajar y a conducir”, dijo refiriéndose a la Sra. Ferreira. “Ella puede ser madre de su hijo. Eso es lo más importante para nosotros, y es lo que nos impulsa cada día”.

Para María Ferreira, el camino desde la confusión y el miedo hasta la claridad y la sanación ha sido transformador. Gracias a la colaboración entre el Dr. Wicks y el Dr. Millán, y al equipo especializado de Baptist Health Miami Neuroscience Institute ahora vislumbra un futuro sin convulsiones junto a su familia, y la simple alegría de vivir plenamente cada día.

“Siento que me han dado una segunda oportunidad”, dice. “Cuando uno pasa por algo así, aprende a agradecer todo, especialmente a las personas que nunca se rindieron contigo”.

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