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Educación

Prevención de Caídas: Pasos Simples para Ayudar a los Adultos Mayores a Mantenerse Seguros e Independientes

Baptist Health Orthopedic Care

Una alfombra suelta. Un pasillo con poca iluminación. Una pérdida momentánea del equilibrio al salir de la ducha.

Las caídas suelen ocurrir en un instante, pero para una persona mayor, sus efectos pueden prolongarse durante meses o alterar permanentemente su capacidad para vivir de forma independiente.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los EE. UU., más de 14 millones de estadounidenses de 65 años o más sufren caídas cada año. Se estima que 9 millones sufren lesiones o deben limitar sus actividades como resultado, mientras que cerca de 3 millones reciben atención en los departamentos de emergencia de los hospitales.

"Sin embargo, las caídas no deben considerarse una parte inevitable del envejecimiento", afirma Charles Jordan, M.D., cirujano ortopédico de Baptist Health Orthopedic Care. "Aunque las consecuencias pueden ser serias, muchos de los factores que contribuyen a las caídas pueden identificarse y abordarse antes de que ocurra una lesión". 

Por Qué el Hogar Puede ser un Entorno de Alto Riesgo 

La mayoría de las caídas que resultan en lesiones en las personas mayores ocurren en entornos familiares. Un análisis nacional de personas mayores atendidas en departamentos de emergencia reveló que aproximadamente el 79 por ciento de sus caídas ocurrieron en casa. Este porcentaje aumentaba con la edad: pasaba de cerca del 75 por ciento entre los adultos de 65 a 74 años a casi el 84 por ciento entre los mayores de 85 años. Los dormitorios, los baños y las escaleras figuraban entre los lugares más frecuentes.

El hogar puede parecer seguro, pero alberga muchos peligros potenciales. Suelos irregulares, superficies resbaladizas, cables eléctricos, mascotas, objetos acumulados, muebles mal ubicados e iluminación inadecuada son elementos presentes en muchos hogares.

"Las personas conocen tan bien sus casas que pueden dejar de percibir los peligros", señala Luis Rodríguez, M.D., médico de atención primaria especializado en medicina deportiva de Baptist Health Orthopedic Care. "Una alfombra que ha estado en el mismo sitio durante 20 años puede volverse peligrosa de repente cuando cambia la visión, la fuerza, el equilibrio o el tiempo de reacción de la persona". 

 

"Mantener la fuerza es una de las mejores inversiones que las personas pueden hacer para garantizar su independencia a largo plazo. Los ejercicios que fortalecen las piernas y los músculos centrales del cuerpo, además de desafiar el equilibrio, pueden ayudar al organismo a reaccionar con mayor eficacia ante un tropiezo o al pisar una superficie irregular.”
Luis Rodriguez, M.D., médico de atención primaria especializado en medicina deportiva, Baptist Health Orthopedic Care

 

¿Quiénes Corren Mayor Riesgo? 

Cualquiera puede sufrir una caída, pero el riesgo aumenta considerablemente a partir de los 65 años. Según los CDC, más de una de cada cuatro personas mayores sufre una caída cada año, y estas son la principal causa de lesiones entre los adultos de este grupo de edad.

El riesgo tiende a aumentar a medida que las personas envejecen, ya que pueden producirse varios cambios graduales simultáneamente:

* Pérdida de masa muscular y de fuerza en la parte inferior del cuerpo
* Disminución del equilibrio, la coordinación y la flexibilidad
* Cambios en la visión, la audición o la percepción de la profundidad
* Reflejos y tiempo de reacción más lentos
* Dolor en los pies, artritis o cambios en la forma de caminar
* Enfermedades crónicas como diabetes, enfermedad de Parkinson o demencia
* Mareos o caídas repentinas de la presión arterial al ponerse de pie
* Medicamentos que provocan somnolencia, confusión o inestabilidad
* Osteoporosis, que aumenta la probabilidad de sufrir una fractura en caso de caída

El riesgo aumenta de manera especialmente marcada entre los adultos de mayor edad. Un análisis de la U.S. Consumer Product Safety Commission reveló que la tasa de lesiones atendidas en los departamentos de emergencia era de aproximadamente 3,711 por cada 100,000 personas de entre 65 y 74 años, comparado con 6,245 por cada 100,000 entre las personas de entre 75 y 84 años, y cerca de 11.968 por cada 100.000 entre las personas de 85 años o mayores.

"El envejecimiento no afecta a todas las personas de la misma forma, y la edad por sí sola no determina el riesgo de caídas de una persona", señala el Dr. Rodríguez. "Lo que importa es la combinación de varios factores: fuerza, equilibrio, medicamentos, condiciones médicas, visión, calzado y entorno. Cuantos más factores de riesgo presente una persona, más importante resulta intervenir". 

Por Qué una Caída Puede Llevar a Otra  

Una caída previa es una de las señales de advertencia más claras de una futura caída. Según los CDC, sufrir una sola caída duplica la probabilidad de que la persona vuelva a caerse. 

Es posible que exista una causa física que explique la primera caída, como debilidad muscular, falta de equilibrio, una forma de caminar insegura o un efecto secundario de algún medicamento. Si no se aborda ese problema subyacente, el riesgo persiste. 

 

"Sin embargo, las caídas no deben considerarse una parte inevitable del envejecimiento. Aunque las consecuencias pueden ser serias, muchos de los factores que contribuyen a las caídas pueden identificarse y abordarse antes de que ocurra una lesión.”
Charles Jordan, M.D., cirujano ortopédico, Baptist Health Orthopedic Care


El miedo también puede influir. Un adulto mayor que teme caerse puede dejar de caminar, hacer ejercicio, ir de compras o participar en actividades sociales. La reducción de la actividad conlleva una mayor pérdida de fuerza y ??equilibrio, lo que puede aumentar la probabilidad de sufrir otra caída. 

"Ese ciclo puede ser difícil de romper", reconoce el Dr. Jordan. “Una persona sufre una caída, siente miedo a moverse y, gradualmente, se debilita. El objetivo no es animar a la persona a ignorar el peligro, sino identificar la causa de la caída y ayudarla a volver a sus actividades de la manera más segura posible”. 

Las Consecuencias Van más Allá de los Huesos Fracturados   

Las caídas pueden provocar hematomas, cortadas, esguinces, lesiones en la cabeza y fracturas de muñeca, brazo, tobillo, pelvis o cadera. Las caídas también son la causa más frecuente de lesión cerebral traumática, y un golpe en la cabeza puede resultar especialmente peligroso para las personas que toman anticoagulantes, algo normal entre las personas mayores. 

Sin embargo, en el caso de los adultos mayores, los efectos pueden ir mucho más allá de la lesión inicial. Una caída seria puede resultar en hospitalización, cirugía, rehabilitación o la necesidad de ayuda para realizar las actividades cotidianas. Algunas personas pierden la movilidad o ya no pueden vivir solas de forma segura. 

Las complicaciones de las caídas pueden incluir: 

* Pérdida de masa muscular y resistencia durante la recuperación
* Dolor crónico o movilidad reducida
* Coágulos sanguíneos, neumonía o lesiones por presión tras una inactividad prolongada
* Depresión, ansiedad o aislamiento social
* Pérdida de confianza e independencia
* Mayor dependencia de familiares o cuidadores

"Una fractura puede ser el comienzo de un deterioro mucho más amplio, especialmente cuando limita la capacidad de una persona para caminar", afirma el Dr. Jordan. "Preservar la movilidad es fundamental, ya que esta favorece la salud cardiovascular, la fuerza muscular, la interacción social y la independencia". 

Cómo Hacer el Hogar Más Seguro 

Muchas caídas se pueden prevenir. Un buen punto de partida es recorrer la casa —idealmente con un familiar o cuidador— y examinar cada zona desde una perspectiva de seguridad.

Algunos cambios útiles incluyen:

* Despejar las zonas de paso. Retire objetos, cables eléctricos y muebles bajos de los pasillos y de las rutas que se utilizan con frecuencia.
* Asegurar o retirar las alfombras. Utilice bases antideslizantes o elimine las alfombras pequeñas que puedan deslizarse o cuyos bordes puedan enrollarse.
* Mejorar la iluminación. Instale bombillas más potentes, luces nocturnas e interruptores de fácil acceso, especialmente cerca de las escaleras y en el trayecto entre el dormitorio y el baño.
* Instalar elementos de apoyo en el baño. Coloque barras de sujeción bien fijadas cerca del inodoro y dentro de la bañera o ducha. Utilice alfombrillas antideslizantes y considere el uso de una silla para la ducha.
* Asegurar las escaleras. Instale pasamanos resistentes a ambos lados, repare los escalones irregulares y marque los bordes de los escalones si la visibilidad es escasa.
* Mantener accesibles los objetos de uso frecuente. Evite subirse a sillas o taburetes para alcanzar estantes.
* Usar calzado adecuado. Elija zapatos con suela antideslizante y sujeción en el talón, en lugar de pantuflas holgadas, calcetines o calzado sin talón.
* Atender los riesgos en el exterior. Repare las aceras agrietadas, retire escombros y mejore la iluminación cerca de las entradas, garajes y caminos de acceso.

Las modificaciones en el hogar son solo una parte de la prevención. Las personas mayores también deben revisar su vista y audición, consultar sus medicamentos con un profesional de la salud y hablar sobre cualquier síntoma de mareo, debilidad, entumecimiento o cambios en la forma de caminar.

 

"Mantener la fuerza es una de las mejores inversiones que las personas pueden hacer para garantizar su independencia a largo plazo. Los ejercicios que fortalecen las piernas y los músculos centrales del cuerpo, además de desafiar el equilibrio, pueden ayudar al organismo a reaccionar con mayor eficacia ante un tropiezo o al pisar una superficie irregular.”
Luis Rodriguez, M.D., médico de atención primaria especializado en medicina deportiva, Baptist Health Orthopedic Care


Los ejercicios de fuerza y equilibrio pueden ser especialmente beneficiosos. Dependiendo de cada caso, el médico podría recomendar caminar, realizar ejercicios de resistencia, practicar taichí o acudir a fisioterapia.

"Mantener la fuerza es una de las mejores inversiones que las personas pueden hacer para garantizar su independencia a largo plazo", señala el Dr. Rodríguez. “Los ejercicios que fortalecen las piernas y los músculos centrales del cuerpo, además de desafiar el equilibrio, pueden ayudar al organismo a reaccionar con mayor eficacia ante un tropiezo o al pisar una superficie irregular”. 

Cualquier persona que haya sufrido una caída —incluso si no presenta una lesión evidente— debe informar a su proveedor de atención de salud. Una caída puede ser una señal de alerta temprana de problemas con los medicamentos, cambios en la visión, condiciones neurológicas, problemas cardíacos o una disminución de la fuerza y ??el equilibrio. 

“No espere a sufrir una lesión grave para tomar en serio el riesgo de caídas”, aconseja el Dr. Jordan. “Una evaluación médica exhaustiva, la actividad física regular y algunos cambios prácticos en el hogar pueden marcar una enorme diferencia”. 

Haga clic aquí para obtener más información sobre los tratamientos y especialistas disponibles en Baptist Health Orthopedic Care.
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