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Stroke prevention
Ciencia

Un Caso de Infarto Cerebral de Doble Amenaza: El Rápido Ingenio de una Nieta Conduce a una Atención Especializada

Para Ana Barrios de Salamanca, de 68 años, la aparición repentina de un infarto cerebral propició una increíble muestra de agilidad mental por parte de un familiar muy joven: su nieta de 6 años. También planteó un desafío médico bastante complejo que exigió una precisión absoluta por parte de los equipos especializados de atención médica y quirúrgica de Baptist Health Miami Neuroscience Institute y de Baptist Health Brain & Spine Care.

El caso de la Sra. Salamanca pone de relieve la importancia crítica del reconocimiento temprano de un infarto cerebral, la naturaleza delicada de las intervenciones cerebrales y el valor de tener acceso a un equipo especializado en neurociencias.

El Rápido Ingenio de una Niña de Seis Años

La situación comenzó una tarde cualquiera. La Sra. Salamanca pasaba tiempo con su nieta de seis años cuando, de repente, las cosas tomaron un giro aterrador. La Sra. Salamanca sufrió mareos, se cayó al suelo y dejó de hablar. Su mirada se quedó fija hacia la derecha y todo el lado izquierdo de su cuerpo perdió fuerza.

“Era un día normal en casa, salvo que mi nieta no había ido a la escuela ese día y resultó ser mi ángel de la guarda”, recuerda la Sra. Salamanca.

Al darse cuenta de que algo andaba terriblemente mal, la pequeña llamó de inmediato a su mamá a través de FaceTime.

“Me desplomé en el suelo, incapaz de levantarme por mí misma”, dijo la Sra. Salamanca. Le pedí a mi nieta, quien siempre está a mi lado, que me pasara el teléfono para poder llamar a una de mis hijas. No lograba enfocar la vista lo suficiente como para marcar, así que le pedí que fuera a buscar su tableta y llamara a su mamá —mi hija— para avisarle que me había caído. Ella hizo exactamente eso”.

A través de la videollamada, la hija de la Sra. Salamanca observó los signos clásicos e inconfundibles de un infarto cerebral. Llamó rápidamente a los servicios médicos de emergencia (EMS), poniendo en marcha una cadena de acontecimientos que salvaría una vida.

“En dos ocasiones anteriores había experimentado episodios leves de mareo, pero nunca los asocié con un infarto cerebral”, comentó la Sra. Salamanca. “Incluso ahora, no sé si esos mareos anteriores tenían alguna relación con este episodio en particular”.

Cuando llegaron los paramédicos, evaluaron a la Sra. Salamanca utilizando una escala de gravedad de infartos cerebrales. La trasladaron de urgencia al departamento de emergencias, donde el equipo médico estaba listo para evaluar los daños y determinar el mejor curso de acción.

Llegada al Hospital: La Evaluación Inicial

Me desplomé en el suelo, incapaz de levantarme por mí misma. Le pedí a mi nieta, quien siempre está a mi lado, que me pasara el teléfono para poder llamar a una de mis hijas. No lograba enfocar la vista lo suficiente como para marcar, así que le pedí que fuera a buscar su tableta y llamara a su mamá —mi hija— para avisarle que me había caído. Ella hizo exactamente eso.
Ana Barrios de Salamanca, paciente de infarto cerebral
Ana Barrios de Salamanca, paciente de infarto cerebral

A su llegada, un médico de emergencias confirmó que la Sra. Salamanca se encontraba lo suficientemente estable como para someterse de inmediato a pruebas de imagen cerebral. Las tomografías computarizadas (TC) son el estándar para la evaluación de infartos cerebrales, ya que permiten a los médicos observar el interior del cerebro e identificar si el infarto cerebral es causado por una hemorragia o por una obstrucción.

Peter A. Abdelmalik, M.D., Ph.D., neurólogo y director de neurología general para pacientes internados de Baptist Health Brain & Spine Care, evaluó a la paciente. Debido a que la Sra. Salamanca no podía comunicarse con claridad, el equipo médico tuvo que depender en gran medida de los signos físicos y de las pruebas de imagen.

"Su incapacidad para hablar dificultó el diagnóstico", explicó el Dr. Abdelmalik. "No poder hablar podría deberse a un infarto cerebral, confusión, letargo, otros medicamentos, etc. Por lo general, en esa situación, se trata al paciente como si tuviera un infarto cerebral hasta que se descarta esa posibilidad".

El equipo se percató rápidamente de que debían administrar medicamentos para disolver el coágulo.

Una Rara Doble Amenaza: Coágulo y Aneurisma

El equipo médico solicitó una prueba de imagen avanzada llamada angiografía y perfusión por TC (CTAP). Este tipo específico de exploración mapea el flujo sanguíneo e identifica con exactitud dónde se encuentran obstruidos los vasos sanguíneos. Las imágenes revelaron una oclusión de un vaso sanguíneo importante: una obstrucción severa en la arteria cerebral media derecha.

Sin embargo, la exploración también reveló otra complicación sumamente peligrosa. La Sra. Salamanca no solo tenía un coágulo sanguíneo, sino que también presentaba un aneurisma no roto situado justo al lado del coágulo.

Robert Wicks, M.D., codirector de cirugía cerebrovascular y director de la Cátedra en Cirugía Endovascular de Baptist Health Miami Neuroscience Institute, describió este inusual hallazgo.

"Ella tenía un aneurisma cerebral, que es como una debilidad o una dilatación en la arteria", explicó el Dr. Wicks. "Y se encontraba inmediatamente adyacente al área donde la arteria estaba ocluida, es decir, bloqueada por un coágulo sanguíneo. Por lo tanto, presentaba dos condiciones distintas en ese mismo lugar".

Este doble diagnóstico transformó un protocolo estándar para infartos cerebrales en un delicado acto de equilibrio. El tratamiento de un coágulo sanguíneo suele implicar la fluidificación de la sangre o la extracción física de la obstrucción. Sin embargo, realizar tales procedimientos cerca de un aneurisma frágil conlleva un riesgo inmenso.

“Uno de los riesgos es intervenir e intentar extraer el coágulo sanguíneo”, explicó el Dr. Wicks. “Pero, al hacerlo, podría producirse una hemorragia en el aneurisma o la ruptura de este, lo cual puede ser muy grave y conducir a una hemorragia masiva, un coma o la muerte”.

El Sistema de Respaldo Oculto del Cerebro

Mientras el equipo médico evaluaba detenidamente los riesgos y beneficios de la intervención, el cerebro de la Sra. Salamanca luchaba su propia batalla. El cerebro humano posee un mecanismo de defensa innato e increíble, conocido como circulación colateral. Cuando una arteria principal se obstruye, los vasos sanguíneos circundantes de menor tamaño intentan redirigir el flujo sanguíneo para mantener con vida el tejido cerebral.

“Cuando se produce una obstrucción en una de las arterias principales del cerebro, a menudo otras arterias de menor calibre logran compensar la situación”, señaló el Dr. Wicks. “En este caso, ella presentaba una obstrucción en la arteria cerebral principal media derecha, pero algunos de sus otros vasos sanguíneos estuvieron compensando la falta de flujo durante cierto tiempo”.

Este sistema de respaldo permite ganar un tiempo crucial, pero no constituye una solución permanente. Con el tiempo, estos vasos de menor calibre se agotan y el tejido cerebral comienza a morir. Consciente de que los vasos colaterales de la Sra. Salamanca no resistirían indefinidamente, el equipo médico decidió proceder con el tratamiento.

La Primera Línea de Defensa: Fármacos para Disolver Coágulos

Debido a la gravedad de la obstrucción, la Sra. Salamanca resultaba una candidata ideal para recibir Tenecteplasa (TNK), un potente fármaco trombolítico utilizado en el tratamiento del ictus agudo. La administración de este medicamento requiere una evaluación minuciosa, especialmente cuando existe la presencia de un aneurisma.

El proceso de toma de decisiones en la medicina moderna es eminentemente colaborativo. Los médicos no se limitan a dictar los tratamientos, sino que trabajan en estrecha colaboración con los pacientes y sus familias.

El Dr. Abdelmalik enfatizó la importancia de esta colaboración. “La mayoría de los médicos, si no todos, ejercen su profesión bajo un modelo de toma de decisiones compartida, en el que, por lo general, es el paciente o su representante quien tiene la última palabra, mientras que nosotros, como profesionales de la medicina, brindamos nuestro apoyo en dicho proceso de la mejor manera posible”.

Luego de una exhaustiva conversación sobre los riesgos y los beneficios, la familia de la Sra. Salamanca otorgó su consentimiento, y el personal de enfermería procedió a administrar la TNK de forma segura.

“Recuerdo que me explicaron lo que me estaba sucediendo”, dijo la Sra. Salamanca. “Pero simplemente deposité mi confianza en el hecho de que estaba recibiendo atención médica y que iban a ayudarme. Yo me encontraba dentro del quirófano, mientras que eran mis hijos y mi esposo quienes hablaban con el cirujano que realizaba mi procedimiento, así como con el jefe de la unidad de infarto cerebral del hospital”.

Intervención Avanzada: La Trombectomía

Mientras el medicamento para disolver el coágulo comenzaba a hacer efecto, la Sra. Salamanca requirió un procedimiento más definitivo. Fue trasladada a la sala de Radiología Neurointervencionista para someterse a una trombectomía, un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo utilizado para extraer físicamente el coágulo del cerebro.

El Dr. Wicks y el equipo especializado neurointervencionista se prepararon para guiar cuidadosamente los catéteres a través de los vasos sanguíneos de la Sra. Salamanca, sorteando el peligroso aneurisma para alcanzar y eliminar la obstrucción.

La Sra. Salamanca dijo que se siente “bendecida” por haber sido atendida por un equipo tan “profesional y altamente cualificado”.

“A lo largo de todo el proceso — desde mi ingreso de emergencia hasta el día en que me dieron de alta — todas las personas que me atendieron demostraron una verdadera dedicación y profesionalismo”, añade. “Me siento muy afortunada de haber recibido la atención de todo el personal del Baptist Hospital”.

Puntos Clave: Tiempo, Concienciación y Atención Especializada

La historia de la Sra. Salamanca ofrece lecciones profundas para todos. Los infartos cerebrales no discriminan, y la capacidad de reconocer los síntomas con rapidez puede marcar la diferencia entre una recuperación total y una discapacidad severa.

El Dr. Abdelmalik señala que la concienciación es la herramienta más importante que el público tiene a su alcance.

“Lo primero y más importante es buscar atención médica ante cualquier síntoma neurológico”, aconsejó el Dr. Abdelmalik. “Todo el mundo debe estar familiarizado con el acrónimo RÁPIDO.

El acrónimo R.Á.P.I.D.O. significa:

  • R – Rostro caído. ¿Hay entumecimiento o parálisis facial en un lado del rostro? ¿Tiene la persona la sonrisa dispareja está torcida?
  • A – Atención al equilibrio. ¿Tiene la persona dificultad para caminar o pierde el equilibrio?
  • P – Pérdida de fuerza en el brazo o la pierna. Hay un brazo débil o adormecido. Un brazo puede desviarse hacia abajo cuando se levantan los dos al mismo tiempo.
  • I – Impedimento visual repentino. ¿Tiene la persona problemas repentinos de visión en uno o en ambos ojos?
  • D – Dificultad para hablar. Habla arrastrada, dificultad para hablar, incapacidad para repetir correctamente una frase sencilla cuando se le pregunta.
  • O – Obtén ayuda. Llama inmediatamente al 911 si tú o un ser querido experimenta los síntomas anteriores. Si es posible, anota cuándo aparecieron los síntomas por primera vez para poder compartir esta información con los médicos.

Más allá de un diagnóstico rápido, el centro que se elija para el tratamiento tiene una importancia inmensa. Los casos complejos que implican la coexistencia de varias condiciones, requieren una infraestructura médica avanzada y especialistas altamente capacitados.

“Este es un caso más complejo. Por lo tanto, si es posible, considero conveniente acudir a un centro que cuente con experiencia tanto en el tratamiento de infartos cerebrales como de aneurismas, para sí poder manejar esas complejidades”, aconsejó el Dr. Wicks.

La Sra. Salamanca señala que está llevando a cabo “todas mis citas de seguimiento y monitoreo con varios departamentos de especialidades del hospital — tales como cardiología, cirugía cardiovascular y neurología— y percibo el mismo nivel de atención y dedicación por parte de todos y cada uno de ellos”.

La recuperación de la Sra. Salamanca constituye un testimonio de la aguda perspicacia de su nieta, de la rápida actuación de su familia y de las avanzadas capacidades de la medicina neurovascular moderna.

“Gracias a Dios, al Dr. Wicks y a todo su equipo de cirugía cerebrovascular, así como a Baptist Hospital, recibí una atención profesional y oportuna para mi condición”, afirmó. “Por consiguiente, no he sufrido limitaciones físicas como resultado de haber sufrido un infarto cerebral”.

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