HH Augustus Black History hero

Vida

Un médico de Homestead Hospital reflexiona sobre el importante papel de su familia en la historia de la raza negra

De pequeño, Charles Augustus acompañaba a su padre médico los sábados por la tarde en sus visitas a domicilio en la comunidad negra de Pensacola. A principios de los años sesenta, la medicina seguía estando segregada en gran medida, pero el joven Charles no le prestaba especial atención. Casi todo estaba segregado en el Panhandle de la Florida en aquella época.

 

Lo que sí notó el niño fue el impacto de su padre cuando iba de casa en casa con su maletín de cuero negro: cómo su padre trataba a todos sus pacientes con dignidad y, a cambio, era considerado con la mayor admiración. Esas primeras experiencias le impresionaron profundamente y le llevaron a dedicarse a la medicina. "Mi padre era mi héroe y yo quería ser como él, como se preocupaba por la gente", dice.

 

Dr. Charles Augustus

 

Charles Augustus II, M.D., director médico de Baptist Health Homestead Hospital

 

Como médico de segunda generación, Charles Augustus II, M.D., es ahora director médico de Baptist Health Homestead Hospital. Es un trabajo que considera un privilegio en una comunidad en la que sabe que marca la diferencia. Como obstetra y ginecólogo, calcula que ha atendido unos 10,000 partos en la zona en más de 30 años.

 

No sólo aprendió a ser médico de su padre, dice. Su padre era un hombre de principios que defendía lo correcto, a pesar de las dificultades.

 

En el 1960, su padre interpuso la histórica demanda federal que condujo a la desegregación de las escuelas del condado de Escambia. El caso de Augustus v. the School Board of Escambia County fue defendido por Thurgood Marshall antes de convertirse en el primer juez negro del Tribunal Supremo. El tribunal federal de distrito mantuvo la jurisdicción sobre el caso durante más de 40 años, lo que permitió que sirviera de escenario jurídico para otros asuntos de discriminación racial y derechos civiles en la zona.

 

El Dr. Augustus está orgulloso de ese legado, especialmente durante el Mes de la Historia Negra. Su familia no sólo vivió la historia negra, sino que la forjó. Su padre, por quien fue nombrado el Dr. Augustus, murió en el 2012.

 

"Esta es una época en la que hago mucha autorreflexión", dice el Dr. Augustus. "No doy las cosas por sentadas. En general, considero que el Mes de la Historia Negra es muy importante para poder transmitir estas cosas a la siguiente generación, porque lo que más temo, para serle sincero, es que las generaciones más jóvenes no sepan lo importante que es la educación".

 

Su familia pagó un alto precio para abrir las puertas a una educación igualitaria para todos los niños. "Durante el Mes de la Historia Negra, y en realidad todos los días de mi vida, intento decir a los jóvenes que la educación es el arma más poderosa que tienen contra el racismo o la adversidad en la vida".

 

Desafiando al sistema

La demanda de desegregación se presentó en nombre de la hermana mayor del Dr. Augustus, Karen, para que se le permitiera entrar en el primer grado de O. J. Semmes Elementary School, una escuela exclusivamente blanca situada a dos cuadras y media de la casa de la familia. El Tribunal Supremo había dictado en el 1954 en el caso Brown v. Board of Education  que separar a los niños por motivos de raza era inconstitucional, pero la mayoría de los estados del sur, incluyendo la Florida, hicieron todo lo posible por impedir la integración.

 

Karen Augustus

Karen Augustus, la hermana de Charles Augustus, Jr.

 

Como parte de su intento de eludir la decisión del Tribunal Supremo, el estado de la Florida aprobó una Ley de Asignación de Alumnos que otorgaba autoridad y discreción a las juntas y los superintendentes escolares locales para determinar la escuela en la que se asignaría a un niño. Utilizando ese sistema, a Karen y a otra niña se les negó el acceso a O. J. Semmes Elementary School.

 

Pasaron cuatro años antes de que Karen Augustus pudiera matricularse en esa escuela; Charles y otra hermana la siguieron. Pero que les permitieran asistir no significaba que la batalla hubiera terminado, ni mucho menos. La mayoría de sus compañeros y las familias de sus compañeros no les dieron precisamente la bienvenida.

 

"Fue duro para nosotros", recuerda el Dr. Augustus. "Volvíamos a casa llorando. No entendíamos por qué teníamos que ir a un colegio donde la gente no nos quería".

 

Mientras tanto, la demanda seguía su curso en el tribunal federal con la ayuda de la NAACP. Y aunque la familia Augustus pudo haber sido considerada como héroes en la comunidad negra, desafiar al sistema los convirtió en blancos móviles.

 

"Durante ese tiempo, la vida de mi padre fue amenazada constantemente", dice el Dr. Augustus. "Hubo tiroteos en nuestra casa. Recuerdo que quemaron una cruz en nuestro jardín y la marcha del Ku Klux Klan por el barrio. Todos esos acontecimientos tuvieron lugar para intentar disuadirle de seguir adelante con la demanda en los tribunales federales".

 

La familia Augustus nunca vaciló. "Tanto mi madre como mi padre insistían en que querían la mejor educación para nosotros", dice el Dr. Augustus.

 

Trabajar por el cambio no era sólo una cuestión de oportunidades para los hijos de Augustus. "Para mi padre era una cuestión de principios", dice el Dr. Augustus. "Era algo que él hacía porque sentía que era su responsabilidad".

 

Lecciones aprendidas

La desegregación racial generalizada de las escuelas públicas de la Florida se logró finalmente en el otoño del año 1970, pero sólo después de que el Tribunal Supremo fijara un plazo firme. El entonces gobernador Claude Kirk se resistió hasta el final, presentando una moción infructuosa para suspender la orden de desegregación.

 

Dr. Charles Augustus Sr.

El padre de Charles Augustus II, M.D.

 

 

No fue una transición fácil. La Escuela Secundaria de Escambia fue escenario de serios disturbios interraciales en el 1972 y el 1973 que obligaron a cerrarlo durante un tiempo. A mediados de la década de los 1970, se recurrió a la demanda de Augustus para obligar a la escuela secundaria a abandonar los símbolos del racismo blanco, incluyendo el uso de "Rebels" para el nombre de su equipo, el canto de "Dixie" en los actos escolares y la bandera confederada para representar a la escuela. La familia Augustus ya no estaba implicada, aunque presentó una moción en apoyo de los padres negros que solicitaban el cambio.

 

A pesar de toda la fealdad que presenciaron, la familia Augustus mantuvo corazones cariñosos. Hasta el día de hoy, el Dr. Augustus y su hermana Karen, que va a cumplir 70 años y se ha retirado a Pompano Beach, no guardan rencor, dice. "Si estuviéramos amargados, nunca habríamos llegado tan lejos ni hubiéramos logrado las cosas que hemos hecho. La amargura es una píldora que frena".

 

Lo que sufrieron era representativo de la época, no de las personas, afirma. "Una cosa sobre mi madre y mi padre es que siempre nos decían que hay mucha gente estupenda en el mundo, gente buena de todos los colores, y que nunca debemos olvidarlo", dice el Dr. Augustus. "Conocían el trauma que sufrimos de niños, así que hacían hincapié en eso todo el tiempo". 

 

Los tres hijos de Augustus fueron enviados al norte a la universidad para que pudieran tener "una experiencia cultural diferente a la del sur", dice el Dr. Augustus. Pero incluso en la Universidad de Rutgers de Nueva Jersey, a la que Karen también asistió, el joven Charles no siempre encajaba. Hace 50 años, sólo un pequeño porcentaje de hombres afroamericanos cursaban estudios universitarios, y aún eran menos los que estudiaban medicina.

 

Recuerdo que en mi primera clase, uno de mis compañeros me preguntó: "¿Cómo has llegado hasta aquí? Al principio no entendía lo que me estaba preguntando, pero luego me di cuenta... Le dije: 'Bueno, supongo que mis notas y los resultados de los exámenes fueron lo suficientemente buenos como para ponerme aquí'", dice. Al Dr. Augustus le encanta esa historia por su resultado: "Después de aquello, ese muchacho y yo nos hicimos buenos amigos y grandes compañeros de clase".

 

 

Mae Augustus

Mae Augustus, madre de Charles Augustus II, M.D.

  

Las cosas han mejorado, pero la sociedad sigue evolucionando, dice el Dr. Augustus. Lo sabe por haber visto a sus dos hijos – una enfermera registrada y un aspirante a abogado – superar sus propios retos. Los hijos de Karen llegaron a ser oficial de la Marina y médico.

 

"Obviamente, los tiempos han cambiado mucho. Ellos no pasaron por lo que yo pasé, pero en todos los niveles sigue habiendo un racismo sistémico del que vendrán a hablarme", dice el Dr. Augustus. "Les digo lo mismo que me dijo mi padre: que hay que enfrentarse a la adversidad. Trabajas – trabajas duro –

 y no dejas que nadie te impida alcanzar tus metas".

 

Formando un hogar en Homestead

Luego de terminar su entrenamiento médico, el Dr. Augustus se estableció durante varios años en un prestigioso trabajo en Los Ángeles, donde trataba a pacientes de Beverly Hills y otras comunidades acomodadas. Era un gran lugar para ejercer, una gran vida. Pero no era lo adecuado para él.

 

"Una mañana me levanté y me pregunté: ¿qué hago aquí? ¿Cuál es mi propósito? Lo dejé y vine a Homestead", recuerda. En aquel entonces, Homestead era una comunidad agrícola pobre con un solo ginecólogo-obstetra en un radio de 30 millas, dice.

 

"La gente pensaba que tenía un agujero en la cabeza. Me decían: tienes que estar loco. ¿Vas a dejar el Cedars-Sinai para irte a Homestead? ¿Dónde está Homestead?", dice. "Yo dije: voy a cuidar de la gente que necesita que la cuiden". Y nunca miró hacia atrás.

 

Baptist Health Homestead Hospital

 

Ese deseo de servir estaba profundamente arraigado en su familia. El Dr. Augustus puede rastrear su servicio militar a lo largo de tres generaciones. Y durante años vio cómo su padre anteponía las necesidades de los demás a su propia comodidad.

 

"Llevo conmigo lo que me dijo cuando me gradué de la escuela de medicina, y lo guardo en mi corazón. Forma parte de mi alma", dice el Dr. Augustus. "Cuando me gradué, me dijo: 'Hijo, debes tratar a cada paciente como si fuera de tu familia. Así nunca tomarás una mala decisión. Todas tus decisiones se tomarán con buen corazón y buena alma'. Y así es como ejerzo la medicina".

 

De esa manera, honra cada día el sacrificio de su padre y de su familia.

 

"Nos dejó a nosotros, sus hijos, para que viviéramos su legado, y nosotros se lo estamos dejando a nuestros hijos, y espero que ellos se lo dejen a sus hijos", dice el Dr. Augustus. "Creo que su logro más importante fue dejarnos aquí para seguir haciendo lo que él creía correcto. Vivo cada día con esa vocecita en la cabeza, la voz de mi padre diciéndome que haga lo correcto, que me asegure de tratar bien a la gente".

 

Puede que el mundo actual no sea perfecto, pero el Dr. Augustus tiene esperanzas para el futuro.

 

"Creo que mi padre diría que hemos avanzado mucho si estuviera vivo", dice el Dr. Augustus. "Diría que hemos recorrido un largo camino, pero que aún nos queda mucho por recorrer. Eso lo resume todo: aún nos queda mucho camino por recorrer, y tenemos que seguir insistiendo en lo que es importante: educación, educación, educación".  

 

"Eso es lo que aprendí de lo que pasé, y se lo transmito a todo el que esté dispuesto a escucharme".

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