Trombosis venosa profunda: ¿Qué es y cómo se puede prevenir?

La Trombosis Venosa Profunda (TVP o DVT por sus siglas en inglés) es una condición médica seria pero prevenible que a menudo no se diagnostica y a veces puede ser fatal. Los médicos de

Miami Cardiac & Vascular Institute, que forma parte de Baptist Health, atienden a numerosos pacientes que sufren de TVP, y están capacitados para diagnosticar y tratar esta condición, que, según dicen, puede ocurrirle a cualquiera.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU. (CDC), la TVP se produce cuando se forma un coágulo de sangre, o trombo, en una o más de las venas profundas del cuerpo, normalmente en la parte inferior de las piernas, los muslos o la pelvis, pero a veces en los brazos. Si el coágulo se desprende y viaja por el torrente sanguíneo, puede dañar las paredes del vaso a su paso o, lo que es peor, provocar una embolia pulmonar (EP), una obstrucción potencialmente mortal que impide que la sangre llegue a los pulmones.

Constantino Pena, M.D., radiólogo intervencionista vascular y de diagnóstico de Miami Cardiac & Vascular Institute

Constantino Pena, M.D., radiólogo intervencionista vascular y de diagnóstico de Miami Cardiac & Vascular Institute, dice que los síntomas más comunes de la TVP son la hinchazón y el dolor de piernas. “Muchas cosas pueden causar hinchazón o dolor en las piernas, pero en el caso de la TVP suele ser más aguda y aparece de repente”, dice el Dr. Pena, y añade que la TVP a veces no presenta síntomas perceptibles.

Los CDC afirman que se desconoce el número exacto de personas afectadas por la TVP o la EP, aunque hasta 900,000 personas podrían verse afectadas cada año en los EE.UU. Los estimados sugieren que entre 60,000 y 100,000 estadounidenses mueren cada año a causa de la TVP o la EP (también llamada tromboembolia venosa, TEV o VET por sus siglas en inglés). Según los CDC, aproximadamente el 25% de las personas que sufren una EP ni siquiera llegan al hospital.

Para algunas personas, la TVP y la EP pueden convertirse en una enfermedad crónica. Los CDC señalan que aproximadamente el 30% de las personas que han sufrido una TVP o una EP corren el riesgo de sufrir otra en un plazo de 10 años. Además, entre un tercio y la mitad de las personas que sufren una TVP tendrán complicaciones a largo plazo causadas por el daño que el coágulo provoca en las válvulas de la vena, una condición conocida como Síndrome Post-Trombótico o SPT.

El STP puede causar “hinchazón, dolor, decoloración y otros cambios crónicos en las piernas que, a largo plazo, son más difíciles de tratar”, según el Dr. Peña, y en los casos más graves, puede causar descamación o úlceras en la zona afectada y dejar a las personas con discapacidades de por vida.                      

“El STP es más frecuente en pacientes que han tenido coágulos de sangre en el pasado o a los que se les ha colocado un filtro IVC en una vena, pero básicamente cualquier cosa que afecte a la sangre que fluye por la vena puede provocar STP”, dice el Dr. Pena. Un filtro VCI, añade, es un dispositivo metálico diminuto que se coloca en el cuello o en la ingle y que atrapa grandes fragmentos de coágulos e impide que se desplacen por la vena cava inferior, la mayor del cuerpo, hasta los pulmones. Se utilizan con frecuencia en pacientes con coágulos que no pueden tomar anticoagulantes, que, según el Dr. Peña, son el tratamiento estándar para la mayoría de los pacientes con TVP o EP.

¿Quién corre el riesgo de desarrollar una TVP?

“Cuando hablamos de factores de riesgo para la TVP, en realidad nos fijamos en tres cosas distintas”, dice el Dr. Pena. “Nos fijamos en la estasis, o la ralentización del flujo sanguíneo a través de los vasos”, algo que, según él, puede ocurrir en personas inactivas o que llevan un estilo de vida sedentario. “Observamos los cambios endoteliales resultantes de las lesiones en las propias paredes de los vasos. También nos fijamos en la hipercoagulabilidad, la tendencia de algunas personas a la trombosis como resultado de ciertos defectos moleculares heredados o adquiridos”.

Si un paciente presenta las tres cosas – estasis, lesión epitelial e hipercoagulabilidad, un conjunto de condiciones conocido como la “tríada de Virchow”, llamada así por Rudolf Virchow, un médico-científico berlinés del siglo XIX que realizó un amplio trabajo sobre la trombosis venosa, tiene un riesgo elevado de trombosis y, posiblemente, de embolia pulmonar, según el Dr. Pena.

Hay una serie de factores de riesgo para la TVP, según los CDC:

  • Lesión en una vena, a menudo causada por fracturas, lesiones musculares severas o cirugías importantes (especialmente en el abdomen, la pelvis, la cadera o las piernas).
  • Flujo sanguíneo lento, a menudo causado por el confinamiento en la cama (por ejemplo, debido a una condición médica o después de una cirugía); movimiento limitado (por ejemplo, un yeso en una pierna para ayudar a curar un hueso lesionado); estar sentado durante mucho tiempo, especialmente con las piernas cruzadas; o parálisis.
  • Aumento de estrógenos, a menudo causado por las píldoras anticonceptivas, la terapia de sustitución hormonal (a veces utilizada después de la menopausia) o el embarazo (hasta tres meses después del parto).
  • Ciertas enfermedades crónicas, como la enfermedad cardíaca, la enfermedad pulmonar, el cáncer y su tratamiento, y la enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa).
  • Una TVP o EP anterior; antecedentes familiares de TVP o EP; edad (el riesgo aumenta a medida que aumenta la edad); obesidad; un catéter situado en una vena central; y trastornos hereditarios de la coagulación.

Las personas que recorren largas distancias en carro, autobús, avión o tren pueden estar conscientes de los riesgos de TVP que son causados por sentarse en asientos estrechos y apretados durante periodos prolongados. “Esto puede causar serios problemas de circulación, sobre todo en personas que han tenido una TVP anteriormente”, dice el Dr. Pena. Sin embargo, dice, puede haber otros factores que entran en juego, como la deshidratación, los medicamentos que está tomando, su posición sentada o, tal vez, una combinación de estos. “Si está en un vuelo largo, le recomiendo que use medias de compresión, que se mantenga hidratado bebiendo mucha agua y que se levantes del asiento regularmente para caminar”.

Y, aunque la COVID-19 puede no ser una causa de la TVP, el Dr. Pena dice que “con toda seguridad” está asociada con la condición. “Con COVID-19, se ve una mayor incidencia de condiciones de coagulación”, señala él. “Definitivamente vimos un aumento en el número de pacientes con TVP y EP durante la pandemia, incluyendo los picos correspondientes durante cada ola sucesiva”.

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