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Heart disease risk factors
Investigación

Analizando un Nuevo Estudio sobre Muertes por Cardiopatías Vinculadas a Factores de Riesgo Modificables

Baptist Health Heart & Vascular Care

Un nuevo estudio a nivel nacional ofrece noticias tanto alentadoras como preocupantes sobre la principal causa de muerte en el país. Mientras que los adultos estadounidenses han logrado avances significativos en la reducción de las muertes por cardiopatía isquémica en las últimas tres décadas, los investigadores señalan que casi 9 de cada 10 de estas muertes siguen asociadas a factores de riesgo que, a menudo, las personas pueden prevenir o controlar.

El estudio, publicado en la revista JAMA Cardiology, analizó datos de más de tres décadas provenientes del estudio Global Burden of Disease (Carga Mundial de Enfermedad) de 2023, examinando las tendencias de mortalidad por cardiopatía isquémica en Estados Unidos desde 1990 hasta 2023.

Los investigadores descubrieron que las tasas de mortalidad por cardiopatía isquémica ajustadas por edad han disminuido casi un 59 por ciento desde 1990. Sin embargo, ese progreso se ha desacelerado considerablemente durante la última década, mientras que la obesidad y los niveles elevados de azúcar en sangre han surgido como factores que contribuyen cada vez más a las enfermedades cardíacas.

Según Sanjeev Kumar Gulati, M.D., director ejecutivo adjunto de Baptist Health Heart & Vascular Care y jefe del sistema de medicina cardiovascular, los hallazgos refuerzan un mensaje importante: la enfermedad cardíaca sigue siendo, en gran medida, prevenible cuando las personas abordan los factores de riesgo cardiovascular en una etapa temprana de la vida.

"Nueve de cada 10 muertes por cardiopatía isquémica están relacionadas con factores de riesgo modificables, y, en general, estamos perdiendo terreno en la reducción de estos factores, mientras que otros — como la obesidad y la glucosa en sangre en ayunas — se están convirtiendo en factores importantes", afirma el Dr. Gulati.

“Los tres principales factores de riesgo no han cambiado desde 1990 y son la presión alta, los riesgos relacionados con la alimentación y el colesterol alto, especialmente el LDL. Sin embargo, también se observó que la obesidad y los niveles elevados de glucosa han aumentado drásticamente desde entonces”.
Sanjeev Kumar Gulati, M.D., director ejecutivo adjunto de Baptist Health Heart & Vascular Care y jefe del sistema de medicina cardiovascular.

¿Qué es la Cardiopatía Isquémica?

La cardiopatía isquémica —también conocida como enfermedad de las arterias coronarias— se desarrolla cuando se acumula placa en el interior de las arterias coronarias, lo que reduce el flujo sanguíneo hacia el músculo cardíaco. La placa está compuesta por colesterol, grasa, células inflamatorias y otras sustancias que estrechan gradualmente las arterias, un proceso conocido como aterosclerosis.

A medida que disminuye el flujo sanguíneo, el corazón recibe menos oxígeno. Esto puede provocar dolor en el pecho (angina), ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca y, en casos severos, muerte súbita cardíaca.

El estudio estimó que aproximadamente 473,000 estadounidenses murieron por causa de la cardiopatía isquémica en 2023, lo que la convierte en la principal causa de muerte cardiovascular en el país.

El Dr. Gulati señala que los investigadores analizaron una enorme cantidad de datos para identificar tendencias a largo plazo. "El estudio se llevó a cabo analizando registros vitales y un amplio conjunto de datos epidemiológicos de todos los estados de EE. UU. entre 1990 y 2023".

El Progreso ha Disminuido

En general, el estudio reveló mejoras alentadoras a largo plazo. Las tasas de mortalidad ajustadas por edad disminuyeron aproximadamente un 58.7% entre 1990 y 2023, lo que refleja avances en la atención cardíaca de emergencia, los medicamentos para reducir el colesterol, el tratamiento de la presión arterial y la reducción del tabaquismo.

Sin embargo, los investigadores también descubrieron que el ritmo de mejora ha disminuido considerablemente desde aproximadamente el año 2010.

"El estudio reveló que en 2023 se produjeron más de 470,000 muertes como consecuencia de la cardiopatía isquémica", explica el Dr. Gulati. "En conjunto, la mortalidad disminuyó un 58.7% desde 1990, pero la velocidad de dicho descenso se redujo a partir de 2010. Las mujeres experimentaron una mayor disminución que los hombres entre 2010 y 2023. Un dato preocupante fue que los adultos de mediana edad (entre 50 y 59 años) no registraron una disminución significativa de la mortalidad durante ese mismo periodo".

La falta de avances entre los adultos de entre 50 y 60 años podría reflejar el aumento de las tasas de obesidad, diabetes y otras afecciones metabólicas que contrarrestan los beneficios obtenidos gracias a mejores tratamientos médicos.

Casi el 90 % Relacionadas con Factores de Riesgo Modificables

Quizás el hallazgo más importante del estudio sea que el 88.7 % de las muertes por cardiopatía isquémica se asociaron a factores de riesgo modificables.

Se trata de condiciones o hábitos que a menudo pueden mejorarse mediante cambios en el estilo de vida, los medicamentos o ambas cosas. Los tres factores que más contribuyeron a esta situación se mantuvieron notablemente constantes a lo largo de las últimas tres décadas:

  • Presión arterial alta
  • Mala alimentación
  • Niveles elevados de colesterol LDL (colesterol malo)

Otros factores importantes fueron el tabaquismo, la diabetes, el sedentarismo, la obesidad, la enfermedad renal, el consumo de alcohol y la contaminación ambiental.

"La conclusión general más destacada fue que el 88.7% de los casos de cardiopatía isquémica estaban relacionados con factores modificables", afirma el Dr. Gulati. "Los tres principales factores de riesgo no han cambiado desde 1990 y son la presión alta, los riesgos relacionados con la alimentación y el colesterol alto, especialmente el LDL. Sin embargo, también se observó que la obesidad y los niveles elevados de glucosa han aumentado drásticamente desde entonces".

Añade que estas tendencias no son exclusivas de Estados Unidos. "Los hallazgos son similares en todo el mundo. Hubo algunas buenas noticias: el consumo de tabaco y la contaminación ambiental disminuyeron como factores de riesgo modificables".

Por Qué estos Factores de Riesgo Dañan el Corazón

Aunque los tres principales factores de riesgo se conocen desde hace décadas, siguen siendo la causa de la mayoría de las enfermedades cardíacas prevenibles.

El Dr. Gulati explica cómo afecta cada uno de ellos al sistema cardiovascular: "La hipertensión provoca el agrandamiento del corazón y el endurecimiento de las arterias, además de acelerar las obstrucciones de las arterias coronarias".

La presión alta obliga al corazón a esforzarse más a lo largo de muchos años. Con el tiempo, el músculo cardíaco se engrosa, mientras que las arterias pierden flexibilidad y se vuelven más propensas a la acumulación de placa.

La alimentación también desempeña un papel fundamental.

"Los riesgos alimentarios —como el alto consumo de alimentos procesados y sodio, y la baja ingesta de frutas, verduras y granos integrales— favorecen la hipertensión, la inflamación y la resistencia a la insulina; factores que, en conjunto, aumentan el riesgo de enfermedad de las arterias coronarias", afirma el Dr. Gulati.

Los alimentos procesados suelen contener cantidades excesivas de sodio, grasas poco saludables y carbohidratos refinados, a la vez que aportan poca fibra o nutrientes esenciales.

El colesterol LDL elevado es otro factor determinante importante. "Un nivel alto de LDL acelera el desarrollo de la aterosclerosis".

El colesterol LDL contribuye directamente a la formación de placa en las paredes arteriales. Con el tiempo, estas placas pueden estrechar los vasos sanguíneos o romperse repentinamente, provocando un ataque cardíaco.

La Obesidad y los Niveles Elevados de Azúcar en Sangre se están Convirtiendo en Amenazas Crecientes

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es el creciente impacto de la obesidad y de los niveles elevados de glucosa en sangre en ayunas.

Los investigadores descubrieron que las muertes por enfermedades cardíacas relacionadas con un índice de masa corporal (IMC) elevado han aumentado más de un 54% desde 1990. Las muertes asociadas a niveles elevados de glucosa en sangre en ayunas aumentaron casi un 39%.

La glucosa en sangre en ayunas mide el nivel de azúcar luego de un periodo sin ingerir alimentos durante la noche. Los niveles elevados suelen indicar prediabetes o diabetes tipo 2 y ambas condiciones dañan los vasos sanguíneos con el paso del tiempo.

La obesidad contribuye a las enfermedades cardíacas de varias maneras. El exceso de grasa corporal eleva la presión arterial y el colesterol, fomenta la inflamación crónica y aumenta la probabilidad de desarrollar resistencia a la insulina.

La obesidad y la diabetes, en conjunto, incrementan considerablemente la probabilidad de desarrollar enfermedad de las arterias coronarias a una edad más temprana.

Estos hallazgos ayudan a explicar por qué se ha ralentizado el progreso en la lucha contra las enfermedades cardíacas, a pesar de las mejoras en los medicamentos y los procedimientos médicos.

La Importancia de Actuar Más Temprano

Los autores del estudio sostienen que la prevención de las enfermedades cardíacas debería comenzar mucho antes de lo que la mayoría de la gente cree.

En lugar de esperar a que aparezcan los síntomas o se produzca un ataque cardíaco, recomiendan considerar la aterosclerosis como un proceso continuo que dura toda la vida y que comienza décadas antes de que se manifieste la enfermedad clínica.

EL Dr. Gulati está de acuerdo.

"Los autores abogan por un cambio de paradigma hacia considerar la aterosclerosis como un proceso continuo a lo largo de la vida, con detección precoz y una modificación agresiva de los factores de riesgo desde edades tempranas, especialmente porque incluso las personas de bajo riesgo pueden presentar aterosclerosis subclínica. Considero que es un cambio importante".

La aterosclerosis subclínica se refiere a la acumulación de placa que aún no ha provocado síntomas. Muchas personas pueden padecer una enfermedad arterial en fase inicial durante años antes de experimentar dolor en el pecho o de sufrir un ataque cardíaco.

"Debemos actuar a tiempo para modificar los factores de riesgo y así retrasar o detener la evolución hacia una cardiopatía isquémica", afirma el Dr. Gulati. "Es necesario enfocar la educación en niños y adultos jóvenes para combatir estos factores de riesgo modificables".

Medidas Prácticas para Reducir el Riesgo

El mensaje alentador del estudio es que muchos de los principales factores de riesgo pueden controlarse.

"Estos son factores de riesgo modificables y, por lo tanto, el individuo puede controlarlos total o parcialmente", señala el Dr. Gulati.

Él recomienda varias estrategias basadas en la evidencia científica.

Siga una Dieta Saludable para el Corazón

Un patrón alimentario de estilo mediterráneo o basado principalmente en alimentos basados en plantas sigue siendo uno de los enfoques dietéticos más respaldados para la salud cardiovascular.

El Dr. Gulati recomienda priorizar el consumo de:

  • Verduras y frutas
  • Granos integrales
  • Legumbres
  • Nueces
  • Pescado
  • Proteínas magras

Al mismo tiempo limite:

  • Carnes procesadas
  • Carbohidratos refinados
  • Exceso de sodio
  • Grasas saturadas
  • Bebidas azucaradas

Manténgase Físicamente Activo

Intente realizar al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada a la semana, como caminar a paso ligero o montar en bicicleta, o 75 minutos de actividad vigorosa, como correr.

La actividad física regular ayuda a reducir la presión arterial, mejorar los niveles de colesterol, controlar el azúcar en sangre y mantener un peso saludable.

Controle la Presión Arterial

Las medidas relacionadas con el estilo de vida siguen siendo el primer paso para muchas personas con presión arterial elevada.

Reducir la ingesta de sodio, seguir el plan de alimentación DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión), hacer ejercicio regularmente y perder el exceso de peso son medidas que pueden ayudar a reducir la presión arterial de forma natural.

Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes, se puede recomendar medicamentos para alcanzar un objetivo de menos de 130/80 mmHg en los pacientes adecuados.

Controle el Colesterol

Para algunas personas, los hábitos de vida saludables por sí solos pueden no reducir adecuadamente el colesterol LDL.

Las directrices actuales recomiendan el tratamiento con estatinas para personas con niveles muy elevados de colesterol LDL, adultos con diabetes de entre 40 y 75 años y otras personas cuyo riesgo cardiovascular global sea suficientemente alto, luego de consultar con su proveedor de atención.

No Fume y Mantenga un Peso Saludable

El estudio mostró avances significativos en la reducción de las muertes por enfermedades cardíacas relacionadas con el tabaquismo, lo que demuestra los beneficios de las iniciativas de control del consumo de tabaco.

Mantener un peso saludable y controlar los niveles de azúcar en la sangre cobra cada vez más importancia a medida que aumentan los casos de obesidad y diabetes en todo el país.

Un Compromiso de por Vida con la Salud del Corazón

Aunque los avances médicos han mejorado drásticamente la supervivencia ante las enfermedades cardíacas en las últimas tres décadas, este estudio destaca que la prevención sigue siendo la herramienta más poderosa.

La mayoría de las cardiopatías isquémicas se desarrollan gradualmente a lo largo de muchos años, lo que permite frenar —o incluso prevenir— su avance mediante hábitos saludables y una atención médica adecuada.

El Dr. Gulati considera que estos hallazgos deberían animar a las personas a preocuparse por su salud cardiovascular desde una etapa más temprana de la vida.

"La gente debería empezar a colaborar con su cardiólogo para crear un plan que les permita modificar sus factores de riesgo a una edad temprana y adoptar un estilo de vida saludable para el corazón".

Mientras los investigadores siguen buscando nuevos tratamientos, la evidencia es clara: controlar la presión arterial, el colesterol, los niveles de azúcar en la sangre, el peso corporal y otros factores de riesgo modificables puede reducir significativamente la probabilidad de desarrollar —y morir a causa de— la forma más común de enfermedad cardíaca en el país.

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