Investigación
¿Podría la Creatina Ayudar a Retrasar el Deterioro Cognitivo? Un Estudio Preliminar Resulta Alentador.
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Durante años, los atletas y entusiastas del ejercicio han utilizado el suplemento dietético creatina para aumentar la energía en sus músculos y mejorar el rendimiento físico. Ahora, investigaciones emergentes sugieren que este suplemento común podría tener beneficios mucho más allá del gimnasio, ofreciendo potencialmente una nueva vía para apoyar la salud cerebral en personas con enfermedad de Alzheimer.
Un reciente estudio piloto ha despertado interés en la comunidad científica al explorar si la creatina pudiese ayudar a abordar los síntomas cognitivos asociados con esta condición neurodegenerativa.
“¿Podría un suplemento deportivo realmente ayudar con la enfermedad de Alzheimer? Un nuevo estudio muestra... ‘bueno, quizás’,” dijo G. Peter Gliebus, M.D., jefe de Neurología y director de Neurología Cognitiva y del Comportamiento de Marcus Neuroscience Institute, que forma parte de Baptist Health, en Boca Raton Regional Hospital. “El reciente estudio, de pequeña escala, evaluaba si los suplementos de creatina podrían ayudar a las personas con enfermedad de Alzheimer.”
Esta investigación preliminar, realizada en el University of Kansas Medical Center, es la primera de su tipo en examinar los efectos de la creatina en personas con Alzheimer. El objetivo principal era determinar si la suplementación con creatina era segura y práctica para este grupo. Sin embargo, los hallazgos sugirieron algo más.
La Crisis Energética del Cerebro en el Alzheimer
Para comprender el papel potencial de la creatina, es importante comprender cómo la enfermedad de Alzheimer afecta al cerebro. Uno de los problemas clave en el Alzheimer es una alteración en la capacidad del cerebro para producir y utilizar energía de manera eficiente. Las células cerebrales, o neuronas, requieren una enorme cantidad de energía para funcionar correctamente, lo que respalda procesos como la memoria, la concentración y la resolución de problemas.
Esta energía se produce dentro de pequeñas centrales energéticas celulares llamadas mitocondrias. La creatina, un compuesto orgánico que se encuentra naturalmente en el tejido muscular y cerebral, desempeña un papel vital en este sistema energético. Actúa como un transportador, llevando la energía desde donde se produce hasta donde más se necesita.
Los investigadores teorizan que, al aumentar la cantidad de creatina disponible para el cerebro, podrían ayudar a las células cerebrales a gestionar sus necesidades energéticas de manera más efectiva, lo que a su vez podría mejorar la función cognitiva.
“Uno de los mecanismos o deficiencias en la enfermedad de Alzheimer es la disminución de la capacidad para utilizar la energía del cerebro,” explica el Dr. Gliebus. “La creatina puede ayudar a recargar esta energía si llega al cerebro.”
Los Hallazgos del Estudio Piloto
El estudio, conocido como Creatina para Aumentar la Bioenergética en la Enfermedad de Alzheimer (CABA), incluyó a 19 participantes de entre 60 y 90 años diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer. Durante ocho semanas, cada participante tomó 20 gramos diarios de monohidrato de creatina, una dosis superior a los 5 gramos estándar que se suelen utilizar para mejorar el rendimiento deportivo. Los investigadores eligieron esta dosis más alta para aumentar las probabilidades de que el suplemento llegara al cerebro a través del torrente sanguíneo.
Los resultados fueron alentadores en varios aspectos. Se comprobó que la suplementación era segura y bien tolerada por los participantes. Y lo que es más importante, las imágenes cerebrales confirmaron que el enfoque funcionó según lo previsto. Después de ocho semanas, se observó un aumento del 11% en los niveles de creatina en el cerebro de los participantes.
“Este fue el primer estudio en demostrar que la suplementación con creatina puede aumentar los niveles de creatina en el cerebro,” señala el Dr. Gliebus. Este es un paso significativo, ya que confirma que un suplemento oral puede contribuir a aumentar las reservas de creatina en el cerebro de las personas con Alzheimer, afirmaron los investigadores.
Además, el estudio observó mejoras moderadas en dos áreas clave de la cognición: la memoria de trabajo y la función ejecutiva. La memoria de trabajo es el sistema del cerebro que permite retener y gestionar información temporalmente para tareas a corto plazo, como seguir una receta con varios pasos. La función ejecutiva se refiere a un conjunto de habilidades mentales que incluyen la concentración, la planificación y la capacidad de ignorar distracciones. Ambas capacidades se ven afectadas significativamente a medida que progresa la enfermedad de Alzheimer.
El Dr. Gliebus añade: “Algunas de estas personas (en el estudio) también mostraron mejoras en su memoria.” Si bien estos resultados no son estadísticamente concluyentes debido al pequeño tamaño de la muestra, estas señales positivas constituyen una base sólida para futuras investigaciones, concluye.
Un Paso Prometedor, pero Preliminar
Es fundamental analizar estos hallazgos con perspectiva. Los investigadores y expertos como el Dr. Gliebus enfatizan que se trató de un estudio preliminar a pequeña escala, sin un grupo de control, es decir, un grupo que no recibe el tratamiento y que sirve como referencia para la comparación. Los investigadores advierten que es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas o recomendar la creatina como tratamiento para la enfermedad de Alzheimer.
“Este es un estudio muy pequeño y preliminar. Definitivamente necesitamos ensayos más amplios. Estamos a la espera de nuevos resultados,” advierte el Dr. Gliebus.
Las futuras investigaciones deberán incluir grupos más grandes de participantes, un diseño controlado con placebo y una duración mayor para validar estos hallazgos iniciales. Los científicos también esperan comprender mejor los mecanismos biológicos precisos involucrados. Más allá de su papel en el metabolismo energético, la creatina también podría ayudar a reducir la inflamación y el estrés oxidativo, un proceso que involucra moléculas dañinas llamadas radicales libres que contribuyen al envejecimiento cerebral.
A pesar de la necesidad de más investigación, este estudio piloto abre una nueva e interesante vía. Destaca la intrincada conexión entre la salud metabólica del cuerpo y la función cognitiva del cerebro. “El estudio nos recuerda lo estrechamente conectados que están nuestro cerebro y nuestro cuerpo,” afirmó el Dr. Gliebus.
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