En este artículo
-
Doctores
Educación
lectura de 4 min
¿Puede realmente marcar la diferencia tomarse un descanso del alcohol durante un mes, el concepto detrás de un “enero seco”? La respuesta es un rotundo sí, según Rachel Rohaidy, M.D., psiquiatra de Baptist Health Miami Neuroscience Institute. Los beneficios se extienden incluso más allá de la salud física, mejorando la claridad mental y la calidad de las relaciones.
Ya sea participando en “Enero Seco”, “Octubre Sobrio” o simplemente eligiendo un mes de sobriedad personal, alejarse del alcohol se está convirtiendo en un movimiento de salud cada vez más popular. No se trata solo de demostrar que se puede lograr, sino de brindarle al cuerpo y a la mente un reinicio fundamental.
“Se ha demostrado que las pausas cortas del consumo de alcohol tienen un impacto significativo, no solo en la salud, sino también en las relaciones”, explica la Dra. Rohaidy en un reel de Instagram de Baptist Health. Un creciente número de estudios médicos sugiere que incluso el consumo moderado de alcohol tiene efectos más profundos en la fisiología de una persona de lo que se pensaba anteriormente.
Una de las razones más convincentes para intentar un mes de abstinencia del alcohol es que los resultados no son solo teóricos, sino tangibles. Se pueden sentir y el médico puede medirlos.
“Un estudio reciente ha demostrado que existen cambios medibles y clínicamente importantes que se pueden observar con solo un mes de abstinencia de alcohol”, explica la Dra. Rohaidy.
¿Cuáles son exactamente estos cambios? Investigaciones recientes de 2024 y 2025 han revelado la rapidez con la que el cuerpo comienza a repararse. Por ejemplo, los estudios han demostrado que, a las pocas semanas de dejar el alcohol, la grasa hepática se reduce significativamente, disminuyendo el riesgo de daño al hígado. Además, la presión arterial, un indicador clave de la salud cardíaca, suele bajar, reduciendo la presión en el sistema cardiovascular.
La Dra. Rohaidy destaca la amplitud de estas mejoras: “Y podemos ver esos cambios en los resultados de laboratorio, en las relaciones interpersonales, en la comunicación, en los niveles cognitivos. Podemos ver esos cambios en el trabajo y en la vida cotidiana”.
Para comprender por qué ocurren estos cambios, debemos analizar lo que dicen los estudios recientes sobre el consumo regular de alcohol. Un estudio de 2024 publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA) encontró que incluso el consumo moderado de alcohol en adultos mayores se asociaba con mayores tasas de mortalidad, particularmente por cáncer y enfermedades cardiovasculares.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha reforzado recientemente la postura de que ningún nivel de consumo de alcohol está completamente libre de riesgos, señalando su relación con al menos siete tipos de cáncer, incluidos el de seno y el de colon.
Al eliminar el alcohol durante un mes, se elimina una toxina que el cuerpo tiene que procesar con un esfuerzo adicional. Esto permite que los sistemas del cuerpo pasen del “modo defensa” al “modo reparación”.
Más allá de los resultados de laboratorio, la experiencia subjetiva de un mes sin alcohol suele describirse como una sensación de lucidez. El alcohol es un depresor que afecta a los neurotransmisores del cerebro, lo que puede provocar un aumento de la ansiedad y la llamada “resaca emocional” al día siguiente de beber.
“Las personas han notado que tienen la mente más clara, pueden tomar mejores decisiones y duermen mejor”, señala la Dra. Rohaidy.
El sueño es quizás uno de los mayores beneficiarios de la sobriedad. Si bien una copa de vino puede ayudar a conciliar el sueño más rápido, las investigaciones demuestran consistentemente que interrumpe el ciclo REM, lo que provoca un descanso fragmentado y poco reparador.
Un informe de 2025 de la Sleep Foundation enfatizó que incluso el consumo moderado de alcohol reduce la calidad del sueño, lo que provoca fatiga e irritabilidad durante el día. Eliminar el alcohol permite que el cerebro complete correctamente las etapas naturales del sueño, lo que resulta en una mejor energía y estabilidad emocional.
El alcohol suele actuar como lubricante social, pero también puede dificultar la conexión genuina. Puede atenuar la sensibilidad emocional y provocar malentendidos o conflictos. Al eliminarlo, las personas se ven obligadas a interactuar de forma más auténtica con quienes las rodean.
Aquí es donde el aspecto social de un mes sin alcohol se vuelve crucial. La Dra. Rohaidy enfatiza que no es necesario hacerlo solo y, de hecho, la comunicación es clave para el éxito.
“Una estrategia útil puede ser la comunicación abierta”, aconseja la Dra. Rohaidy. “Informar a las personas que te rodean de que este mes de sobriedad es importante para ti puede ser de gran ayuda para recibir apoyo y no sentirte aislado”.
Decirles a tus amigos y familiares ayuda a establecer límites y expectativas. Transforma la experiencia de una lucha solitaria en una elección de estilo de vida respaldada. También abre la puerta a conversaciones más profundas que no están influenciadas por el alcohol, lo que potencialmente fortalece los lazos con la pareja y los amigos.
Quizás el resultado más valioso de un mes sin alcohol sea la perspectiva que ofrece. Según la Dra. Rohaidy, sirve como herramienta de diagnóstico para evaluar la dependencia de una persona al alcohol. Ayuda a obtener una perspectiva más clara para contestar preguntas vitales como: ¿Recurre al alcohol cuando estás estresado? ¿Sientes que no puedes divertirte en situaciones sociales sin beber?
Como concluye la Dra. Rohaidy: “Incluso una breve pausa en el consumo de alcohol puede brindar información valiosa y beneficiar el bienestar general y la salud mental”.
La Dra. Rachel Rohaidy es psiquiatra de Baptist Health Miami Neuroscience Institute, con doble certificación de la Junta de Especialidades Médicas. Se especializa en el tratamiento de adicciones y depresión en adultos mediante el uso de terapias avanzadas, como la estimulación magnética transcraneal. Este tratamiento no invasivo para la depresión, aprobado por la FDA, está ayudando a pacientes cuya depresión clínica no mejora con medicamentos o psicoterapia. Consiste en aplicar una serie de pulsos magnéticos cortos y dirigidos para estimular las neuronas en áreas del cerebro que sabemos que están asociadas con una depresión profunda.
Antes de incorporarse a Baptist Health, trabajaba como psiquiatra de adicciones en Florida Recovery Specialists y como psiquiatra ambulatoria en Banyan Health Systems.
Cursó sus estudios de medicina en la Facultad de Medicina de St. George’s University. Realizó la residencia en psiquiatría y una subespecialización en adicciones en la Facultad de Medicina Miller de University of Miami/Jackson Memorial Hospital. Es socia de la American Psychiatric Association (Asociación Estadounidense de Psiquiatría) y de la American Academy of Addiction Psychiatry (Academia Estadounidense de Psiquiatría para la Adicción).
A lo largo de su carrera, la Dra. Rohaidy ha trabajado incansablemente para brindar un tratamiento holístico y basado en la evidencia a sus pacientes. Su dedicación al campo está impulsada por su convicción en el poder del tratamiento neuropsiquiátrico para transformar vidas. El alcance de su experiencia, su compromiso con los pacientes y sus aportes a la comunidad médica la convierten en una experta destacada en el campo de los trastornos neuropsiquiátricos.
13 de abril de 2016
lectura de 3 min
15 de enero de 2026
lectura de 4 min
I want to see the site in English
Continue In EnglishQuiero ver el sitio en Español
Continuar en español