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¿Artritis o Lesión? Cómo Saber Cuándo el Dolor Articular no se Alivia

El dolor articular es una de las razones más comunes por las que las personas buscan atención médica; sin embargo, saber si ese dolor es causado por una lesión o por una condición crónica, como la artritis, no siempre resulta sencillo. Esta distinción es importante, ya que los tratamientos y el pronóstico a largo plazo pueden ser muy diferentes.

 

“A menudo, los pacientes vienen a verme sin tener claro si ‘simplemente se han hecho un tirón’ o si se trata de algo más persistente”, afirma Harris Gellman, M.D., cirujano ortopédico de mano de Baptist Health Orthopedic Care. “Entender el patrón de sus síntomas suele ser la primera pista”.

 

Artritis vs. Lesión: ¿Cuál es la Diferencia?

Por lo general, las lesiones tienen un punto de inicio claro, señala el Dr. Gellman. Una caída, un giro repentino o el uso excesivo durante una actividad física pueden dañar los ligamentos, los tendones, los músculos o los huesos. Por ejemplo, un corredor podría sentir un dolor agudo en la rodilla después de dar un paso en falso, o un tenista podría experimentar una molestia inmediata en el codo después de un partido intenso.

 

“Una lesión suele estar vinculada a un evento específico y tiende a provocar dolor inmediato, hinchazón o limitación del movimiento”, explica el Dr. Gellman. “A menudo, los pacientes pueden señalar con exactitud el momento en que comenzó”.

 

La artritis, por otro lado, es un término más amplio que hace referencia a la inflamación de las articulaciones. Su forma más común, la osteoartritis, es causada por el desgaste gradual del cartílago a través del tiempo. Otros tipos, como la artritis reumatoide, implican que el sistema inmunitario ataque las articulaciones, lo que provoca inflamación y daños.

 

“El dolor causado por la artritis tiende a desarrollarse de manera más gradual”, comenta el Rafael Diaz-García, M.D., cirujano ortopédico de mano y extremidad superior de Baptist Health Orthopedic Care. “Los pacientes pueden notar rigidez, especialmente por las mañanas, o una molestia que empeora con el uso repetitivo a lo largo del tiempo, en lugar de aparecer después de un incidente aislado”.

 

Diferencias Clave en los Síntomas  

Aunque los síntomas pueden superponerse, existen varios patrones que ayudan a distinguir una lesión de la artritis:

 

  • Inicio:
    • Lesión: Repentino, a menudo vinculado a un evento específico (por ejemplo: una caída o una actividad deportiva).
    • Artritis: Gradual, se desarrolla a lo largo de semanas, meses o incluso años.
  • Patrón del Dolor:
    • Lesión: Dolor agudo y localizado que a menudo mejora con el reposo.
    • Artritis: Dolor sordo o rigidez que puede persistir o empeorar con el tiempo, especialmente con el uso repetitivo.
  • Rigidez:
    • Lesión: Temporal; a menudo desaparece a medida que la lesión sana.
    • Artritis: Con frecuencia empeora por la mañana o tras periodos de inactividad.
  • Inflamación:
    • Lesión: Es común que haya hinchazón inmediata, especialmente en casos de esguinces o fracturas.
    • Artritis: La hinchazón puede ser leve, crónica o fluctuar según los niveles de actividad y la inflamación.

 

“La rigidez matutina que dura más de 30 minutos es una señal clásica que asociamos más con la artritis inflamatoria que con una lesión”, afirma el Dr. Diaz-García. “Es una de las preguntas clave que hacemos al paciente durante la evaluación”.

 

Cómo Establecen el Diagnóstico los Médicos  

Los especialistas en ortopedia se basan en una combinación de evaluación clínica y herramientas de diagnóstico para determinar con precisión la causa del dolor articular.

 

“El examen físico es fundamental”, señala el Dr. Gellman. “Evaluamos el rango de movimiento, la estabilidad articular, las zonas de sensibilidad y la forma en que se reproducen los síntomas”.

 

A partir de eso, las pruebas de imagen y otros exámenes ayudan a confirmar el diagnóstico:

 

  • Radiografías: A menudo constituyen el primer paso; pueden revelar un estrechamiento del espacio articular, osteofitos (espolones óseos) o fracturas.
  • Resonancia Magnética: Útil para identificar lesiones en los tejidos blandos, tales como desgarros de ligamentos, daños en los tendones o problemas en el cartílago.
  • Ultrasonido: Permite detectar inflamación, acumulación de líquido o anomalías articulares sutiles.
  • Análisis de Sangre: Ayudan a identificar la artritis inflamatoria, como la artritis reumatoide o la gota.

 

“Si sospechamos que existe un problema de origen nervioso que contribuye al dolor, también podemos recurrir a estudios de conducción nerviosa”, añade el Dr. Gellman. “Estos estudios nos ayudan a distinguir entre los problemas articulares y las afecciones por compresión nerviosa, como el síndrome del túnel carpiano”.

 

Cuándo Buscar Atención Médica  

Según el Dr. Gellman, las personas deben buscar una evaluación médica si el dolor articular:

  • Persiste durante más de unas pocas semanas
  • Va acompañado de inflamación, hematomas, enrojecimiento o sensación de calor
  • Limita las actividades diarias, como caminar, agarrar objetos o agacharse
  • Se presenta después de una lesión que no mejora con el reposo o los cuidados en casa
  • Incluye entumecimiento, hormigueo o debilidad

 

“El dolor que no mejora, o que reaparece constantemente, es la forma que tiene el cuerpo de indicar que algo no anda bien”, afirma el Dr. Gellman. “Una evaluación temprana puede prevenir daños mayores y ayudarte a volver a tu rutina normal”.

 

La Artritis en EE. UU.: Una Creciente Preocupación

La artritis es una de las condiciones crónicas más comunes en los Estados Unidos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que más de 50 millones de adultos estadounidenses padecen alguna forma de artritis, y se espera que esta cifra aumente a medida que la población envejece.

 

Los síntomas comunes de la artritis incluyen:

 

  • Dolor y rigidez articular
  • Inflamación
  • Reducción del rango de movimiento
  • Debilidad alrededor de la articulación

 

Los factores de riesgo para la artritis incluyen:

 

  • Envejecimiento
  • Lesiones articulares previas
  • Obesidad, que ejerce una presión adicional sobre las articulaciones
  • Estrés articular repetitivo derivado del trabajo, los deportes o las aficiones
  • Antecedentes familiares de artritis condiciones autoinmunes

 

“Estamos observando artritis no solo en adultos mayores, sino también en pacientes más jóvenes que han sufrido lesiones previas o que realizan actividades repetitivas de alta exigencia”, afirma el Dr. Diaz-García. “Es un recordatorio de que la salud articular es importante a cualquier edad”.

 

Diferencias en el Tratamiento: Lesiones vs. Artritis

El tratamiento depende en gran medida de la causa del dolor. En el caso de las lesiones, la atención suele incluir:

 

  • Reposo, hielo, compresión y elevación (método RICE, por sus siglas en inglés)
  • Fisioterapia u terapia ocupacional para recuperar la fuerza y la movilidad
  • Uso de aparatos ortopédicos o férulas para proteger la articulación durante la recuperación
  • En algunos casos, reparación quirúrgica para lesiones severas, como desgarros de ligamentos o fracturas

 

“En el caso de muchas lesiones, especialmente cuando se tratan de forma temprana, podemos restaurar la funcionalidad y permitir que los pacientes regresen a sus actividades normales”, señala el Dr. Diaz-García.

 

En el caso de la artritis, el enfoque se enfoca en el manejo a largo plazo para reducir el dolor y mantener la función articular:

 

  • Medicamentos antiinflamatorios, como los antiinflamatorios no esteroideos
  • Fisioterapia y ejercicios de fortalecimiento
  • Cambios en el estilo de vida, incluido el control del peso y la realización de actividades de bajo impacto, como la natación o el yoga
  • Inyecciones de corticosteroides u otras inyecciones articulares para reducir la inflamación
  • En casos avanzados, opciones quirúrgicas como la reconstrucción o el reemplazo articular

 

“La artritis no es algo que podamos curar, pero sí es algo que podemos manejar de manera muy eficaz”, explica el Dr. Diaz-García. “Nuestro objetivo es reducir el dolor, mantener la funcionalidad y mejorar la calidad de vida”.

 

En Conclusión

Aunque el dolor articular es común, no debe ignorarse, especialmente cuando persiste o empeora con el paso del tiempo.

 

“Cuanto antes identifiquemos si se trata de una lesión o de artritis, mejor podremos adaptar el tratamiento”, afirma el Dr. Diaz-García. “Eso es, en última instancia, lo que conduce a los mejores resultados para los pacientes”.

 

Si tu dolor articular no desaparece, obtener el diagnóstico correcto es el primer paso hacia el alivio y hacia la protección de tu salud articular a largo plazo. Haz clic aquí  para obtener más información sobre los tratamientos y servicios disponibles en Baptist Health Orthopedic Care.

Atención ortopédica de confianza para que se mantenga en movimiento

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