Ciencia

¿Un tipo de demencia reversible? Esta condición puede ser diagnosticada erróneamente como Alzheimer o Parkinson

Puede resultar sorprendente que exista un tipo de demencia que puede ser reversible. Los síntomas cognitivos del trastorno cerebral, hidrocefalia de presión normal, o NPH por sus siglas en inglés, están relacionados con el exceso de líquido cefalorraquídeo que se acumula en los ventrículos del cerebro, que son cámaras llenas de líquido.

A medida que los ventrículos cerebrales se agrandan con el exceso de líquido cefalorraquídeo, pueden alterar y dañar el tejido cerebral cercano, lo que provoca dificultad para caminar, problemas de pensamiento y razonamiento y pérdida de control de la vejiga.


Frank Vrionis, M.D., neurocirujano y director de Marcus Neuroscience Institute.

La combinación de los síntomas primarios de demencia moderada y la dificultad para caminar es la razón por la que la NPH se diagnostica a veces erróneamente como Alzheimer o Parkinson, explica Frank Vrionis, M.D., neurocirujano y director de Marcus Neuroscience Institute, que forma parte de Baptist Health.

NPH se refiere a “presión normal” porque el exceso de líquido medido durante una punción lumbar suele ser de presión normal.

“Como un filtro o un desagüe, las vías del líquido cefalorraquídeo se obstruyen a medida que envejecemos”, dijo el Dr. Vrionis. “La absorción no corresponde con la producción. Así que, de forma lenta pero constante, se acumula más líquido. Y cuando esto ocurre, empiezan a surgir problemas en el funcionamiento del cerebro.  Y, por lo general, se tienen problemas para caminar, problemas de la memoria y problemas con el control de la vejiga”.

Diagnóstico y tratamiento de la NPH

Aun se desconoce bastante sobre la NPH, pero una intervención temprana y la colocación quirúrgica de una derivación en el cerebro para drenar el exceso de líquido podrían revertir los síntomas, haciendo que la demencia relacionada con la NPH sea potencialmente curable. La NPH suele afectar a personas de entre 60 y 70 años. Se calcula que menos del 20% de las personas que padecen la enfermedad son diagnosticadas correctamente.

Los médicos pueden utilizar una serie de pruebas, como escanes cerebrales (tomografías y/o resonancias magnéticas), una punción lumbar o un catéter lumbar, el monitoreo de la presión intracraneal y pruebas neuropsicológicas, para ayudar a precisar el diagnóstico de NPH y descartar otras condiciones.

“El tamaño de las cavidades de líquido en el interior del cerebro varía bastante a medida que envejecemos, dependiendo del grado de atrofia”, explica el Dr. Vrionis. “Y, por lo tanto, no hay un tamaño único que se pueda decir: Ok, esto es mucho líquido. O esto es muy poco líquido, o un líquido normal. Por eso, la mejor manera de diagnosticar esta enfermedad es por medio de una prueba llamada punción lumbar, o lo que se llama un drenaje lumbar. Porque cualquier otra prueba puede ser poco confiable. Los síntomas clínicos y el drenaje lumbar o LP en inglés, son realmente la forma de diagnosticar la NPH”.

El éxito del tratamiento depende de muchos factores, entre ellos la evolución de la NPH.

“El líquido ahora no puede ser absorbido sobre el cerebro, y luego va a través del mismo cerebro”, dijo el Dr. Vrionis. “Así que tenemos muchos deshechos que atraviesan el cerebro y que pueden estar causando depósitos de amiloide y otros tipos de enredos, y eso es lo que caracteriza a la Enfermedad de Alzheimer”.

La colocación quirúrgica de una derivación

La NPH puede tratarse a veces con la inserción quirúrgica de una derivación, un tubo largo y fino que drena el exceso de líquido cefalorraquídeo del cerebro. La cirugía suele ayudar a corregir las dificultades para caminar, pero también puede mejorar los problemas cognitivos y la pérdida de control de la vejiga. Es posible que la derivación no ayude a todas las personas con NPH a revertir los síntomas de la enfermedad, pero puede frenar su progreso. No se sabe cuál es la mejor manera de identificar a las personas con más probabilidades de beneficiarse.

“Las derivaciones tienen sus propias complicaciones, potencialmente, y se pueden contraer infecciones porque son cuerpos extraños”, dijo el Dr. Vrionis. “O se pueden producir lo que se llama hematomas subdurales, dado el hecho de que se puede drenar demasiado el cerebro. Debido a que tienen complicaciones, no queremos ponerle derivaciones a todo el mundo. Pasamos por el proceso de detección para tratar de hacer un pronóstico y asegurarnos de que alguien realmente lo necesita antes de realizar ese procedimiento”.

Pero hay métodos para minimizar las posibles complicaciones.

“Siempre empezamos con un ajuste alto de la válvula”, explica él. “En otras palabras, tratamos de no sobredrenar de inmediato. Intentamos que el cerebro se acostumbre a la derivación y aumentamos lentamente la cantidad de líquido que permitimos drenar”.

Para ayudar a determinar si un paciente puede beneficiarse de la cirugía de derivación, puede utilizarse una punción lumbar de alto volumen. En este procedimiento, se extrae una gran cantidad de líquido cefalorraquídeo. Luego, los médicos observan al individuo durante 30 a 60 minutos, buscando cualquier mejora en la marcha o en el pensamiento y el razonamiento.

“Si la NPH persiste durante mucho tiempo, puede provocar cambios secundarios en el cerebro que pueden no ser reversibles”, afirma el Dr. Vrionis. “Sabemos que si se interviene en una fase temprana del proceso, se obtienen mejores resultados que si se interviene tarde”.

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