Un diagnóstico erróneo lleva a una paciente con cáncer de cuello uterino a buscar atención para salvar su vida en Miami Cancer Institute

La primera vez que a María Cristina Squilloni le diagnosticaron cáncer del cuello uterino fue en febrero del 2020.  La entonces esposa y madre de 47 años, administradora de relaciones en la empresa mundial de tecnología de viajes Amadeus, se sometió a una histerectomía radical un mes después. Desde entonces, había estado haciendo un seguimiento con su ginecólogo oncólogo, afiliado a otro sistema de salud del Sur de la Florida.

En una de sus citas de seguimiento, la Sra. Squilloni le dijo a su oncólogo que no se sentía bien y que creía que le estaba pasando algo “ahí abajo” de nuevo. Al examinarla, el médico observó lo que creía que era un pequeño quiste en su vagina. “No pareció preocuparle demasiado y sugirió que lo monitoreáramos”, recuerda ella.

Dos meses más tarde, el quiste había aumentado de tamaño y le estaba causando una creciente presión sobre la vejiga. “Era incómodo y me hacía orinar con frecuencia y urgencia”, dice la señora Squilloni, que nació en Italia pero vive en Bay Harbor Islands con su esposo y su hijo de siete años. Para complicar las cosas, se irían pronto a visitar a su familia en Italia por tres meses.

El oncólogo de la Sra. Squilloni volvió a mostrarse despreocupado e incluso indiferente, sugiriendo que podría ser un efecto secundario de su operación de unos meses antes. Sin embargo, para asegurarse, se sometió a una prueba de Papanicolaou y a una biopsia del quiste poco antes de salir de viaje. Los resultados de la citología no mostraron nada anormal y la Sra. Squilloni voló a Italia como estaba previsto. Sin embargo, al terminar de instalarse con su familia en Italia, recibió una llamada de su oncólogo en casa. Los resultados de la biopsia habían mostrado que el cáncer del cuello uterino había reaparecido en la vagina.

Dados sus síntomas, la Sra. Squilloni se quedó anonadada, pero no completamente sorprendida. Preguntó si debía volver antes de su regreso previsto para finales de agosto y comenzar el tratamiento ahora. “El médico me dijo que no me preocupara y que me vería en cuanto volviera”, recuerda ella. Sin embargo, como la Sra. Squilloni descubriría más tarde, su oncólogo omitió un detalle importante en su conversación.

Una vez fue la causa de muerte principal por cáncer entre las mujeres estadounidenses

El cáncer del cuello uterino antes era la causa principal de muerte por cáncer entre las mujeres en los Estados Unidos, según la American Society of Clinical Oncology (ASCO). Este año, se estima que 14,100 mujeres estadounidenses y más de 600,000 mujeres alrededor del mundo serán diagnosticadas con cáncer invasivo del cuello de uterino, según la ASCO.

Sin embargo, en los últimos 40 años, el número de casos de cáncer del cuello uterino y el número de muertes por esta causa han disminuido significativamente, según la ASCO, gracias en gran parte al aumento en las pruebas de detección, como la citología vaginal, y a las estrategias de prevención, como la vacuna contra el VPH, que puede prevenir el cáncer de cuello de útero cuando se administra antes de que las pacientes se expongan al virus.

Un diagnóstico de cáncer se agrava aún más

Durante el verano en Italia, los síntomas de la Sra. Squilloni siguieron empeorando, con un aumento de la presión en la vejiga junto con dolor vaginal y manchado vaginal intermitente. Tan pronto como regresó a Miami en agosto, fue a ver a su oncólogo en Broward. Éste le realizó un examen que mostró que la masa cancerosa en la zona vaginal de la Sra. Squilloni había crecido hasta los cinco centímetros. Le recomendó que comenzara inmediatamente la radioterapia y le programó una consulta con un radiólogo de un hospital cercano.

Durante su cita, el radiólogo revisó tomografía (CT) y su informe, que la propia Sra. Squilloni aún no había visto. Señaló varios puntos en el escán y le dijo que tenía cáncer metastásico: el cáncer del cuello uterino había hecho metástasis en el pulmón. “Me dijo: ‘Lo siento, pero esto no lo puedo tratar yo. Usted va a necesitar quimioterapia'”, recuerda ella. “Me derrumbé y empecé a llorar desconsoladamente”.

Una vez recuperada del shock inicial de lo que resultó ser un diagnóstico mucho más grave, la Sra. Squilloni se dio cuenta de que necesitaría una atención oncológica mucho mejor que la que había recibido hasta entonces. De hecho, su vida dependía de ello. “Para entonces, me sentía tan enferma y tan devastada emocionalmente”, dice ella. “Temía por mi vida, no sabía qué esperar y sólo quería asegurarme de recibir la mejor atención”.

La elección del centro de cáncer “de su comunidad” para su atención

La Sra. Squilloni investigó los principales centros oncológicos del país y se decidió por Miami Cancer Institute, que forma parte de Baptist Health. El hecho de que sea el centro oncológico de su “de su comunidad” fue uno de los muchos factores que influyeron en su decisión.

“Había leído muchas buenas críticas en línea de pacientes que habían sido tratados allí, incluyendo muchos pacientes internacionales”, dice la Sra. Squilloni. Y recuerda que quedó muy impresionada cuando visitó Miami Cancer Institute por primera vez. “Aquí estaba este hermoso y enorme edificio dedicado exclusivamente a tratar el cáncer, con todos estos servicios de apoyo disponibles para los pacientes”.

La Sra. Squilloni confió su atención a Eleftheria Kalogera, M.D., oncóloga ginecológica de Miami Cancer Institute, a quien vio por primera vez el pasado mes de septiembre. “Tuve una corazonada con ella. Es una doctora muy empática, por lo que me sentí muy cómoda con ella”, dice la Sra. Squilloni. “Es muy tranquila y explica muy bien las cosas. También es muy directa y honesta. No da falsas esperanzas, pero sí da esperanzas basadas en la realidad”.

Eleftheria Kalogera, M.D., oncóloga ginecológica de Miami Cancer Institute

La Dra. Kalogera recuerda su primer encuentro con su paciente. “Vi a la Sra. Squilloni tres semanas después de que recibiera la confirmación clínica de un cáncer metastásico del cuello uterino recurrente que se había extendido al pulmón”, dice. Esto significaba que necesitaría un tratamiento sistémico agresivo, que la Dra. Kalogera recomendó que comenzaran inmediatamente. La Sra. Squilloni estuvo de acuerdo. “Sabía que mi cuerpo era fuerte y podía resistirlo”.

Se añadió un fármaco de inmunoterapia a su plan de tratamiento

Después de su primer tratamiento, la Sra. Squilloni había estado investigando sobre las terapias contra el cáncer del cuello uterino y se enteró de que la inmunoterapia estaba demostrando ser un tratamiento eficaz para ciertas clases de pacientes con tipos específicos de cáncer. Casualmente, dice la Dra. Kalogera, un nuevo estudio que acababa de publicarse en una prestigiosa revista médica mostraba que las pacientes con cáncer metastásico del cuello uterino recurrente tenían mejores resultados con la adición de un nuevo tipo de inmunoterapia.

La doctora y la paciente discutieron la idea, y la junta multidisciplinar de revisión de tumores de Miami Cancer Institute acordó que, en el caso de la señora Squilloni, la adición de la inmunoterapia sería realmente beneficiosa. La Dra. Kalogera ajustó el plan de tratamiento de su paciente para incluir este fármaco de inmunoterapia además de su quimioterapia estándar durante un total de seis rondas que fueron seguidas por dos rondas de inmunoterapia sola. La Sra. Squilloni tenía la opción de seguir con el tratamiento de inmunoterapia, que ha decidido posponer por ahora.

El último tratamiento de la Sra. Squilloni fue el 30 de marzo y ya ha sido proclamada libre de la enfermedad. “No es frecuente que tengamos a nuestra disposición un nuevo medicamento para añadir a nuestros tratamientos estándar que sea capaz de ofrecer mejores resultados a los pacientes justo al comienzo de su tratamiento”, afirma la Dra. Kalogera.

Un enfoque integrador y naturalista a su tratamiento

En cuanto a la Sra. Squilloni, está eufórica al escuchar las palabras “libre de enfermedad”, pero dice que es difícil alegrarse demasiado porque no sabe cuánto tiempo va a durar. “Sé que con el cáncer metastásico, la quimioterapia por sí sola puede no ser la solución”, dice. “Así que, además de mi tratamiento médico, también he cambiado completamente mi estilo de vida para reducir la carga tóxica que la quimioterapia ha puesto en mi cuerpo. He cambiado mi forma de vida, lo que como y bebo y los suplementos que tomo”.

La señora Squilloni viajó recientemente a Alemania para pasar unas semanas en una clínica de salud integral. “Quería asegurarme de que mi cuerpo fuera físicamente capaz de luchar contra una recurrencia si el cáncer volvía a aparecer”, dice ella, y añade que la Dra. Kalogera estaba muy dispuesta a adaptarse a su enfoque “integrador y naturalista” hacia el tratamiento del cáncer, que abarca la dieta, el ejercicio, la acupuntura y el masaje.

“Todo está interconectado – lo que uno se alimenta a sí mismo es lo que alimenta a sus células”, dice la Sra. Squilloni. “Llevo una vida más sana y he dejado de comer carbohidratos, carnes, azúcar y lácteos. Ahora soy básicamente vegetariana y como sólo frutas y verduras orgánicas. Incluso he instalado un filtro de agua en mi llave”.

La Dra. Kalogera dice que la Sra. Squilloni estaba dispuesta a hacer todo lo necesario para tratar su cáncer, pero no estaba convencida al cien por ciento de que la medicina occidental fuera el mejor enfoque para su tratamiento. Con el tiempo, su renuencia inicial dio paso a la aceptación y la confianza a medida que desarrollaba una relación más estrecha con la Dra. Kalogera y aprendía todo lo que Miami Cancer Institute puede ofrecer.

“Fue un gran cambio para ella. Mi filosofía es tratar de entender lo que mis pacientes valoran y determinar si nuestras recomendaciones de tratamiento están en línea con su filosofía”, dice la Dra. Kalogera. “Me gusta estar abierta a otros enfoques de salud. Definitivamente, hemos aprendido la una de la otra”.

Ser una sobreviviente de cáncer en una pandemia ha sido un reto, pero la Sra. Squilloni dice que pasa mucho tiempo al aire libre yendo a la playa, visitando parques y disfrutando del tiempo con la familia y los amigos. “Después de haber sobrevivido una enfermedad potencialmente mortal, valoro más que antes cómo paso mi tiempo y soy más cuidadosa a la hora de hacer sólo las cosas que realmente quiero hacer”, dice ella.

Una muestra de apoyo de una joven vecina

Para algunos pacientes de cáncer, la pérdida del cabello durante el tratamiento no es poco común, y la Sra. Squilloni perdió su cabello poco antes de organizar la fiesta del séptimo cumpleaños de su hijo. “Me gasté mucho dinero en una peluca hecha con pelo de verdad y me la puse en la fiesta y en otra ocasión”, dice ella. “Me rascaba y me picaba, nunca sabía si estaba bien colocada y no me sentía yo misma cuando la tenía puesta”. Así que, por ahora, la Sra. Squilloni opta por salir sin peluca, llevando una bufanda sólo cuando hace frío.

Las mujeres calvas tienden a destacarse entre las multitudes, y así es como la batalla contra el cáncer de la Sra. Squilloni llamó la atención de su vecina de 13 años, Nell, que no se ha cortado el pelo en toda su vida y tiene el cabello largo hasta los tobillos. “Usualmente lo lleva en unas preciosas trenzas”, según la Sra. Squilloni, que siempre ha admirado la increíble paciencia que deben tener Nell y sus padres para trenzar su pelo con regularidad.

Sin embargo, pronto, como homenaje al estatus de sobreviviente de cáncer de su vecina, la joven Nell planea cortarse todo el pelo y donarlo a Locks of Love, que desde hace 25 años proporciona prótesis de cabello de alta calidad a pacientes pediátricos con cáncer económicamente desfavorecidos.

La Sra. Squilloni dice que fue la decisión de Nell de cortarse el pelo lo que le dio valor para compartir la historia de su experiencia con el cáncer con los lectores de Resource. “Es una niña tan bella, con un pelo tan bonito y largo”, dice ella. “¿Y cortárselo todo en mi honor? Es un gesto tan poderoso”.

Mientras tanto, la Sra. Squilloni está pasando el verano con su familia en su ciudad natal de Formia, un pequeño pueblo costero a medio camino entre Nápoles y Roma, donde celebrará su 50º cumpleaños. “El tiempo que me quede aquí depende de lo que diga la Dra. Kalogera”.

Según la Dra. Kalogera, la Sra. Squilloni se encuentra muy bien y debería poder disfrutar de su verano en Italia con un detallado seguimiento poco después de su regreso. “Para alguien con cáncer metastásico recurrente, la Sra. Squilloni tuvo una respuesta intensa y rápida al tratamiento”, dice la doctora. “Ha sido muy gratificante saber que hemos podido ayudarla a sentirse mejor. Ha sido una paciente muy gratificante de cuidar”.

La Dra. Kalogera añade que todas las mujeres deben estar atentas al cáncer del cuello uterino. “Hacerse los exámenes anuales y seguir las recomendaciones de su ginecólogo para las pruebas de Papanicolaou es fundamental”, dice, al igual que vacunarse contra el VPH, que, según ella, tanto los niños como las niñas deben recibir a partir de los nueve años. “Y, por supuesto, acuda siempre al médico si tiene algún síntoma inusual. Poder detectar el cáncer a tiempo conduce a mejores resultados”.

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