Información disponible para la concesión de licencias para el desarrollo de productos

  1. Gran volumen de datos de historias clínicas.
    La aprobación de los requisitos para los sistemas de historias clínicas electrónicas (EMR) se produjo, en gran parte, para establecer una visión macro de los insumos y resultados de la atención médica. Los sistemas de salud más grandes tienen más de una década recopilando historias clínicas electrónicas, por lo que los datos que contienen son de gran valor para las organizaciones que desarrollan productos analíticos, con algoritmos de aprendizaje automático y de inteligencia artificial. Muchos de estos productos requieren un enorme volumen de datos para tener valor. En consecuencia, las empresas de este sector por lo general prefieren tener acceso (comprado o mediante licencia) a volúmenes de datos de “miles de historias clínicas”.
  2. Gran volumen de datos operativos.
    La mayoría de las tecnologías digitales de salud dirigidas a mejorar la eficiencia en la atención o la administración de la salud están siendo desarrolladas por empresas incipientes. En general, estas empresas a menudo poseen un alto grado de competencia técnica pero carecen de una comprensión del entorno operativo actual. Los datos operativos a nivel macro que suministran información sobre volúmenes, precios y márgenes, dotación de personal, etc., son de gran valor para estas empresas al intentar validar propuestas de valor y establecer proyecciones de precios y ventas.
  3. Imágenes médicas.
    Los campos en expansión como la radiología y la patología digital asistidas por IA requieren que se tenga acceso a imágenes médicas que se correspondan con un pronóstico o una lectura. De forma análoga a la utilización de un gran volumen de historias médicas, las empresas están buscando registros de “cientos de miles de imágenes” para desarrollar predictores de resultados específicos.
  4. Rutas de atención clínica.
    Más allá de las actividades con “datos masivos” antes mencionadas, muchas empresas deben ampliar el conocimiento del entorno clínico en el que se enmarca su producto o del que forma parte. En estos casos, es fundamental comprender la evolución actual de la atención médica y de los detalles (cómo, quién y cuándo) de la interacción que ocurre entre paciente y proveedor. Los hospitales han establecido rutas de atención integradas que suelen ser específicas para cada enfermedad y que son necesarias en el diseño de nuevas intervenciones.
  5. Procedimientos operativos normalizados.
    La construcción de nuevos hospitales, sobre todo en regiones donde no existe una infraestructura asistencial previa, puede beneficiarse en gran medida de los procedimientos operativos normalizados que se utilizan en grandes hospitales de EE. UU. La información de valor abarca desde necesidades de personal e infraestructura (por ejemplo, “¿cuántas enfermeras necesito para cierto número de camas?”) hasta requisitos prácticos de apoyo administrativo (“¿cómo debemos establecer y controlar el inventario?” y “¿cuáles son las dimensiones de la zona de carga que necesita un hospital?”)
  6. Conocimiento procedimental.
    Cuando los datos sobre tratamientos dan lugar a nuevas intervenciones, tanto los pacientes como el hospital se benefician enormemente. Históricamente, el conocimiento sobre estas intervenciones se “regalaba” en presentaciones y publicaciones o se mantenía como secreto comercial. Por desgracia, cualquiera de los dos extremos suele limitar el valor definitivo del descubrimiento (es decir, la adopción fracasa porque ningún agente comercial tiene los derechos para desarrollarlo). Un hospital puede crear paquetes de activos intelectuales para concederlos en licencia, que serían de gran valor para los desarrolladores comerciales. Este paquete estaría conformado por la idea (generalmente con asesoramiento directo del inventor), los derechos de patente, datos e imágenes. Lo que es más importante, los conocimientos técnicos y los datos de las exploraciones suelen ser el factor decisivo (es decir, no solo los derechos de patente).
  7. Combinación de ciencia básica y muestras clínicas.
    En ocasiones, combinar la información preclínica derivada de la investigación básica con la captación clínica de datos o de muestras es de gran valor para los desarrolladores de tratamientos. A menudo, los datos clínicos o las muestras permiten a una entidad considerar la ampliación de las indicaciones (oportunidades de “nuevos usos” ) o respaldan los requisitos de datos preclínicos para un posible uso por parte de la FDA.

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