No deje de verlo: Mensaje Navideño de Cuidados Pastorales

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Publicado

24 de December de 2014


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¡Felices Fiestas!

La época festiva es un tiempo especial – una temporada llena de celebraciones, de fuertes sentimientos y de recuerdos.

Es una época maravillosa para pasar tiempo con amigos y familiares. Sin embargo, las fiestas navideñas también pueden ser difíciles. Algunas veces nuestras alegrías y también nuestras tristezas parecen magnificarse bajo las luces brillantes de la temporada.

Entonces, aclaremos nuestras mentes y nuestros corazones para que podamos enfocarnos en las prioridades correctas, incluyendo las expectativas realistas que podemos envolver como regalos con resoluciones útiles y saludables.

Vamos a darnos cuenta y a entender la diferencia entre las cosas ficticias y fabricadas y aquellas que iluminan con más luz el verdadero significado de estos días. Vamos a estar completamente presentes, en el momento y vamos a darnos a nosotros mismos el regalo de evitar las expectativas irreales que pueden conducir a la angustia y a veces incluso a la enfermedad.

Con tantas cosas compitiendo por nuestra atención, ¿cómo podemos encontrar el equilibrio? Podemos empezar con el simple entendimiento de que en el corazón de la temporada festiva, hay un mensaje de simplicidad; que el verdadero regalo – que Dios está con nosotros – ya es nuestro.

Como una organización basada en la fe, Baptist Health South Florida sigue un principio rector: “A través de los cuidados de salud compasivos, nosotros buscamos revelar la presencia sanadora de Dios”.

Creemos que la salud y el bienestar pueden ser obtenidos y mantenidos cuando hay un equilibrio de altos estándares de atención y un enfoque integral hacia las necesidades físicas, emocionales y espirituales de nuestra comunidad.

A medida que nos movemos a través de esta temporada y hacia el año nuevo, le deseamos sinceramente que ustedes y sus seres queridos puedan mirar más allá de las distracciones y las demandas de estos días tan ocupados y que puedan ser bendecidos con las cosas que tienen un valor duradero y eterno – el amor, la esperanza, la paz y la conciencia constante de que Dios está presente en sus vidas.

Estos son los regalos del corazón que no se pueden comprar. En vez, se regalan libremente. Lo mejor de todo es que mientras más se comparten las bendiciones, más se multiplican. Que su alegría sea abundante y que Dios les bendiga.

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