Una solución más sencilla para los aneurismas aórticos abdominales

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Publicado

14 de February de 2022


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Cuando a un paciente se le diagnostica un aneurisma aórtico abdominal (AAA), muchos se imaginan la gran incisión y la larga recuperación asociadas con la cirugía de corazón abierto. Sin embargo, para la mayoría de los pacientes, la cirugía abierta es cosa del pasado. Gracias a la mejora de las técnicas y la tecnología, la mayoría de los AAA pueden repararse mediante un procedimiento mínimamente invasivo conocido como reparación endovascular del aneurisma (EVAR por sus siglas en inglés). Y algunos pacientes que se someten a la EVAR en Miami Cardiac & Vascular Institute, que forma parte de Baptist Health South Florida, pueden volver a casa al día siguiente.

También hay otras buenas noticias sobre el tratamiento de los aneurismas. El método menos invasivo se utiliza cada vez más en aneurismas aórticos abdominales complejos que tienen múltiples ramas o están situados en lugares de difícil acceso.

Un aneurisma, o punto débil de un vaso sanguíneo, puede formarse en arterias y venas de cualquier lugar, desde el cerebro hasta los riñones y el hígado. Si no se detecta, puede crecer hasta reventar. Si esto ocurre en la aorta, que es el vaso sanguíneo más grande del cuerpo y lleva la sangre del corazón a las extremidades y órganos, puede causar una emergencia potencialmente mortal. Unos 200,000 estadounidenses son diagnosticados con un AAA cada año.


Barry T. Katzen, M.D., oficial principal de innovación médica de Baptist Health y fundador y director médico de Miami Cardiac & Vascular Institute.

“En el Miami Cardiac & Vascular Institute somos pioneros en el enfoque menos invasivo. Estamos entre los más experimentados en el tratamiento de aneurismas en todo el cuerpo. Y como contamos con un equipo integrado de radiólogos intervencionistas y cirujanos vasculares, estamos preparados para realizar todo tipo de procedimientos e incluso podemos crear soluciones únicas para la anatomía específica del paciente”, afirma Barry T. Katzen, M.D., oficial principal de innovación médica de Baptist Health y fundador y director médico del Instituto.

Durante la EVAR, los médicos introducen un pequeño catéter en una arteria de la ingle y lo hacen pasar por el vaso sanguíneo hasta el aneurisma. Luego, despliegan una endoprótesis (stent graft) o endoinjerto, que suele estar hecha de una combinación de malla metálica y tela. Cuando la endoprótesis se expande, la sangre fluye a través de ella, aliviando la presión sobre la arteria. La endoprótesis permanece en su sitio permanentemente.

La rotura de un aneurisma requiere una intervención de urgencia, pero los aneurismas pequeños asintomáticos suelen poder controlarse con imágenes periódicas para seguir cualquier crecimiento o cambio. Antes de recomendar un tratamiento, los médicos tendrán en cuenta el tamaño y la localización del aneurisma, así como la edad y la salud general del paciente.

Los aneurismas a menudo son asintomáticos, pero eso no significa que no haya factores de riesgo que todo el mundo debería conocer, dice el Dr. Katzen. “Fumar es uno de los mayores factores de riesgo. De hecho, el tabaquismo no sólo está relacionado con el desarrollo de los aneurismas, sino también con peores resultados en el tratamiento o la rotura”, dice él.

Otros factores de riesgo son la presión alta, el colesterol alto, la diabetes y las enfermedades cardíacas. Si se tiene sobrepeso, el riesgo también es elevado. También hay un componente genético muy importante, ya que los estudios demuestran un aumento del riesgo de hasta el 25 por ciento en personas con un pariente de primer grado que haya tenido un aneurisma aórtico abdominal. Son más frecuentes en los hombres que en las mujeres.

Los pacientes suelen preguntar sobre la probabilidad de desarrollar un aneurisma en otra parte del cuerpo una vez que se les ha diagnosticado un aneurisma aórtico abdominal. Según el Dr. Katzen, un aneurisma en la arteria poplítea (detrás de la rodilla) se asocia con un AAA en un 40% de los casos. Él formó parte de un equipo de médicos que reparó las arterias poplíteas detrás de las dos rodillas del vicepresidente Dick Cheney en el 2005 utilizando la técnica mínimamente invasiva. Un aneurisma poplíteo tiene menos probabilidades de romperse que un aneurisma en la aorta, pero puede provocar coágulos de sangre que conduzcan a la amputación de la extremidad.

Los aneurismas en el cerebro no suelen estar relacionados con los aneurismas en otros lugares. Sin embargo, los pacientes con displasia fibromuscular (DMF), cuya enfermedad provoca, entre otros problemas, un estrechamiento de las arterias renales, tienen un 20% de riesgo de sufrir un aneurisma en el cerebro.

Si usted cree que está en riesgo para un aneurisma aórtico abdominal, hable con su médico sobre la posibilidad de realizar una prueba de detección. El Instituto sigue investigando la tecnología de nueva generación para el tratamiento de los aneurismas mediante ensayos clínicos.

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