Una pequeña bomba cardiaca: La atención especializada le salvó la vida (Video)

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Publicado

16 de octubre de 2017


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Miguel Machin, de 48 años, dice que le debe la vida a un esfuerzo colaborativo por médicos y enfermeros especializados en Miami Cardiac & Vascular Institute que comenzó poco después que él legara a la sala de emergencia con un ritmo cardiaco de 170 latidos por minutos.

El pasado mes de diciembre, él pasó 12 días bajo sedación profunda y con medicamentos intravenosos con ayuda respiratoria mientras los médicos trataban de reestablecer su ritmo cardiaco normal. El Sr. Machin tenía una obesidad mórbido con una fracción de eyección ventricular (FE por sus siglas en inglés) al 15 por ciento y estaba en estado de “shock cardiogénico”, la condición en la cual el corazón no puede bombear la suficiente cantidad de sangre como para satisfacer las necesidades del cuerpo. La fracción de eyección se refiere a cuánta sangre bombea el ventrículo izquierdo del corazón con cada contracción. Una fracción de eyección normal es de 50 a 70 por ciento.

“Se podía ver por las expresiones faciales de los médicos y los enfermeros que era algo muy serio”, recuerda Lissette, la esposa del Sr. Machin. “Con un ritmo cardiaco de 170, se estaba poniendo más y más agitado. Tuvieron que ponerlo en un estado de coma inducido”.

El mejor regalo de navidad
El Sr. Machin, que es farmacéutico y padre de dos niñas de 3 y seis años, recuerda haberse despertado el 24 de diciembre en una agitada unidad de cuidados intensivos. Ahora, él dice que ese fue el mejor regalo de navidad.

“Todos los días entraban médicos al cuarto. Yo no sabía quiénes eran pero la atención en la unidad de cuidados intensivos fue excelente”, dice el Sr. Machin. Me alegro mucho de haber estado ahí. Todos me ofrecieron la mejor atención”.

Encabezando el tratamiento del Sr. Machin estaba  Ramon Lloret, M.D., un cardiólogo intervencionista con Miami Cardiac & Vascular Institute, parte de Baptist Health South Florida.

“Su corazón estaba en muy mal estado debido a su obesidad mórbida y otras condiciones incluyendo una insuficiencia renal, y no era candidato para un trasplante de corazón”, afirmó el Dr. Lloret, cuyo equipo optó por reestablecer el flujo de sangre adecuado en el corazón de Machin con la ayuda de una Impella, la bomba cardiaca más pequeña del mundo (ilustración a la izquierda).

La bomba cardiaca más pequeña del mundo
La Impella es un dispositivo que ayuda temporeramente a los pacientes a movilizar la sangre a través de su corazón y hasta el resto de los órganos del cuerpo. Esta ofrece a los pacientes con insuficiencia cardiaca como el Sr. Machin, otra opción cuando la cirugía de corazón abierto o los trasplantes no son posibles. También puede asistir al corazón mientras se efectúa un procedimiento de revascularización cardiaca de alto riesgo, tal como la colocación de un stent coronario.

El Dr. Lloret y Libby Watch, M.D., cirujano vascular en el Instituto, tomaron parte en el procedimiento para implantar el dispositivo de Impella en el corazón de Machin. La pequeña bomba puede ser insertada por medio de un procedimiento de cateterismo cardiaco a través de las arterias femorales, subclavias o axilares, hasta la aorta ascendente, a través de la válvula y hasta el ventrículo izquierdo del corazón. La bomba cardiaca Impella CP puede proporcionar 4 litros de flujo sanguíneo por minuto, succionando la sangre del ventrículo izquierdo y hasta la aorta.

“Con el dispositivo, pudimos mantener el gasto cardiaco”, explica el Dr. Lloret. “Pudimos reducir la cantidad de medicamentos que él necesitaba para mantener su presión sanguínea. Eso nos permitió tratar su arritmia (ritmo cardiaco rápido o irregular).

La pequeña bomba permitió que Mario Pascual, M.D., un electrofisiólogo con Miami Cardiac & Vascular Institute, y su equipo pudiera realizar una ablación en Machin.

Una ablación por catéter, como la que se le realizó al Sr. Machin, utiliza la energía de radiofrecuencia (parecida al calor de las microondas) para eliminar las señales eléctricas anormales dentro del corazón. Una ablación de este tejido ayuda a reestablecer el ritmo regular del corazón. Su ritmo cardiaco entonces se mantuvo en un ritmo sinusal normal.

‘Me siento bien’
Después de un proceso extensivo de rehabilitación, el Sr. Machin ha podido reestablecer su fracción de eyección a un 50 por ciento, lo cual es normal. Ha bajado de peso y ha podido recuperar su función renal, la cual también se vio afectada por su insuficiencia cardiaca.

“Me siento bien”, dice el Sr. Machin. “Puedo hacer casi de todo, tomándolo día a día. Me estoy poniendo mejor todos los días y mi resistencia está mejorando”.

El Dr. Lloret dice que este fue un esfuerzo colaborativo entre los especialistas del Instituto y también los intensivistas y nefrólogos que ayudaron al Sr. Machin a recuperarse. “Es verdaderamente una buena historia para contar”, dice él.

“Fue algo increíble”, recuerda la esposa de Machin, que es maestra de primer grado. “Celebramos las navidades cuando él regresó a casa en febrero. Ahora podemos tomarnos mini vacaciones. Él puede caminar y le gusta ir a la playa. Y las niñas tienen de nuevo a su papá”.

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