Una ducha le salvó la vida a una sobreviviente de cáncer

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Publicado

14 de October de 2021


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En lugar de utilizar su jabón y su esponja habitual en la ducha, Charlenne Miranda compró un gel de ducha. Fue una decisión que ella acredita con haberle salvado la vida. La superficie resbaladiza le permitió palpar un bulto en la axila que no había notado durante un examen anual de la mujer tres meses antes. Era cáncer.

En mayo del 2020, a los 39 años, la Sra. Miranda fue diagnosticada con el tipo más común de cáncer de seno: el cáncer ductal invasivo. Este comienza en un conducto lácteo e invade los tejidos cercanos. “Mi tumor era del tamaño de una lima pequeña”, dijo la residente de Coral Springs. “Yo había tenido un bebé en Boca Raton Regional Hospital apenas nueve meses antes. Nunca imaginé que estaría allí para operarme de cáncer de seno”.

La experiencia de la Sra. Miranda pone resalta la importancia del autoexamen de los senos, dijo la oncóloga médica Jane Skelton, M.D., de Lynn Cancer Institute de Boca Raton Regional, que forma parte de Baptist Health South Florida. “Ella sintió algo inusual, que no había estado presente unos meses antes, y sabiamente buscó atención inmediata”, dijo la Dra. Skelton.

Un plan de tratamiento

Después de su diagnóstico y para ayudar a desarrollar un plan de tratamiento, la Sra. Miranda se reunió con su equipo en la Clínica Multimodal de Lynn Cancer Institute. “Es como esas citas románticas rápidas, pero para médicos”, dijo la Sra. Miranda. “Uno se sienta en un lugar y cada 20 minutos más o menos, otro especialista en oncología se acerca. Esto es para que puedan discutir el mejor plan de atención con su grupo de expertos”.

En la Clínica, la Sra. Miranda dijo que se sintió tranquila, a pesar de un diagnóstico aterrador. “Mientras estaba sentada con los médicos, asustada y aterrorizada, la Dra. Skelton se dirigió a mí después de explicarme todo y me dijo: ‘Basta con lo que pienso yo. ¿Qué quieres hacer tú?”. Así supe que había elegido la oncóloga y el lugar adecuados para mi atención”.

La Sra. Miranda tiene antecedentes de cáncer de seno en su familia. Sus dos abuelas fueron diagnosticadas cuando ya eran mayores, pero a su madre se lo diagnosticaron a los 48 años. El asesoramiento y las pruebas realizadas en el Morgan Pressel Center for Cancer Genetics de Lynn Cancer Institute no revelaron ninguna mutación genética heredada conocida que conlleve un alto riesgo de cáncer. Sin embargo, sí que presentaba una anomalía, pero los genetistas desconocen por el momento su relación con el cáncer.

Debido a la composición de su tumor y a su agresividad, los médicos le recomendaron que se sometiera a quimioterapia neoadyuvante, es decir, a una quimioterapia administrada antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor y evitar la metástasis o la propagación de la enfermedad.

La quimioterapia hace tu trabajo

Aunque la Sra. Miranda tuvo una reacción severa a uno de sus medicamentos de quimioterapia y tuvo que terminar la quimio antes de lo esperado, el resultado fue bueno.

“Hubo una enorme reducción del tumor”, explicó la Dra. Skelton. “Quedaba un cáncer residual muy pequeño”.

El 28 de septiembre del 2020, Joseph Colletta, M.D. le realizó una mastectomía bilateral. Además, se le extirparon cinco nódulos linfáticos.

La Sra. Miranda pasó una noche en el hospital, pero estaba ansiosa por volver a su casa con Lucas, que en ese momento tenía 14 meses, y con Carina, que tenía 7 años. “No poder cargar a mi bebé me partió el corazón. Pero mi esposo es increíble y mis padres y suegros vinieron a ayudar”.

Inscrita en un ensayo clínico

Después de su recuperación, la Sra. Miranda se reunió con la oncóloga radioterápica  Rashmi Benda, M.D., quien le informó que era elegible para formar parte de un ensayo clínico ofrecido en Lynn Cancer Institute para determinar si se está haciendo más daño que bien al dar radiación a los pacientes, como la Sra. Miranda, que tienen ganglios linfáticos positivos antes de la cirugía, pero cuyos ganglios linfáticos se encuentran limpios en la cirugía. “Ella repasó conmigo todos los pros y los contras y decidí hacerlo”.

La Sra. Miranda fue colocada al azar en la rama del estudio en el que no se administra radiación. Se siente cómoda con su decisión porque participar en el estudio también significa que se le hará un seguimiento estrecho para que, si se produjera alguna recurrencia, eso se detectara a tiempo.

La sabiduría de una sobreviviente

La fisioterapia le ayudó con la movilidad y el dolor causado por la extirpación de los ganglios linfáticos y, el pasado mes de enero, la Sra. Miranda se sometió a una cirugía reconstructiva. “Me está volviendo a crecer el pelo. Me veo mejor, me siento mejor y puedo hacer más ejercicio”.

Hoy, ella anima a todas las mujeres a que se hagan el autoexamen de los senos con regularidad y a que lo hagan de vez en cuando en la ducha con gel. “Esto no es un ensayo general para la vida”, dice ella. “Esto es de vida o muerte. Sea su propia defensora y no retrase su atención”.

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