Un sobreviviente de un infarto cerebral acredita a Miami Neuroscience Institute con salvarle la vida

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Publicado

28 de May de 2021


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Bill Sable no había estado en un hospital desde que se operó de las amígdalas a los 4 años de edad. El residente y corredor de bienes raíces de West Palm Beach, de 78 años, se consideraba saludable durante todos esos años.

“Para el disgusto de mi hijo, yo no había ido al médico en probablemente 15 años”, admitió él. Su hijo es Andrew Sable, M.D., un gastroenterólogo que realiza procedimientos en Baptist Hospital. (Ambos aparecen en la foto de arriba).

Irónicamente, el pasado otoño el Sr. Sable sufrió una crisis de diverticulitis que le causó una perforación del intestino. Por suerte, la perforación se le sanó con medicamentos, permitiéndole el tiempo de elegir hacerse una cirugía del intestino en febrero en Baptist Hospital.

“Yo quería que mi papá se operara cerca de mí, donde yo conozco a la gente”, recuerda el Dr. Sable. El Sr. Sable salió de su cirugía, pero su recuperación de la anestesia fue más lenta de lo normal, así que lo pusieron en observación en la unidad de cuidados intensivos (ICU) de Baptist Hospital, dijo el Dr. Sable.

A la mañana siguiente, el Sr. Sable llamó a su hijo y le dijo que no podía mover su mano izquierda, lo cual activó el protocolo para infartos cerebrales del hospital. Un angiograma por CT de la carótida derecha del Sr. Sable reveló un coágulo grande que estaba previniendo el flujo normal de sangre al su cerebro. Él también desarrolló dificultad para hablar y recuerda haber tenido dificultad para ver todos los números en el reloj de su habitación.

Italo Linfante, M.D., director de Cirugía Neuroendovascular en Miami Neuroscience Institute de Baptist Health, fue llamado para realizar el procedimiento de remoción del coágulo que le salvó la vida.

“Si la arteria del Sr. Sable hubiera estado ocluida o bloqueada, él hubiera desarrollado una parálisis completa y posiblemente hubiera caído en estado de coma”, dijo el Dr. Linfante. “Le realizamos una angioplastia, stenting y trombectomía para removerle el coágulo usando doble protección. Usamos una estructura en forma de sombrilla para envolver el coágulo durante la aspiración continua para prevenir que éste se desprendiera, causando consecuencias catastróficas. La sombrilla nos permitió extraer el coágulo y ponerle un stent para mantener la arteria abierta”.

El Dr. Linfante dice que los datos demuestran que un bloqueo interno de la arteria carótida como el del Sr Sable está típicamente asociado con un alto porcentaje de muerte y discapacidad permanente. Él acredita la colaboración multidisciplinaria entre los médicos y los profesionales de enfermería del ICU, el radiólogo y el neurólogo de Baptist Hospital y la rápida reacción de involucrarlo a él y al equipo de Miami Neuroscience Institute, con la supervivencia del Sr. Sable.

“No pudo haber sido una mejor situación para mi papá”, dijo el Dr. Sable. “Si esto hubiera ocurrido en otro hospital, hubiera sido un resultado completamente distinto”.

“Me siento afortunado de que esto me haya ocurrido en Baptist”, dijo el Sr. Sable. “Aparte de la debilidad en mi mano izquierda, con la cual me están ayudando en mi terapia ocupacional, no tengo ningún otro resido del infarto cerebral. Puedo manejar, puedo escribir, aguantar un vaso y comer”.

El Sr. Sable también espera poder jugar golf con su hijo pronto.

“El Dr. Linfante fue cálido, reconfortante, bondadoso y compasivo”, dijo él. “Mi atención en Baptist fue extraordinaria”.

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