Un sobreviviente de cáncer de pulmón se mantiene activo con un tratamiento impulsado por la genética

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Publicado

30 de enero de 2019


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Cuando Don Rhodes se enteró que su cáncer le había regresado, lo primero que pensó fue: “¿Cómo afectará esto mi afición por el buceo?”

El buceo y la fotografía submarina han sido las pasiones de este residente de los Cayos de la Florida por más de 40 años. Es mucho más que un pasatiempo. Él es un instructor maestro que en una vez escribió una columna sobre el buceo. Desde Australia hasta Bímini, él ha explorado arrecifes y naufragios y ha fotografiado bandadas de tiburones martillo.

El oncólogo de Rhodes Paul Kaywin, M.D. de Miami Cancer Institute, comprende el papel que desempeña el buceo en su vida. Su relación con Rhodes comenzó en el 2011 cuando su cáncer de pulmón fue diagnosticado por primera vez como adenocarcinoma de primera etapa, un tipo de cáncer de pulmón no microcítico. En esa instancia, se realizó una lobectomía para extirpar parte del pulmón derecho de Rhodes, seguido por quimioterapia.

Según el Dr. Kaywin, cuando el cáncer recurrió en el 2016 y fue clasificado como de cuarta etapa, el Sr. Rhodes determinó que este tratamiento no sería un obstáculo para las pasiones de su vida. “Don se involucró completamente en las decisiones acerca de su tratamiento”, recuerda el Dr. Kaywin. “Él tiene 76 años y está muy interesado en mantener su calidad de vida. Él me dijo muy claramente que no quería nada que pudiera ponerle en riesgo de un sufrir pulmón perforado o que le pudiera impedir su capacidad para bucear”.

Las investigaciones genéticas impulsan nuevos tratamientos para el cáncer de pulmón

Ha habido avances significativos en la manera que se tratan los cánceres de pulmón desde que Rhodes fue diagnosticado con la enfermedad. Los análisis genéticos moleculares sofisticados – la secuenciación del ADN de próxima generación – es ahora el estándar de tratamiento para los pacientes con adenocarcinoma del pulmón. Estas pruebas se pueden realizar en el laboratorio de biología molecular del Instituto, el cual está equipado con la última tecnología de secuenciación genética.

“Nosotros analizamos esos resultados y los presentamos en nuestra junta molecular sobre tumores, donde todos los expertos se reúnen para formular la mejor estrategia disponible para el tratamiento basada en las mutaciones”, dice el Dr. Kaywin.

El cáncer de Don tenía una mutación genética llamada Exon 19, una mutación espontánea, la cual puede ser tratada con medicamentos de terapia dirigida. El Dr. Kaywin explica que una mutación espontánea actúa como un pie que pisa el acelerador de un auto, impulsando a las células a que crezcan y se dividan y se comporten como células cancerosas. Los medicamentos de terapia dirigida pueden detener la función anormal del gen mutante, esencialmente quitando el pie del acelerador y poniendo el cáncer en remisión.

“Don comenzó a tomar el medicamento afatinib en diciembre del 2016, y para el mes de febrero de 2017, sus escanes demostraron una remisión completa”, dice el Dr. Kaywin. “Él tuvo una excelente respuesta al tratamiento, lo toleró bien y ha mantenido una excelente calidad de vida”.

Debido a que los medicamentos de terapia dirigida funcionan específicamente en las mutaciones de las células cancerosas, sus efectos secundarios son menos severos que los de la quimioterapia, o en las palabras de Rhodes, “No me hacen más calvo de lo que ya soy y tienen efectos secundarios con los que puedo lidiar. La quimioterapia es mucho peor”.

El cáncer permaneció en remisión hasta el 2018, cuando los escanes revelaron que tenía nuevos nódulos creciendo en el pulmón superior derecho. Luego de discutir la radioterapia y otras opciones, se tomó la decisión de tratarlo con un medicamento de terapia dirigida de tercera generación llamado osimertinib. Unos meses después del cambio en sus medicamentos, los nuevos nódulos de Rhodes habían desaparecido.

“Me enfoco en lo que puedo hacer mientras aún estoy aquí.”

El Dr. Kaywin considera que Rhodes es un excelente ejemplo de un paciente inteligente que está envuelto de manera activa en su tratamiento. “Él hace sus propias investigaciones. Me envió artículos. Sabía mucho acerca de la opción de probar este otro medicamento y también está consciente y es muy realista de que en definitiva su cáncer puede que no tenga cura”.

El Sr. Rhodes mantiene una actitud positiva, pero también tiene un enfoque realista hacia el futuro.

“Yo entiendo que cada uno de estos medicamentos de terapia dirigida tiene una expectativa promedio de cuánto tiempo va a funcionar”, dice Rhodes. “Yo no me enfoco en ‘oh-oh, me voy a morir de esto’. Me enfoco en lo que puedo hacer mientras aún estoy aquí. Monto en mi motocicleta, monto bicicleta, remo en un kayak y aún puedo bucear. Esto es lo que me impulsa”.

No obstante, el Dr. Kaywin dice que los avances en las terapias dirigidas han extendido las tasas de supervivencia de manera sustancial entre pacientes con cánceres de pulmón de etapa avanzada.

“Es sumamente gratificante ver como los avances que hemos hecho con estos tratamientos, él se ha podido beneficiar y puede vivir su vida y hacer las cosas que le gustan hacer”, dice el Dr. Kaywin. “En el pasado, el pronóstico para una persona con cáncer de pulmón de cuarta etapa era seis meses. Ahora, es posible que estas personas puedan vivir por años y que se pueda mantener el cáncer bajo control”.

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