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Un panel estadounidense finaliza las directrices sobre la restricción o el cese del uso diario de la aspirina para prevenir un primer ataque cardíaco, infarto cerebral

Un grupo de expertos estadounidenses ha finalizado su recomendación sobre la restricción del consumo diario de aspirina para reducir el riesgo de sufrir un primer ataque cardíaco o un infarto cerebral. Las personas de entre 40 y 59 años con mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares (ECV) – y que no tengan antecedentes de ECV – “deben decidir con su profesional de atención de salud si deben empiezar a tomar aspirina para prevenir un primer ataque cardíaco o un infarto cerebral”, según las directrices definitivas de la the U.S. Preventive Services Task Force [1].

En sus directrices, el grupo de trabajo también resalta que “las personas de 60 años o más no deberían empezar a tomar aspirina para la prevención de enfermedades cardíacas e infartos cerebrales”. El nuevo proyecto de recomendación no se aplica a las personas que ya toman aspirina por un ataque cardíaco o un infarto cerebral anterior. Deben seguir haciéndolo, a menos que su médico les indique lo contrario, subraya el grupo de trabajo.

“La gran conclusión de las nuevas directrices es que nadie debería tomar aspirina a diario simplemente porque haya oído o leído que ayuda a prevenir un ataque al corazón o un infarto cerebral hasta que no haya consultado con su médico”, explica Jonathan Fialkow, M.D. [2], subdirector médico y jefe de cardiología de Miami Cardiac & Vascular Institute [3]. “La decisión debe tomarse conjuntamente al considerar su riesgo de enfermedad cardiovascular y en combinación con medidas preventivas seguras o medicamentos”.

Los efectos secundarios de un régimen diario de aspirina superan cualquier beneficio, dijo el grupo de trabajo.

“Basado en la evidencia actual, el grupo de trabajo recomienda que las personas de 60 años o más no empiecen a tomar aspirina para prevenir un primer ataque cardíaco o infarto cerebral”, afirma Michael Barry, M.D., vicepresidente del Grupo de Trabajo, en un comunicado de prensa. “Debido a que la probabilidad de hemorragia interna aumenta con la edad, los posibles daños relacionados con el uso de la aspirina anulan los beneficios en este grupo de edad”.  

Estudios anteriores han revelado que millones de adultos estadounidenses de 40 años o más están tomando una aspirina al día, aunque no se les haya diagnosticado una enfermedad cardiaca. En el 2019, el American College of Cardiology (ACC) y la American Heart Association (AHA) actualizaron sus directrices instando a los adultos a evitar el uso de la aspirina como forma de prevenir la enfermedad cardíaca debido al riesgo de sangrado, a menos que sea prescrito por un médico.

Las nuevas recomendaciones se enfocan en el tratamiento con dosis bajas de aspirina que anteriormente se prescribía a los adultos mayores que no tenían un alto riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, o a cualquier adulto con un mayor riesgo de sangramiento. En el 2018, comenzaron a surgir estudios que descubrieron que una dosis baja de aspirina diaria – 100 miligramos o menos – no era beneficiosa para los adultos mayores que no tienen enfermedad cardiaca.