Un hijo se dedicó a ayudar a su padre a vencer el cáncer de colon

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Publicado

19 de June de 2020


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Si usted alguna vez es diagnosticado con cáncer colorrectal, es bueno ser como Sean Schwinghammer – enfocado, tenaz y listo para enfrentar cualquier reto. También es bueno tener un hijo que esté dispuesto a hacer una pausa en su propia vida para cuidar de su familia y así permitir que su padre se dedique de lleno a su sanación.

A pesar de haber enfrentado el cáncer y otras numerosas tragedias en su vida, Sean Schwinghammer sigue sonriendo

Para Sean Schwinghammer, la tenacidad le viene de naturaleza luego de haber luchado contra una serie de accidentes, percances y tragedias durante su vida – con el cáncer de colon siendo el más reciente – que hubieran detenido a la mayoría de las personas. Este padre de tres hijos, de 51 años, que vive con su familia en Miami Lakes, se rompió el cuello a los 17 años cuando fue atropellado por un auto. Luego se rompió la espalda en un accidente automovilístico y años más tarde fue lesionado en otro accidente grave (ninguno de los dos accidentes fue su culpa). Y como si todo eso fuera poco, luego perdió su casa y todas sus pertenencias en un fuego.

Sin embargo, el cáncer, según el Sr. Schwinghammer, fue de todo lo más difícil. Pero además también fue lo mejor. “Ha sido una gran bendición, de muchas maneras”, dice él.

El Sr. Schwinghammer fue diagnosticado con cáncer rectosigmoide hace dos años. Por más de un año antes de su diagnóstico, el ejecutivo de relaciones gubernamentales que estaba en buena forma física, se había sentido mal con algunos trastornos gastrointestinales que mayormente eran molestos e inconvenientes. Él eventualmente fue a ver a su médico, quien le dijo que sus análisis estaban bien y que no había por qué preocuparse. Él aún no había cumplido los 50, cuando es recomendada la primera colonoscopía. Sin embargo, sus síntomas persistieron y sólo unos días después de cumplir sus 50, el Sr. Schwinghammer fue a ver a un gastroenterólogo.

“Yo sabía que algo no estaba bien, pero esperaba ser diagnosticado con colitis o con algo que hubiera requerido un cambio modesto de estilo de vida”, dice él. “En vez, me enteré que tenía cáncer colorrectal etapa 3. Y dos días más tarde estaba en Baptist realizándome una cirugía para extirparme un tumor grande y para quitarme parte del colon”.

El oncólogo radioterápico Michael Chuong, M.D., director de Terapia de Protones y de Radioterapia Guiada por MR en Miami Cancer Institute

Lo más difícil para el Sr. Schwinghammer estaba por venir. Le dijeron que tendría que someterse a un régimen agresivo de quimioterapia y radioterapia. Luego de buscar segundas opiniones en varios otros centros de cáncer en la Florida, él escogió a Miami Cancer Institute para su tratamiento, enlistando la ayuda del oncólogo médico Santiago Aparo, M.D. y del radiólogo oncólogo Michael Chuong, M.D., director de Terapia de Protones y de Radioterapia Guiada por MR en el Instituto.

“Hice mis investigaciones y encontré que Miami Cancer Institute era el único centro de cáncer en la zona con todo tipo de radioterapia bajo un mismo techo”, dice el Sr. Schwinghammer. “Y viviendo aquí en Miami, eso era mucho más conveniente para mí y para mi familia”.

Para asegurar que pudieran erradicar toda huella del tumor que la cirugía no haya podido encontrar, el Dr. Aparo y el Dr. Chuong recomendaron un plan de tratamiento agresivo para el Sr. Schwinghammer.

Santiago Aparo, M.D., oncólogo médico en Miami Cancer Institute

Su tumor era bastante grande, alrededor de 10 centímetros, y estaba en un área peligrosa, justo al lado del hígado”, recuerda el Dr. Aparo. “Lo tratamos con dosis diarias de quimioterapia, a menudo junto con radioterapia, por casi nueve meses. Al mismo tiempo no queríamos dañar ninguno de los tejidos saludables que rodeaban al tumor”.

Sabiendo que su padre estaría enfrentando una agotadora terapia contra el cáncer por muchos meses, Broderick Schwinghammer, que entonces tenía 20 años, puso en pausa sus propios planes. Él se acababa de graduar de la Universidad de la Florida escasamente dos meses antes del diagnóstico de su padre y estaba a punto de aceptar un trabajo fuera del estado. Pero ahora ¿quién ayudaría a su madre con todas las responsabilidades? ¿Quién llevaría a su hermanito a la escuela y a todas sus actividades? ¿Quién se ocuparía de todo en la casa? Broderick se dio cuenta que su padre – y su familia – lo necesitaban más.

“Broderick fue abnegado y maravilloso”, dice el Sr. Schwinghammer, quien se sintió “mitad humano” durante sus meses de quimioterapia y radiación. “Él hizo todas las cosas que los padres hacen normalmente – los quehaceres, las diligencias, cocinar, limpiar la piscina, llevar a su hermano a la escuela – y ayudó a terminar un trabajo de remodelación y pintura que habíamos empezado poco antes de mi diagnóstico”.

Broderick también se aseguró que su padre estuviera comiendo bien y lo llevaba al trabajo y a sus reuniones cuando estaba luchando con los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia. Cuando a principios del 2019 los médicos de su padre le dijeron que no podía volar a Tallahassee como había planeado para la inauguración del Gobernador DeSantis, Broderick lo llevó hasta allá y lo trajo de regreso. El Sr. Schwinghammer dice que su hijo inclusive llevó a su hermana a la universidad para comenzar su primer año – un rito de paso para un padre, que él tuvo que perderse debido a su tratamiento de cáncer.

“Él hizo todo que pudo hacer para hacernos la vida más fácil a mí y a su mamá”, dice el Sr. Schwinghammer. “Él hizo que mi cáncer fuera más fácil de manejar, alivió mi estrés y nos apoyó a todos de manera tan amorosa”.

Su tratamiento no siempre fue fácil, dice el Sr. Schwinghammer, con efectos secundarios que incluían a veces dolores de cabeza, debilidad, fatiga, entumecimiento e incontinencia. Pero él aprovechó de lleno el programa de supervivencia de Miami Cancer Institute, el cual enfatiza un enfoque holístico para combatir el cáncer con tratamientos para reducir el estrés, meditación, fisioterapia, dieta y nutrición y mucho más.

Sean Schwinghammer celebró su ronda final de quimioterapia en Miami Cancer Institute vestido para la ocasión

El Sr. Schwinghammer celebró el final de su tratamiento “tocando la campana” en Miami Cancer Institute, el 16 de abril del 2019 – vestido para su ronda final de quimioterapia con un elegante esmoquin y una corbata de lazo rojo. Tres meses después, llevó a su familia a un viaje a los parques nacionales del Grand Canyon, Zion y Bryce Canyon donde hicieron excursionismo. Hoy, más de un año después, él está oficialmente en remisión y la familia pasará el Día de los Padres en una casa para vacaciones en Little Torch Key. “No me dejaron salir al sol por todo un año, así que estoy contento de poder pasar algún tiempo en el agua”, dice él.

Porque el cáncer de colon es una enfermedad tan prevenible, el Sr. Schwinghammer quiere que la gente recuerde algo: “Detección temprana, cura temprana”. El Dr. Aparo está de acuerdo. “Hay que hacerse una colonoscopía antes de tener síntomas, porque si se encuentra un pólipo precanceroso, se puede tratar en ese mismo momento”.

El Dr. Aparo también dice que ha habido un aumento en el diagnóstico del cáncer colorrectal entre los adultos más jóvenes, y las nuevas pautas de la American Cancer Society recomiendan que las personas deben hacerse la primera colonoscopía a los 45 años en lugar de a los 50. El Sr. Schwinghammer es el ejemplo perfecto, dice él. “Él comenzó a experimentar síntomas a los 47 años, y si se hubiera hecho su primera colonoscopía en ese entonces, su cáncer hubiera sido mucho más fácil de tratar”.

El Sr. Schwinghammer, quien celebró recientemente 26 años de casado con su esposa, dice que le está eternamente agradecido a Broderick por hacerse cargo de la familia mientras el recibía su tratamiento contra el cáncer.

“El mejor regalo por el Día de los Padres es mi salud y me siento tan contento de poder volver a ser el “papá” y el que cuida a mi familia. Pero esto no hubiera sido posible sin él”, dice el Sr. Schwinghammer de su hijo mayor, que ahora tiene 23 años. “Gracias a Broderick, pude seguir trabajando todo el tiempo – de hecho, nunca tuve que faltar al trabajo”. Él también les agradece a todos los médicos, al personal de enfermería y a todos los empleados de Miami Cancer Institute. “Es un equipo muy bien organizado. Todo el mundo es increíblemente talentoso y atento”.

Sean Schwinghammer, aquí con su hijo Broderick y el resto de su familia, al fin está en remisión de cáncer colorrectal etapa 3

El Dr. Aparo dice que el Sr. Schwinghammer fue un paciente modelo. “Fue un participante activo y enfocado en su plan de tratamiento, e hizo todas las preguntas correctas”, recuerda el Dr. Aparo. “La lucha verdadera para él fue cuando se dio cuenta que no podía hacer ciertas cosas, pero estaba dispuesto a escuchar nuestras recomendaciones para tratar los efectos secundarios que estaba experimentando y pudo tomar las cosas suaves para darle a su cuerpo la oportunidad de recuperarse”.

Según el Dr. Aparo, Miami Cancer Institute estará lanzando una clínica interdisciplinaria de cáncer rectal en los próximos meses donde un paciente puede reunirse con todos los distintos especialistas y obtener un plan de tratamiento ese mismo día. “Como especialistas de cáncer, conocemos el valor de la atención interdisciplinaria y tenemos reuniones semanales para discutir nuevos casos”, dice él. “La clínica hará todo mucho más conveniente para el paciente”.

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