Un ex remero olímpico de 76 años se recupera de un infarto cerebral repentino: ‘No me lo esperaba en lo absoluto’

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Publicado

31 de May de 2022


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Fue hace 50 años cuando Lawrence “Monk” Terry, ahora de 76 años y residente de Coral Gables, ganó una medalla de plata con el equipo de remo de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos del 1972 en Múnich, Alemania. Era el “brazalete” de su tripulación. Ese es el término de remo para la posición más importante, la que marca el ritmo del resto de los remeros.

Considerado una estrella en el equipo de remo de Harvard antes de participar en sus primeros Juegos Olímpicos (los de 1968 en Ciudad de México), el Sr. Terry se ha mantenido en forma jugando al golf, nadando, haciendo piragüismo y continuando con su pasión por el remo en las pruebas de remo de los Masters, en las que participan personas de 60, 70 y 80 años.

Decir que su vida iba viento en popa sería un eufemismo, hasta que un día, que por lo demás era normal, el 6 de abril, la vida cambió para el Sr. Terry. Recuerda haber limpiado el moho de una pared frente a su casa, y luego almorzar y retirarse a su estudio para ocuparse de algunos trámites.

“No recuerdo exactamente lo que estaba haciendo… Me incliné para recoger un lápiz o algo que se me había caído”, dice él. “Recuerdo que estaba en el suelo estirando la espalda, pero también pensando que esto no se siente del todo bien. Me di cuenta de que mi lado izquierdo no era tan fuerte como el derecho. Aunque todavía podía mover el brazo izquierdo y aún tenía fuerza en él, pero no la suficiente para levantarme. Y pensé: esto es muy extraño”.

Afortunadamente, su esposa, Kitty, escuchó algo y entró en el estudio, encontrando al Sr. Terry experimentando algunos signos reveladores de un infarto cerebral.

“Me duele la espalda, le dije”, recuerda el Sr. Terry. “Ella dijo: ‘No creo que estés bien’. Y yo le dije: ‘No, estoy bien’. Para entonces, no podía sentir mi lado izquierdo y no hablaba correctamente. Ella dijo: ‘Voy a llamar al 911’. Y yo dije: ‘Voy a estar bien’ – que es una respuesta típica de los hombres, por supuesto. Y, por supuesto, luego me enteré de que ella ya los había llamado”.

Los paramédicos usan el innovador servicio de Telestroke


El equipo B.E.S.T. (Baptist Emergency Stroke Team): De izquierda a derecha: Adrian Morales, R.N., Enfermero de Trauma del Departamento de Emergencia; el Dr. Robert Wicks, neurocirujano; Jessica Charles,R.N., Enfermera de B.E.S.T.; el Dr. Felipe De Los Rios, director del Programa de Infartos Cerebrales.

El viaje del Sr. Terry al Comprehensive Stroke Center de Miami Neuroscience Institute sería rápido y exhaustivo, utilizando el servicio de “telestroke” de última generación dentro del vehículo de los Paramédicos de Coral Gables. El innovador programa de telemedicina permite a los paramédicos consultar directamente con neurólogos, cirujanos de trauma y otros profesionales médicos a través de un sistema de vídeo seguro.

Cuando llegó a Baptist Hospital, el equipo de infartos cerebrales estaba movilizado y listo para tratarlo. 

Felipe De Los Ríos, M.D., director del programa de infarto cerebral de Miami Neuroscience Institute fue quien evaluó el estado del Sr. Terry a través de la tecnología de telestroke. Robert Wicks, M.D., codirector de cirugía cerebrovascular y director del Laboratorio de Anatomía Neuroquirúrgica del Instituto, dirigió el equipo que trató al Sr. Terry.

El tratamiento oportuno incluyó un anticoagulante y una trombectomía

El Dr. Wicks explica que el Sr. Terry tuvo la suerte de ser trasladado al hospital dentro de un plazo crucial que permitió al equipo de infartos cerebrales administrar una solución anticoagulante utilizada para tratar los infartos cerebrales isquémicos, el tipo más común.

“Pudo llegar al hospital con relativamente rápido después de la aparición de los síntomas, y llegó en menos de cuatro horas y pudieron administrarle un medicamento anticoagulante llamado Tenecteplase”, dijo el Dr. Wicks. “Eso fue muy útil para empezar a romper el coágulo de sangre que se identificó en su cerebro”.

El Sr. Terry dice que sus recuerdos sobre el tratamiento so son muy claros, pero sí recuerda que se sentía tranquilo.

“Recuerdo que me sentía totalmente cómodo”, dice él. “No tenía ansiedad ni miedo en lo absoluto. No recuerdo cuántas personas estaban haciendo qué… pero me sentí muy cómodo, y muy seguro de que estaban haciendo cosas buenas”.

El siguiente paso en la evaluación del Sr. Terry fue realizar una angiografía por tomografía computarizada (CT), según el Dr. Wicks. Esta reveló que tenía una obstrucción completa de la arteria cerebral media derecha. “Esa es la arteria principal que irriga el lado derecho del cerebro y probablemente fue la causa de su profunda debilidad en el lado izquierdo”, dijo el Dr. Wicks.

El Sr. Terry se sometió con éxito a una trombectomía, un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo para eliminar los coágulos de sangre en los pacientes con infarto cerebral.

Explica el Dr. Wicks: “En el caso del Sr. Terry, pudimos introducir catéteres en la arteria carótida y acceder a la arteria cerebral media derecha, donde había ocurrido la obstrucción. Pudimos succionar y eliminar la mayor parte del coágulo. Además, el medicamento Tenecteplase también ayudó a abrir las obstrucciones más pequeñas, o los trozos de coágulo más pequeños, que no se pudieron eliminar”.

Un diagnóstico sorpresa: fibrilación auricular

El Dr. Wicks añade que el ex remero olímpico se ha recuperado de forma “extraordinaria”. “Ahora está en casa y recibiendo un poco de fisioterapia, pero ya ha recuperado casi toda su fuerza”.

Después del infarto cerebral, el Sr. Terry se enteraría que tenía fibrilación auricular, más conocida como AFib. Es un latido irregular en el que los músculos del corazón no se contraen de forma fuerte y rítmica. Cuando un corazón está en fibrilación auricular, puede no estar bombeando suficiente sangre rica en oxígeno al resto del cuerpo. El factor de riesgo más serio para los que padecen una fibrilación auricular es un infarto cerebral.

“Siempre que se diagnostica una fibrilación auricular, nuestra mayor preocupación es el riesgo de infarto cerebral”, afirma Mario Pascual, M.D., Director Médico de Electrofisiología y Manejo de Arritmias de Miami Cardiac & Vascular Institute. Cuando el corazón está en fibrilación auricular, la sangre puede quedar “estática y acumulada dentro del corazón”, dice el Dr. Pascual. Esto crea un entorno ideal para la formación de un coágulo de sangre.

“Cuando la sangre se acumula, puede formarse un coágulo”, añade el Dr. Pascual. “Cuando un coágulo es bombeado fuera del corazón, puede alojarse en las arterias, lo que puede causar un infarto cerebral. Las arterias obstruidas impiden que el tejido del otro lado reciba sangre rica en oxígeno y, sin oxígeno, el tejido muere”.

El Sr. Terry dice que no sabía que tenía fibrilación auricular, a pesar de llevar un estilo de vida muy activo y mantenerse en forma. “El cardiólogo me confirmó más tarde que probablemente la tengo desde hace tiempo, pero es porque estoy en muy buena forma. Mi ritmo cardíaco ha estado en un nivel bajo. Mi pulso en reposo durante muchos, muchos años ha sido como de 48 a 52 (latidos por minuto)”.

En octubre, el Sr. Terry tiene previsto participar en su 50º turno en la Charles Regatta, una carrera de remo que se celebra anualmente en el Río Charles, que separa Boston y Cambridge (Massachusetts). Es la regata de dos días más grande del mundo.

“El infarto cerebral fue una sorpresa porque he estado saludable”, dijo el Sr. Terry. “He hecho mucho ejercicio y he jugado al golf, donde siempre camino los nueve hoyos… y también remando, que es una hora y media o dos horas, una vez a la semana. Estaba durmiendo bien y comiendo bien. Así que no me esperaba esto en lo absoluto”.

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