Un accidente “afortunado” salva a una mujer de un infarto cerebral

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Publicado

11 de June de 2020


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A veces, incluso una terrible caída puede ser una bendición disfrazada. Ese fue el caso de Annabell Sanabria de Kendall. El 5 de mayo, la Sra. Sanabria, de 78 años, estaba afuera en su patio tendiendo a sus flores cuando se tropezó con una piedra que estaba dispareja y se cayó duro. Un historial de osteoporosis probablemente contribuyó a sus múltiples lesiones, que incluyeron fracturas en su hombro, cadera y muñeca derechos además de varias vértebras rotas.

Annabell Sanabria, que aparece con con su hija, ya estaba hospitalizada debido a una devastadora caída en su casa cuando sufrió un infarto cerebral que pudo haber sido fatal

Su esposo llamó al 911 y los paramédicos llevaron a la Sra. Sanabria a la sala de emergencia de Baptist Hospital, donde fueron tratadas sus lesiones. Ella fue admitida a la unidad de cuidados intensivos y luego fue movida al piso ortopédico. Por la noche, sin embargo, mientras aún se recuperaba de las cirugías para reparar sus huesos rotos, la Sra. Sanabria sufrió un infarto cerebral. El personal de enfermería que estaba de turno puso un “Code Stroke”, una llamada de emergencia al Equipo de Emergencia para Infartos Cerebrales de Baptist Health (B.E.S.T. por sus siglas en inglés), un equipo de respuesta rápida que consiste de neurólogos, neurorradiólogos, neurocirujanos y otros especialistas especialmente entrenados para emergencias como esa.

En el equipo B.E.S.T. estaba Italo Linfante, M.D., director médico de neurorradiología intervencionista y neurocirugía endovascular en Miami Neuroscience Institute y Miami Cardiac & Vascular Institute – ambos parte de Baptist Health South Florida.

(No deje de verlo: Una mujer de Kendall estuvo en el lugar correcto y en el momento correcto cuando sufrió un infarto cerebral. Video en inglés por Carol Higgins.)

Esa no fue la primera vez que la Sra. Sanabria fue paciente del Dr. Linfante, según su hija, que trabaja como enfermera en Baptist Health y también se llama Annabell. Hace poco más de un año, en marzo del 2019, un aneurisma en el cerebro de su madre causó una pequeña hemorragia, la cual el Dr. Linfante pudo reparar con una cirugía relativamente de rutina.

Annabell Sanabria, izquierda, sobreviviente de un infarto cerebral, con su hija Annabell, que es enfermera de Baptist Health

Sin embargo, esta vez fue distinto. La Sra. Sanabria ya se había recuperado de su cirugía del año pasado y estuvo bien hasta abril de este año, cuando comenzó a experimentar dolores de cabeza por las noches y una inflamación extraña en algunos dedos. Ella, que normalmente es una persona dinámica, energética y positiva sintió que algo no andaba bien. Se lo mencionó a su hija, pero tenía miedo de ir al hospital porque temía exponerse al coronavirus en medio de la pandemia.

“Dios trabaja en formas misteriosas”, dijo la joven Sanabria. “Cuando mi mamá se cayó, le pregunté a Él por qué había dejado que esto le sucediera a ella y su respuesta fue, ‘Pronto lo sabrás’. Y luego cuando ella sufrió el infarto cerebral un día después, dio la casualidad que estaba en el hospital y que el Dr. Linfante estaba de guardia. Si ella ya no hubiera estado en el hospital o si el Dr. Linfante no hubiera estado disponible, no estoy segura de lo que hubiera pasado”.

Italo Linfante, M.D., director médico de Neurorradiología Intervencionista y Neurocirugía Endovascular en Miami Neuroscience Institute y Miami Cardiac & Vascular Institute

Según el Dr. Linfante, la arteria cerebral media que suple sangre al cerebro de la Sra. Sanabria estaba 99 por ciento ocluida con placa, lo cual hubiera sido fatal. “Este tipo de bloqueo requiere la angioplastia, la cual involucra insertar quirúrgicamente un pequeño balón en la arteria principal del cerebro para abrirla y luego insertar un stent para mantenerla abierta”, explica el Dr. Linfante. “Es una cirugía muy delicada y muy peligrosa”.

La Sra. Sanabria ahora se está recuperando de su infarto cerebral y de sus múltiples cirugías y se estará sometiendo a un régimen intenso de fisioterapia por algún tiempo. A pesar de todas las lesiones que sufrió en su caída, ella se considera extremadamente dichosa de haber estado en el lugar correcto y en el momento correcto cuando sufrió su infarto cerebral.

La Sra. Sanabria, que nunca ha ido a otro lugar que Baptist Hospital para su atención de salud e insistió en ser llevada allí después de su caída, cuando los paramédicos querían transportarla a otro hospital, dijo que el personal fue extremadamente atento y especial. “Fueron tan cariñosos conmigo y me trataron como si yo fuera su madre. No tengo palabras para expresarles mi agradecimiento”.

Tanto ella como su hija acreditan al Dr. Linfante con ayudar a salvarle la vida. Dice su hija, “Como enfermera, he tenido la oportunidad de trabajar con el Dr. Linfante y lo he visto hacer milagros con tantos pacientes. Él es el médico más maravilloso y tiene un talento que es un regalo de Dios, sin embargo, es tan atento y tan humilde”.

Annabell Sanabria con su hija, extremo inferior derecho, rodeadas por su familia

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