Trillizas siguen los pasos de su madre practicando la obstetricia

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Publicado

13 de noviembre de 2018


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Concebir trillizos de forma natural es algo muy raro – que va desde uno en 60,000 a uno en 200 millones de partos, según los estimados generalmente aceptados por varios expertos. Y para un grupo de trillizas idénticas – Vicky Bedell, M.D., Joanna Bedell, M.D. y Sarah Bedell, M.D. – trabajar codo a codo en el mismo campo las hace especialmente únicas. Las tres son obstetras y ginecólogas y trabajan juntas en la el mismo consultorio médico de Miami.

“Desde que las cargue en mis brazos la noche que nacieron, hasta el día de hoy que veo lo capacitadas y calificadas que son como doctoras, este ha sido un camino maravilloso”, dice su madre Janet Gersten, M.D., quien ha trabajado como obstetra y ginecóloga en su práctica privada por 35 años. “Trabajar con ellas es realmente un sueño hecho realidad”.

Las trillizas son las obstetras y ginecólogas principales en New Age Women’s Health, el consultorio médico en el cual se unieron a la práctica de su madre. Es ahí que la doctora Gersten se enfoca en pacientes de ginecología y también conduce ensayos clínicos en el campo de la salud de la mujer.

Las trillizas compartían muchos de los mismos intereses y amistades mientras crecían, asistiendo juntas a la escuela secundaria y luego recibiendo sus títulos de medicina de la misma universidad en Boston.

Tenían escasamente ocho años de edad cuando vieron a su madre asistir en un parto por primera vez en Baptist Hospital.

“Estábamos de compras y yo tuve que correr al hospital”, dijo la Dra. Gersten. “La paciente dijo que estaba bien que las niñas estuvieran presentes y ellas entraron a la habitación y vieron nacer al bebé”.

Las trillizas lo recuerdan bien.

“Fue algo un poco sorprendente”, dijo Sarah. “No sabíamos muy bien de dónde venían los bebés en ese momento y pensamos, ‘¿Qué es lo que estoy viendo en este momento?’”.

Las trillizas dicen que sabían durante la escuela secundaria que querían estudiar medicina porque les gustaba la ciencia y porque tanto su madre como su padre eran obstetras y ginecólogos satisfechos con sus carreras.

Pero practicar juntas en Miami no era lo que habían planeado originalmente las trillizas. Eso cambió cuando se separaron para terminar sus residencias en tres ciudades distintas y su padre falleció de repente. Eso las hiso reevaluar y las tres decidieron volver a casa donde su madre ya estaba practicando.

“Es muy divertido trabajar juntas y nos llevamos muy bien las tres”, dice Vicky. “Porque somos tan unidas y estamos aquí para apoyarnos las unas a las otras, no se siente como un trabajo”.

Este vínculo entre las tres hermanas es pasado a sus pacientes, ofreciendo otro beneficio único a las mujeres que están bajo su atención.

“Ellas cambian a quien ven durante cada visita para que cuando sea hora de dar a luz, quien sea que esté de guardia, la paciente la conoce bien”, explica Sarah. “Y todas nuestras pacientes nos pueden reconocer a la hora de dar a luz, así de bien es que nos conocen”.

Trabajar en Baptist Hospital también ha sido como un regreso a casa para las trillizas. Aún hay enfermeras que trabajaron son su madre y que las atendieron a ellas cuando nacieron a ahí.

Ahora están asistiendo en los partos de mujeres las cuales su madre ayudó a traer al mundo, algo increíblemente único que promueve un vínculo adicional con esas pacientes, dicen ellas.

“Somos todas más o menos de la misma edad y sus madres recuerdan cuando nuestra madre estaba embarazada con nosotras”, dijo Joanna. “Es otro componente que ayuda a que la paciente se sienta a gusto y es verdaderamente especial ver como se cierra el círculo”.

Una de esas pacientes es Anna Summerlin-Gonzalez, cuya nieta Mia Sophia ayudaron las trillizas a traer al mundo.

“El ver a las hijas de mi doctora asistir en el parto de mi hija es algo increíble”, dijo Summerlin-Gonzalez. “Es como ver el tiempo retroceder”.

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