Tres maneras de ayudar a su adolescente a revertir la obesidad

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Publicado

19 de septiembre de 2016


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Para uno de cada cinco adolescentes, la emoción del regreso a clases puede verse eclipsada por la obesidad. Las investigaciones han demostrado que la depresión, la participación limitada en las actividades escolares y el acoso tienen más probabilidad de ser parte del día escolar para un joven obeso que para los niños con un peso normal.

Ayudar a los adolescentes con sobrepeso a lidiar con las presiones de la escuela intermedia y de la escuela secundaria también pueden resultar ser una dura lección para los frustrados padres. Si usted está buscando maneras de ayudar a su adolescente a ponerse saludable, los expertos dicen que usted tiene más poder de lo que piensa. Comprometerse a practicar tres estrategias que promuevan la buena nutrición, el ejercicio y una actitud más positiva, pueden ayudar a su adolescente en el camino hacia el bienestar.

Es importante actuar a tiempo, dijo Andrew Forster, M.D. doctor de medicina interna con Baptist Health Primary Care, quien se enfoca en el bienestar y la prevención de enfermedades. Los años de la adolescencia presentan una corta ventana de tiempo donde existe la oportunidad de revertir una condición de salud que puede ser potencialmente peligrosa.

“Se ha demostrado que la obesidad es persistente. Si una persona joven tiene problemas de obesidad y depresión, eso puede acompañarles en la adultez”, digo el Dr. Forster. “Usualmente permanecerán con sobrepeso, si tienen sobrepeso en la adolescencia”.

La obesidad se ha visto vinculada con la diabetes, con la enfermedad cardiaca y con una larga lista de otras condiciones de salud. Según los estimados nacionales más recientes por los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés), un 20.5 por ciento de los jóvenes entre las edades de 12 a 19 años, y un 17.7 por ciento de los niños  entre las edades de 6 y 11 años son obesos.

“Los adolescentes tienen una tasa más alta de depresión y eso por si solo puede promover los malos hábitos de alimentación y la falta de ejercicio”, dijo el Dr. Forster. “Eso se suma al problema del peso”.

La falta de actividad física también es un problema. Esta actividad física se ve reducida después de los años de escuela primaria, cuando las clases de educación física puede que ya no sean mandatorias. El trabajo de motivar a los jóvenes a mantenerse en forma se ha convertido más y más en el trabajo de los padres.

  1. No hablen de eso

La motivación no debe incluir comentarios acerca del peso del niño. Mientras que los padres se pueden sentir tentados de hablar con sus adolescentes acerca de la importancia de bajar de peso, los expertos dicen que se debe resistir esa tentación. Los estudios de investigación han demostrado que hablar acerca del peso y de la dieta – inclusive de sus propios problemas con el peso – envía un mensaje incorrecto.

Un nuevo estudio publicado en la revista Eating & Weight Disorders  encontró que inclusive los comentarios hechos con buenas intenciones, pueden predecir los futuros problemas de alimentación en las niñas. Los niños también pueden comenzar a asociar su valor como persona con el número que aparece en la pesa, lo cual puede conducir a los trastornos alimenticios.

“Cuando las personas mayores dicen ‘Voy a ponerte a dieta porque estás muy gordito’, la alimentación saludable adquiere una connotación negativa. Ellos se sienten que tienen que comer alimentos que saben horribles porque tienen que bajar de peso”, dijo el Dr. Forster. “Los niños definitivamente responden mejor al refuerzo positivo que a refuerzo negativo”.

  1. Demuestren, no manden

En vez de hablar acerca del peso, los padres deben ser modelos de la buena nutrición y los hábitos de ejercicio.

“Los padres deben poner el ejemplo porque los niños son como los patitos. Les gusta hacer todo lo que hacen sus padres”, dice él. Si ven que sus padres comen alimentos más saludables, ellos optarán por esos alimentos también.

El tan solo eliminar las bebidas azucaradas y las meriendas altas en calorías, puede aumentar la pérdida de peso en los niños.

“Los padres controlan lo que tienen en casa. Los niños no son los que van a ir al mercado a hacer la compra, por lo menos no van a ir solos”, dijo el Dr. Forster. “Si los padres están comprando bebidas azucaradas y meriendas altas en calorías, esa no es la manera correcta de enseñarle a alguien a comer saludable”.

El niño que tiene sobrepeso no puede ser el único señalado por los padres para un cambio de dieta.

“Todo el mundo tiene que comer saludablemente”, dijo él “no puede ser que el niño gordito coma brócoli mientas los demás comen macarrones con queso. No hay niño que acepte eso”.

La Academia Americana de Pediatría sugiere la regla 5210:

  • 5 porciones de frutas y vegetales por día
  • 2 horas o menos delante de una pantalla (tv, computadoras, tabletas)
  • 1 hora de ejercicio o de juego activo
  • 0 bebidas azucaradas

Quitarles todas las golosinas puede ser visto como un castigo, según el Dr. Forester. Una buena regla es la de reservar los postres para el fin de semana.

  1. Hagan del ejercicio algo divertido

El juego de Pokémon Go puede que haya contribuido a que más jóvenes salgan afuera, dijo el Dr. Forster, sin embargo, no es un buen sustituto para el ejercicio. Sin embargo, comenzar con una hora completa de actividad física cada día también puede ser demasiado. Una visita al médico de su hijo para un examen médico completo puede ayudarle a determinar la cantidad adecuada de ejercicio. El médico también puede referirles a un nutricionista – y/o a un entrenador de ejercicio – según la condición de su hijo. Estos consejos también pueden ayudar a motivar más a los adolescentes a que se muevan:

  • Ayude a los adolescentes a escoger un ejercicio que ellos disfruten. Los adolescentes que se sientan intimidados por los deportes en equipo pueden disfrutar de caminar, nadar o montar en bicicleta.
  • Hagan ejercicios en familia.
  • Al hacer ejercicios, enfóquense en la meta de sentirse bien y de estar saludables, en vez de en la pérdida de peso.

“Si se convierte en un esfuerzo demasiado grande, los jóvenes no querrán seguir”, dijo él, “y le van a resentir por eso”.

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