Su infarto cerebral ocurrió de repente luego de un caso leve de COVID-19 y sin condiciones de salud subyacentes: ‘No lo podía creer’

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Publicado

17 de August de 2020


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Robert Wright, de 57 años, policía veterano con 26 años en el Departamento de Policía de Coral Gables, se sentía orgulloso de estar en forma. No tenía condiciones de salud subyacentes y corría regularmente. Por eso, no fue sorprendente que luego de resultar positivo para la COVID-19 a mediados de abril, tuvo síntomas muy leves y solo se sintió “un poco cansado”.

Pero luego llegó en 16 de mayo.

Ese día, llevó el carro de su hija para servicio en un centro de llantas cerca de su hogar en South Miami. Minutos después de hablar con un empleado en el área de espera del lugar, el Sr. Wright sufriría un grave infarto cerebral. Al recordar los detalles de ese día, él dice que aún no puede creer que fuera candidato para un evento de esa índole que le dejaría con la necesidad de hacer terapia del habla y fisioterapia.

Aún no se sabe si su infarto cerebral estuvo relacionado con su infección de COVID-19 – aunque algunos estudios han vinculado al coronavirus con varios efectos neurológicos, incluyendo los infartos cerebrales.

“Me senté en el lobby del centro de llantas, y unos 45 minutos más tarde, no sé, perdí la noción del tiempo – el manager me estaba llamando y decía, ‘Sr. Wright, su carro está listo’, y yo no sabía quién me estaba llamando”, recuerda el Sr. Wright, esposo y padre de tres hijos adultos. “Y seguía escuchando mi nombre una y otra vez, quizás cuatro o cinco veces. Y finalmente, me paré y llegué tropezando hasta el mostrador y recuerdo una voz al lado mío diciendo, ‘este hombre necesita ayuda’. “Sentí un poco de nausea y estaba en un estado mental nebuloso. De pronto, creo que escuché al manager decir que iban a llamar a los paramédicos”.

El Sr. Wright dice que durante la experiencia, no podía creer lo que le estaba ocurriendo. Nunca había sufrido de presión alta o de enfermedad cardiaca, dos factores de riesgo mayores para los infartos cerebrales. Inicialmente, el Sr. Wright pasaría alrededor de una semana en Baptist Hospital luego de someterse a una trombectomía inmediata y exitosa; un procedimiento durante el cual un catéter se ensarta en una arteria de la ingle y a través del cuello hasta alcanzar el coágulo de sangre que causó el infarto cerebral.

Estos casos son ‘verdaderas emergencias’

Él había sufrido un infarto cerebral isquémico, el tipo más común. Sin embargo, también fue de la variación más seria – conocido como una “oclusión arterial de gran vaso” causada por un coágulo de sangre, según Guilherme Dabus, M.D., neurorradiólogo intervencionista en Miami Neuroscience Institute, parte de Baptist Health South Florida.

“Robert se sometió a un sofisticado CAT scan que básicamente demostró que no tenía ningún sangramiento”, explica el Dr. Dabus. “Pero sí tenía un coágulo de sangre bastante grande bloqueando uno de los vasos sanguíneos principales en el lado derecho de su cerebro. Al igual que con muchos de estos casos, estuvo incapacitado en ese momento. Estaba extremadamente sintomático. No podía mover su lado izquierdo y no podía hablar bien. Estos tipos de casos son verdaderas emergencias. Mientras más pronto actuemos, mientras más pronto entremos y podamos resolver el bloqueo del vaso sanguíneo y restablecer el flujo de sangre al cerebro, mejor serán las probabilidades de que el paciente tenga una recuperación exitosa”.

Eso fue exactamente lo que ocurrió en el caso del Sr. Wright. Él se sometió inmediatamente a un procedimiento para remover el coágulo, llamado una trombectomía. Y salió muy bien de eso. El Sr. Wright pasó varios días difíciles después de haber sido dado de alta de Baptist Hospital, con períodos de desmayos o debilidad general que requirieron unas cuantas estadías cortas en el hospital para recibir líquidos intravenosos. Ahora, casi tres meses después de su infarto cerebral, su vida casi ha vuelto a la normalidad, a medida que continúa con sus sesiones de fisioterapia.

El Dr. Dabus señala que él ha visto pacientes de COVID-19 con síntomas serios del coronavirus que también sufren de infartos cerebrales, aunque estos casos representan un pequeño porcentaje de los pacientes de COVID-19.

“Estamos aprendiendo muchas cosas acerca del vínculo entre la COVID-19 y los infartos cerebrales”, dijo el Dr. Dabus. “Nos hemos dado cuenta que los pacientes de COVID-19 tienen una mayor tendencia de sufrir un infarto cerebral. Sin embargo, no es muy común para los pacientes de COVID-19 – esto ocurren en alrededor de un 3 por ciento de los pacientes. Muchos de estos infartos cerebrales han sido bastante severos, y muchos de estos pacientes desarrollan oclusiones de los vasos grandes (cuando una arteria más grande del cerebro está bloqueada), y desafortunadamente, a la mayoría de estos pacientes no les va muy bien”.

La COVID-19 y los coágulos de sangre

Las investigaciones han indicado que la COVID-19 puede causar infartos cerebrales como resultado de un “estado hipercoagulable” así como también como efecto del virus en la pared del vaso, causado por infección, dice el Dr. Dabus. Eso significa que los coágulos de sangre se pueden formar fácilmente a través del cuerpo. “Algunos pacientes tienen múltiples problemas, tales como embolias pulmonares (un bloqueo en los vasos sanguíneos de los pulmones, causado por un coágulo de sangre) y trombosis venosa profunda (DVT por sus siglas en inglés), cuando las venas de las piernas se encuentran bloqueadas”, dice él.

El Sr. Wright se siente agradecido de estar recuperándose de un infarto cerebral tan serio, pero sí se pregunta acerca de la posible conexión con la COVID-19. “Yo definitivamente no era candidato para un infarto cerebral. Eso verdaderamente me hace preguntarme por qué me pasó. Yo pienso que la causa tiene que ver con haber sido paciente de COVID”.

Ahora su enfoque principal es volver a su rutina regular como oficial de policía, hombre de familia y entusiasta de ejercicios.

“Todavía no he salido a correr, pero sí estoy caminando un poco”, dice él. “También estoy haciendo fisioterapia y ejercicios leves. Ahora estoy nuevamente estable y espero volver a la normalidad pronto”.

“Me siento sumamente agradecido de haber tenido un equipo médico tan profesional que intervino para que yo pudiera tener una vida más saludable”.

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