Síntomas de próstata engrandecida: Un procedimiento mínimamente invasivo ayuda a los hombres a controlar la vejiga y otros trastornos

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Publicado

28 de January de 2021


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Cuando la próstata está engrandecida, puede bloquear o interrumpir la función normal de la vejiga. Para muchos hombres con hiperplasia benigna de la próstata (BPH por sus siglas en inglés), mejor conocida como “próstata engrandecida”, la necesidad de orinar frecuentemente es un síntoma común que lleva a numerosas visitas al baño durante el día y persiste más durante la noche, interrumpiendo los ciclos de sueño.

Además, esta condición puede llevar a una disminución en el vaciado de la vejiga y la sensación de tener que orinar con urgencia.


Reinaldo Javier Muñiz

Reinaldo Javier Muñiz, de 65 años, conoce bien los síntomas de BPH y los medicamentos que se utilizan para tratar la condición. Él experimentó los efectos secundarios de la hiperplasia benigna de la próstata en Venezuela, antes de mudarse al Sur de la Florida en el 2016. El Sr. Muñiz, que es médico internista y psiquiatra en Venezuela, está certificado como coach o mentor de vida y profesional aquí en Miami, y trabaja con clientes de habla hispana de alrededor del mundo.

En diciembre del 2018, sus síntomas se intensificaron luego de ser diagnosticado con dos tipos de bacteria. “Tenía bacterias muy resistentes y estuve tomando antibióticos durante todo un año”, recuerda el Sr. Muñiz. ¿Cuán serios fueron sus síntomas?

“Ninguno de los medicamentos que me recetaron me ayudaba con los síntomas”, explicó él. “Al contrario, seguían empeorando progresivamente. La incontinencia urinaria se me puso peor. La frecuencia urinaria se me puso peor. No podía pasar más de una hora sin tener que orinar. De noche, tenía que pararme más y estaba usando pañales adultos, lo cual fue algo muy difícil para mí”.

Luego de varios referidos, el Sr. Muñiz consultó con Brian Schiro, M.D., radiólogo vascular/intervencionista en Miami Cardiac & Vascular Institute, y director médico del Laboratorio Vascular Periférico de Baptist Hospital. Las imágenes de diagnóstico y une biopsia descartaron la posibilidad de cáncer y eso dejó una opción bastante clara, un procedimiento mínimamente invasivo, que ayudaría al Sr. Muñiz a volver a tener una vida plena y normal.

 La embolización de la arteria prostática: Cómo funciona

“El Dr. Schiro me propuso una Embolización de la Arteria Prostática (PAE por sus siglas en inglés)”, recuerda el Sr. Muñiz. “Yo luego me compré tres libros acerca del procedimiento y lo estudió bien antes de someterse a este. Fue tratado con mucha amabilidad por el personal de la oficina del Dr. Schiro”.

La Embolización de la Arteria Prostática, o PAE, es un procedimiento ambulatorio realizado por un radiólogo intervencionista quien coloca un catéter dentro de las arterias que conducen a la glándula prostática. Una solución que contiene miles de cuentecitas plásticas microscópicas es inyectada a través del catéter con la meta de bloquear el flujo de sangre hacia la glándula. Un procedimiento de PAE solamente requiere una incisión en la piel de un cuarto de pulgada y no requiere anestesia general.

En los Estados Unidos, se han estado realizando procedimientos de embolización de la glándula prostática por alrededor de cinco años, y los hombres con síntomas persistentes de hiperplasia benigna de la próstata que ha sido tratada médicamente están optando más y más por este procedimiento, según el Dr. Schiro.

“Para la mayoría de los hombres, PAE es una opción viable cuando se tienen síntomas significativos”, explica el Dr. Schiro. “La mayoría de los pacientes con BPH tienen síntomas leves que pueden ser tratados con medicamentos. Sin embargo, cuando llegan al punto en el cual tienen síntomas entre moderados y severos, esos son los que van a ser tratados con este tipo de procedimiento. Esta es una alternativa a la resección transuretral de la próstata (RTUP o TURP en inglés), que es un procedimiento quirúrgico que requiere un enfoque mucho más invasivo”.

El pasado mes de mayo, el Sr. Muñiz se sometió al procedimiento de PAE sin complicaciones. “La primera semana después del procedimiento no fue tan mala como me dijeron que podía ser”, recuerda él. “Tuve un poco de incomodidad y estuve orinando un poco de sangre al principio, pero no tuve ningún problema serio como fiebre o dolor intenso. Para el segundo y el tercer día, me seguía sintiendo mejor y una semana más tarde ya estaba trabajando parcialmente, en posición sentada”.

El Sr. Muñiz recuerda cómo los medicamentos que había tenido que tomar antes de someterse al PAE habían afectado su calidad de vida. Uno de esos medicamentos, un “alfa bloqueador”, se utiliza en conjunto con otros medicamentos para tratar los problemas de la próstata. Este a veces le bajaba la presión y le aumentaba el ritmo cardiaco y no le permitía nadar, lo cual es una de sus pasiones. Pero esos días ya han quedado en el pasado.

“Mi vida ha cambiado por complete”, dice él. “No tomo más medicamentos desde dos semanas entes del procedimiento hasta el día de hoy. Estoy haciendo ejercicios y mi ritmo cardiaco está mejor que nunca”.

Las pruebas de antígeno prostático específico (PSA por sus siglas en inglés) que la mayoría de los hombres mayores de 40 años se hacen anualmente, miden una proteína fabricada por las células en la glándula prostática (tanto células normales como células cancerosas). Los niveles normales de PSA usualmente son menos de 4 ng/mL. El nivel de PSA del Sr. Muñiz alcanzó 18.8 ng/mL antes de su procedimiento de PAE. Meses después de su procedimiento, su nivel de PSA está a menos de 2 ng/mL.

“Todos sus síntomas se resolvieron después que le realizamos el procedimiento de PAE”, dijo el Dr. Schiro. “Él pudo dejar de tomar sus medicamentos y su calidad de vida aumentó significativamente como resultado”.