¿Puede la inmunidad debilitada causar un resurgimiento de las paperas?

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Publicado

26 de abril de 2018


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Gracias a la vacuna del sarampión, las paperas y la rubéola (MMR por sus siglas en inglés), los casos de la enfermedad viral de las paperas se habían convertido en algo raro desde finales de los años 1960. Sin embargo, parece haber un resurgimiento de dicha enfermedad a través de los Estados Unidos y otras partes del mundo, el cual está siendo atribuido principalmente a la inmunidad debilitada inducida por vacunas en los adultos.

La inmunidad debilitada a las paperas no ha alarmado a los oficiales de salud pública, por lo menos no hasta la fecha. Sin embargo, un estudio reciente se ha enfocado en la fortaleza de las vacunas infantiles a través de los años. Un nuevo análisis por parte de la T.H. Chan School of Public Health de la Universidad de Harvard encontró que la protección inmunológica contra las paperas derivada por las vacunas persiste un promedio de 27 años después de la última dosis.

Estos hallazgos sugieren que, además de las dos dosis recomendadas de la vacuna contra las paperas en la niñez, una tercera dosis a los 18 años o una vacuna de refuerzo más adelante en la adultez pueden ayudar a sostener la protección entre las personas adultas. Las paperas es una enfermedad contagiosa causada por un virus. Típicamente comienza con unos días de fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, cansancio y pérdida del apetito, seguido por glándulas salivares inflamadas.

Aunque la vacuna ha reducido drásticamente los casos de paperas, los brotes siguen ocurriendo. Estos brotes han ocurrido más a menudo en lugares donde las personas han tenido un contacto cercano y prolongado con una persona que tiene paperas, tal como estar en el mismo salón de clase, jugar en el mismo equipo deportivo o vivir en el mismo dormitorio en la universidad.

“No es rutinario chequear la inmunidad contra las paperas en una persona adulta, a no ser que la persona lo necesite como parte de una prueba de empleo; especialmente si van a trabajar en la industria de la atención de la salud ya que pueden ponerse en contacto con otras personas que pueden estar vulnerables,” dice Juliet Vento, M.D., doctora de medicina primaria con Baptist Health Primary Care. Si alguien tiene alguna inquietud acerca de su inmunidad, debe entonces consultar con su médico”.

La prueba de inmunidad contra el sarampión, las paperas y la rubéola es un análisis de sangre que proporciona medidas para los anticuerpos contra estas enfermedades. Esta prueba se utiliza para determinar si una persona tiene anticuerpos protectores contra varias enfermedades contagiosas.

La mayoría de las personas en los Estados Unidos reciben las vacunas de MMR en la infancia o en la niñez. Sin embargo, la inmunidad que proporcionan estas vacunas puede no perdurar durante toda la vida de una persona. Una prueba de anticuerpos MMR puede ayudar a una persona a determinar si aún están inmunes o si pueden necesitar una vacuna de refuerzo.

Los brotes recientes de paperas, incluyendo en los recintos universitarios, comenzaron a ocurrir entre los adultos jóvenes vacunados alrededor del 2006 y han continuado. El resurgimiento es algo inquietante para los investigadores de Harvard ya que las infecciones de paperas pueden causar complicaciones tales como inflamación testicular (la cual puede causar infertilidad), meningitis y sordera, según los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU. (CDC por sus siglas en inglés).

Ya que los casos han ocurrido principalmente en poblaciones vacunadas, el resurgimiento de las paperas ha planteado preguntas acerca de cuál puede ser la causa precisa – protección inmunológica debilitada de la vacuna o nuevas cepas de las paperas que evaden la protección ofrecida por las vacunas.

En el nuevo estudio, los investigadores de Harvard analizaron los datos de seis estudios epidemiológicos que siguieron la eficacia de la vacuna contra las paperas durante las pasadas cuatro décadas en los EE.UU. y en Europa. Los investigadores estimaron que un 25 por ciento de las personas que están vacunadas contra las paperas en los Estados Unidos pueden perder la protección dentro de 7.9 años, un 50 por ciento dentro de 19 años y un 75 por ciento dentro de 38 años.

El estudio ayudará a enfocar la investigación y las preguntas de norma de cómo controlar mejor las paperas”, dijo Yonatan Grad, profesor auxiliar de inmunología y enfermedades infecciosas en la T.H. Chan School de Harvard, quien fue co-autor del estudio con Joseph Lewnard, becado de investigación posdoctoral en el Center for Communicable Disease Dynamics de Harvard.

“Saber que la protección se debilita a largo plazo puede ayudar a informar cómo emplear vacunas para prevenir o contener los brotes futuros”, dijo el Sr. Lenward.

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