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¿Puede el acostarse muy tarde hacerle daño a su cerebro?

Sólo porque usted pueda funcionar con un sueño limitado no significa que usted deba hacerlo. Escatimar con el sueño en la edad media puede aumentar significativamente su riesgo para la demencia en la tercera edad, según un estudio que siguió a más de 8,000 personas a través de tres décadas.

“Este es un estudio muy importante porque esclarece una importante variable, la corta duración del sueño, la cual está asociada con el desarrollo de la demencia”, dice Harneet Walia, M.D. [1], directora médica de medicina del sueño en Miami Cardiac & Vascular Institute [2].

El estudio [3], parcialmente financiado por los National Institutes of Health, demostró que las personas en sus 50 y sus 60 que duermen menos de seis horas cada noche tenían un 30 por ciento más de riesgo de ser diagnosticados con demencia en su tercera edad, que las personas que obtienen una cantidad normal de sueño, definida como siete horas.

“A veces las personas no reconocen las consecuencias de la depravación del sueño porque se acostumbran a eso”, dice la Dra. Walia. “Eso puede tener consecuencias extensas”.

A corto plazo, el tener un sueño inadecuado puede afectar el humor y la concentración. Algunas personas están dispuestas a lidiar con un poco de mal humor para añadir unas cuantas horas más de tiempo despierto a través del día. Sin embargo, la falta de sueño a largo plazo se ha visto asociada con una amplia gama de consecuencias indeseables que afectan la salud cardiovascular, la presión sanguínea, la obesidad, la diabetes, la salud mental y la función inmunológica.

Los expertos han sospechado por algún tiempo de que existe un vínculo entre la corta duración del sueño y la demencia. El estudio reciente, publicado en la revista Nature Communications [4], ofrece una evidencia persuasiva porque es tan amplio.

Dicho estudio siguió a sus sujetos por más de 25 años y tomo en cuenta variables tales como el tabaquismo, la actividad física, el índice de masa corporal, los hábitos alimenticios y condiciones médicas como la diabetes y la enfermedad cardiaca. Los investigadores también separaron a las personas con enfermedades mentales como depresión, las cuales están fuertemente vinculadas con los trastornos del sueño. Durante el transcurso del estudio, 521 participantes fueron diagnosticados con demencia a una edad promedio de 77 años.

La falta de sueño puede estar asociada con un declive cognitivo y en particular con la demencia porque puede depravar al cerebro de la oportunidad de limpiar las toxinas. Los estudios han encontrado que los niveles de amiloides en el líquido cerebroespinal, una proteína que se acumula y forma placa en la enfermedad de Alzheimer, aumentan cuando las personas están depravadas de sueño. Durante el sueño, el líquido que fluye en el cerebro ayuda a vaciar el exceso de proteínas así que menos sueño puede resultar en una acumulación mayor. “Es como botar la basura, ¿verdad? Hay que sacar esos materiales tóxicos”, dice la Dra. Walia.

Otra teoría es que mientras más despiertas estén las personas, más tiempo las neuronas permanecen activas y más amiloides son producidos.

Se necesitan más estudios para entender el mecanismo biológico preciso o la combinación de mecanismos en juego, dicen los investigadores. Lo que sí es cierto es que, si usted quiere mejorar su salud y su bienestar en general, asegúrese de dormir lo suficiente.

“Tener una buena calidad y una buena cantidad de sueño es de suma importancia”, dice ella. “No es un lujo, es una prioridad”.

Si usted tiene inquietudes acerca de su capacidad para quedarse dormido, permanecer dormido o sospecha que pueda tener apnea del sueño, hable con su médico de atención primaria o busque el consejo de un especialista del sueño, dice la Dra. Walia. Su salud depende de ello.

“Cuando hablamos de la dieta y el ejercicio como parte de un estilo de vida saludable, también deberíamos estar hablando del sueño”, dice la Dra. Walia. “Esto es algo que usted sí puede controlar. Trate de extender sus horas de sueño y vea cómo se siente”.