Preguntas al terapeuta: El alcohol, la adicción y la familia

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Publicado

19 de August de 2021


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El año pasado, cuando azotó la COVID-19, el alcohol se convirtió en un mecanismo de supervivencia esencial para muchos estadounidenses, impulsando un aumento del 54% en las ventas de alcohol en Estados Unidos, según un estudio de Nielsen Media. “Muchas de estas personas se volvieron dependientes de la droga”, dice Brien García, terapeuta de salud mental en Baptist Health’s Recovery Village. “Y, sí, el alcohol es una droga, junto con los opioides, la cocaína y la morfina”.

En un estudio publicado por la American Psychological Association, casi uno de cada cuatro adultos (un 23 por ciento) declaró haber bebido más alcohol para hacer frente a su estrés durante la pandemia del coronavirus. Las cifras aumentaron aún más (un 52%) en el caso de los padres de niños de escuela primaria de entre cinco y siete años.

¿Qué es la drogadicción?

Según la American Society of Addiction Medicine (ASAM), la adicción es una enfermedad médica crónica y tratable con posibilidad de remisiones y recuperación. “La descripción define a cualquier individuo que sea dependiente de una droga”, dice el Sr. García, que se especializa en el abuso de sustancias y en la terapia matrimonial y familiar. 

¿Qué provoca la adicción?

“Las razones principales por las cuales la gente recurre a las drogas son para escapar de una situación o un problema que debe cambiar en sus vidas, pero que por cualquier motivo, ellos no han podido lograr ese cambio”, dice el Sr. García. “Como terapeuta, reconozco muchas situaciones comunes entre mis pacientes. Tal vez vivan en una familia disfuncional o tal vez estén deprimidos, consciente o inconscientemente, debido a algunos asuntos no resueltos.”

A medida que pasa el tiempo y esos problemas siguen sin resolverse, advierte el Sr. García, la satisfacción a corto plazo puede convertirse en una discapacidad a largo plazo. En algunos casos, como una experiencia traumática o una situación de importancia similar, pueden pasar entre dos y tres años después del suceso para que un trastorno del uso de sustancias se haga aparente, dice él.

Cuando un padre es alcohólico, los hijos también se ven afectados negativamente, según el Sr. García. “El niño se convierte en el padre, o en el ‘niño parentificado’, porque el padre o los padres no son responsables”, dice. Los maestros y los terapeutas han aprendido a reconocer algunos de los síntomas del abandono, añade. “Quizá el niño esté mal alimentado y desnutrido, o tenga problemas en la escuela. A veces, el estrés y la ansiedad pueden hacer que los niños actúen de forma inapropiada o demuestren síntomas que puedan imitar el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, o ADHD por sus siglas en inglés”.

¿Cómo funciona la adicción?

“Desarrollar una adicción es un proceso neurológicamente complejo”, señala el Sr. García. “Se ingiere una sustancia, ya sea alcohol, marihuana, opioides, cocaína o lo que sea, y los neuroquímicos de su cerebro empiezan a inundar el cerebro de dopamina. La dopamina aumenta esas sensaciones de bienestar, que suelen estar asociadas con el ejercicio, la comida y el sexo. Una vez que el cuerpo se hace adicto a la sustancia, el cuerpo se adapta a la sustancia química y el cuerpo ya no se siente bien sin la droga”. 

Con el tiempo, añade el Sr. García, usted se da cuenta de que debe tomar más y más de la droga para sentirse “normal”, y si deja de consumirla, su cerebro experimenta síntomas de abstinencia. “Aunque usted piense que sus ansias por la droga se han reducido, las vías neurológicas de su cerebro le piden la droga y el cerebro le incita a la recaída”, dice él.

Hay muchas formas en que una persona puede volverse adicta, señala el Sr. García.  La cronología de lo fácil e inocente que puede ser la adicción puede ser algo así:

  • Un estudiante va a la escuela secundaria, no tiene mayores problemas, se hace amigo de alguien que es influenciador y consumidor y forma un vínculo. El estudiante comienza a consumir la sustancia con regularidad, se pone ansioso y deprimido, y se vuelve adicto. 
  • Una persona que puede tener dificultades para socializar ve cómo su autoestima aumenta fácilmente con el consumo de las drogas, lo que le permite sobrevivir socialmente. De ahí nace la motivación para seguir consumiendo la droga.
  • El aburrimiento es un factor prominente de recaída que está siendo reconocido por los individuos que usan sustancias hoy en día. Si una persona está sola en casa y no tiene nada que hacer, la mente comienza a vagar y a fomentar la ansiedad, lo que lleva a una posible recaída. El aburrimiento es conocido como un factor de recaída importante.
  • Beber una cerveza o una copa de vino puede ayudar a una persona a escaparse del estrés. Sin embargo, si tiene estrés crónico, ansiedad o depresión, el consumo excesivo de alcohol puede llevar a una adicción, en casos donde el individuo se despierta sintiéndose deprimido y empieza a beber a las 9 de la mañana para reducir sus síntomas.
  • El abuso de las drogas puede ocurrir en cualquier lugar y en cualquier momento. La gente consume drogas en todas partes, y nadie es inmune al abuso de sustancias.

La adicción afecta a toda la familia

“Como dijo Aristóteles, ‘el todo es mayor que la suma de sus partes'”, cita el Sr. García, que dice que es posible obtener mejores resultados si se trata no sólo al paciente sino a toda la familia como una unidad.

“Todos los miembros de la familia se afectan mutuamente, reconocen al individuo adicto como el problema y se ven afectados negativamente por este”, explica el Sr. García. “En algunas familias, sin embargo, puede haber un problema subyacente en el que la familia se convierte en el facilitador. En lugar de decir ‘No vamos a facilitar tu adicción’, tienden a ignorarla y apoyarla”.

Hay varios problemas comunes que se desarrollan en las familias que tienen miembros adictos. Entre ellos se encuentran:

  • Problemas de confianza – La persona que está usando las sustancias dice que va a dejarlo, pero los adictos tienden a mentir y a manipular para así encontrar alguna manera o alguna persona que les facilite las drogas, haciendo cualquier cosa para obtenerlas.
  • Aumento de tensión en la pareja – Cuando el individuo adicto no puede mantener las exigencias de la vida diaria, y no puede cumplir con sus responsabilidades en casa o en el trabajo, eso deja a una persona – ¡a usted! – haciendo todo el trabajo.
  • No hay claridad – No saber qué esperar de un día para otro puede ser muy estresante para todos los miembros de la familia.
  • Comportamiento explosivo – Esto incluye la violencia doméstica, la tensión y la ansiedad, y suele ocurrir más frecuente en los hombres. Ha habido un aumento significativo del comportamiento explosivo durante la pandemia. 
  • Problemas financieros – La persona no puede mantener un trabajo, no está rindiendo a niveles óptimos, o gasta todos sus ahorros. Las drogas son muy caras, de 50 a 100 dólares al día o más según la droga y la cantidad que se use.
  • Abuso – Esto incluye la violencia doméstica, el consumo de drogas, el abuso sexual y el abuso físico, psicológico o emocional.

Estrategias de afrontamiento para la familia

  • Comuníquese: Intente hablar con el individuo cuando está sobrio o bajo la influencia. Ofrezca información sobre los riesgos para la salud, comparta cómo el individuo está siendo afectado negativamente por su adicción.
  • Lleve a un intervencionista a la casa, o a alguien de la familia – cuantas más personas, mejor.
  • No le facilite las cosas a la persona adicta.
  • Como padre, reconozca que puede haber un sentimiento de culpabilidad asociado con tener un hijo o un adulto joven adicto.
  • Considere la posibilidad de realizar una terapia de grupo o familiar en la que todos entren y se comuniquen y el terapeuta sea el mediador – esto mejorará sus habilidades de comunicación y le ayudará a edificar su vocabulario emocional.
  • Haga terapia usted mismo para reducir la ansiedad y la depresión. Es posible que otras personas de la familia también se sientan ansiosas.
  • Considere la posibilidad de la rehabilitación: hay algunos programas y protocolos de tratamiento fenomenales que pueden incluir la desintoxicación, los medicamentos para dejar de consumir la droga y otras terapias.
  • Si usted experimenta ataques de pánico o sensaciones abrumantes, aprenda técnicas de respiración que le ayuden a mantenerse anclado en el “aquí y ahora”, a reducir su ritmo cardíaco y a calmarse.

“Cuídese usted mismo antes de ayudar a los demás”, aconseja el Sr. García, “Porque perseguir a un individuo que no quiere ser ayudado no está bajo su control, y usted no quiere entonces convertirse en dos individuos en un barco que se está hundiendo”.  Si usted o alguien que conoce está luchando contra la adicción, piense en acudir a un profesional de atención de salud, a un médico de atención primaria o a un terapeuta para hablar de lo que está pasando, sugiere el Sr. García. “En el último año y medio, con la pandemia, las plataformas de telemedicina como Baptist Health Care On Demand han facilitado más que nunca la conexión con personas que puede