El paro cardiaco súbito entre los atletas

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Publicado

22 de December de 2020


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Hank Gathers de Loyola Marymount University, Zeke Upshaw de la liga-G de los Detroit Pistons y Reggie Lewis de los Boston Celtics compartían un talento por el baloncesto. Pero también compartieron otra trágica coincidencia, todos murieron luego de haberse desplomado en la cancha de baloncesto, todos tenían menos de 30 años y todos tenían condiciones cardiacas que les causaron un paro cardiaco súbito.

El paro cardiaco súbito (SCA por sus siglas en inglés), como lo que les ocurrió a estos atletas, ocurre cuando una anormalidad del corazón causa que este deje de latir, especialmente durante o inmediatamente después de la actividad física. El Colegio Estadounidense de Cardiología estima que aproximadamente 100 a 150  paros cardiacos repentinos que resultan en la muerte cardiaca súbita (SCD por sus siglas en inglés), ocurren cada año en deportes competitivos en los Estados Unidos. A menudo, los laicos y los medios de comunicaciones reportan erróneamente la causa de muerte en estos casos como un ataque cardiaco. Sin embargo, un paro cardiaco súbito no es lo mismo que un ataque cardiaco.

La diferencia entre un paro cardiaco súbito y un ataque cardiaco

Eli Friedman, M.D.

“Los ataques cardiacos pueden causar un paro cardiaco”, explicó Eli Friedman, M.D., director médico de cardiología deportiva en Miami Cardiac & Vascular Institute, “eso es un bloqueo en una arteria por arterioesclerosis o por un coágulo puede depravar al corazón de sangre y de oxígeno y puede causar que deje de latir. Pero no todos los paros cardiacos son causados por ataques cardiacos”.

Las causas de los paros cardiacos súbitos entre los atletas

El Dr. Friedman dice que la causa de un paro cardiaco súbito, especialmente entre los atletas menores de 35 años, tiende a caer entre dos categorías: anormalidades estructurales o anormalidades eléctricas. Estas pueden ser congénitas, o que están presentes al nacer, o pueden ser adquiridas a medida que la enfermedad progresa o el corazón está expuesto a una infección. Estas irregularidades a menudo no son diagnosticadas.

Una condición estructural y congénita que puede aumentar el riesgo para un paro cardiaco súbito es la miocardiopatía hipertrófica, en la cual el ventrículo izquierdo, o la cámara baja del corazón se ve engrosada o agrandada y previene que la cantidad adecuada de sangre salga de la cámara en camino hacia el resto del cuerpo. Esto puede elevar el riesgo para las arritmias, o los latidos irregulares, tales como la fibrilación ventricular, durante la cual las señales eléctricas del corazón son interrumpidas, previniendo que este lata en su ritmo normal y que bombee suficiente sangre como para mantener la vida. La miocardiopatía hipertrófica (HCM por sus siglas en inglés) es considerada la causa número uno de paro cardiaco súbito para los atletas menores de 35 años, según las estadísticas publicadas en el 2020 por la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA por sus siglas en inglés). La HCM fue lo que causó las muertes súbitas de Gathers, Upshaw y Lewis, según los reportes de sus autopsias.

Otras irregularidades presentes al nacer que se han visto demostradas a contribuir a un riesgo más alto para el paro cardiaco súbito son las arterias cardiacas anormales, llamadas anomalías de las arterias coronarias o CAA en inglés. Estas arterias anormales pueden ser más estrechas de lo normal o pueden originar o terminar en áreas no tradicionales del corazón o entrando o saliendo de este. Las anomalías de las arterias coronarias también causan la fibrilación ventricular y son la segunda causa de los paros cardiacos súbitos, según las últimas estadísticas publicadas en marzo por la revista Circulation.

En los corazones estructuralmente normales, las anormalidades en las señales eléctricas del corazón, las cuales lo mantienen latiendo, también pueden causar un paro cardiaco súbito. Esta categoría de trastornos, llamados canelopatías cardiacas, es caracterizado por ritmos cardiacos anormales e incluye el síndrome del QT largo (LQTS por sus siglas en inglés) y el síndrome de Wolff-Parkinson White (WPW por sus siglas en inglés), los cuales son diagnosticados por un electrocardiograma. El Dr. Friedman dice que algunas investigaciones indican que estas anormalidades eléctricas pueden ser más prevalentes en el paro cardiaco súbito de lo que está siendo reportado usando reportes de autopsias, y que pueden ser en efecto la causa número uno de los paros cardiacos súbitos.

Algunas condiciones que pueden conducir a un paro cardiaco súbito también pueden ser adquiridas. Estas incluyen infecciones como la miocarditis y la enfermedad de Kawasaki, las cuales están caracterizadas por una inflamación del músculo del corazón y los vasos sanguíneos, respectivamente. Las nuevas investigaciones relacionadas con la COVID-19, indican que existe un vínculo entre el novel coronavirus y la miocarditis, aunque los estudios aún no han comprobado que el virus sea la causa directa de la inflamación.

Cómo prevenir el paro cardiaco súbito

El Dr. Friedman dice que prevenir los paros cardiacos súbitos puede ser difícil, ya que la mayoría de las personas con las condiciones mencionadas arriba puede que no estén conscientes de estas.

“Las pruebas de diagnóstico como los electrocardiogramas (ECGs) y los ecocardiogramas, pueden detectar estas condiciones”, dijo él. “Sin embargo, los resultados no son conclusivos de que alguien sufrirá un paro cardiaco súbito. Y los resultados entre los atletas, en comparación con los resultados de las personas promedio, lucen distintos”. Eso puede llevar a pruebas de seguimiento innecesarias y costosas y pueden detener a un atleta cuando los resultados puedan ser normales para alguien que se entrene regularmente. Por eso, las pruebas generalizadas entre los atletas no son recomendadas, dice él.

Síntomas inquietantes para los atletas

Como cardiólogo deportivo que trabaja con atletas y con sus pruebas regularmente, el Dr. Friedman no sólo mira los resultados de estas pruebas para desarrollar un plan de acción para sus pacientes. Él también considera los síntomas del atleta durante o inmediatamente después de la actividad extenuante para determinar cómo mejor prevenir cualquier problema. Según él, los síntomas que pueden demostrar un problema potencial incluyen:

  • Falta de aire o fatiga que no sea típica para el tipo de actividad
  • Presión, opresión o dolor en el pecho
  • Mareos o desmayos
  • Palpitaciones cardiacas o la sensación que el corazón salta latidos

Incluso con un electrocardiograma normal (también conocido como EKG) y un ecocardiograma, estos síntomas pueden ser señal de una condición subyacente o no diagnosticada que puede conducir a un paro cardiaco súbito, así que es importante para los atletas, los entrenadores y los padres poner atención y reportar cualquier síntoma a un médico o proveedor de atención de salud.

Primeros auxilios para un paro cardiaco súbito

Mientras que un paro cardiaco repentino entre los atletas es una ocurrencia rara que afecta a un porcentaje pequeño de la población, las escenas dramáticas de estos adorados atletas derrumbándose y muriendo frente a los espectadores es lo que impulsa al Dr. Friedman a educar a la gente acerca de cómo responder en caso de uno de estos trágicos eventos.

Siguiendo las recomendaciones de la Asociación Estadounidense del Corazón, la RCP (resucitación cardiopulmonar) usando solo las manos, la cual ha reemplazado la RCP tradicional que requería dar respiración boca a boca, el Dr. Friedman a entrenado a muchas personas afiliadas con los equipos deportivos, a los atletas y a los padres a desempeñar primeros auxilios que pueden salvar vidas.

“Si usted es testigo del derrumbe inexplicable de un atleta, o de cualquier persona, asuma que es un paro cardiaco y tome acción”, dijo él.

He aquí los pasos que puede tomar para ayudar a salvar una vida:

  1. Trate de obtener una respuesta agitando a la persona.
  2. Chequee el pulso.
  3. Pídale a alguien cercano que llame al 911 o llámelos usted mismo.
  4. Envíe a otra persona a obtener un desfibrilador externo automático (AED por sus siglas en inglés) si hay uno disponible o cercano.
  5. Comience a hacer compresiones de pecho, empujando el pecho hacia abajo entre 2 y 2 ½ pulgadas, 100 a 120 veces por minuto al ritmo de la canción “Stayin’ Alive” de los Bee Gees, hasta que lleguen los paramédicos.
  6. Siga las instrucciones proporcionadas por el AED, continuando las compresiones del pecho cuando le aconsejen que lo haga, hasta que llegue la ambulancia.

Un estudio publicado en la edición del 24 de abril 2019 de la revista Journal of Clinical Medicine concluyó que una manera clave de mejorar la supervivencia de los atletas que se derrumban después de la actividad física es entrenar a las personas a identificar un posible paro cardiaco, activar a los primeros intervinientes, hacer compresiones en el pecho y usar un AED.

Lo que está por venir: Entrenamiento de RCP y AED enfocado en la comunidad

El Dr. Friedman y el equipo de cardiología deportiva de Miami Cardiac & Vascular Institute están desarrollando un programa de entrenamiento deportivo de RCP y AED para entrenadores, padres, entrenadores atléticos y miembros de la comunidad, así como también para los jóvenes y los estudiantes atletas. Este programa que está programado para abrir en el verano, enseñará a los participantes de equipos, ligas, parques, gimnasios y escuelas, así como a los grupos de corredores, ciclistas y triatletas, como reconocer un posible paro cardiaco súbito y responder con auxilio que puede salvar una vida. Los participantes aprenderán RCP usando solo las manos y cómo usar un AED hasta que llegue la ayuda médica.

“Sorprendentemente, solo un 50 por ciento de los entrenadores de atletas jóvenes están entrenados en el uso de RCP y AED”, dijo el Dr. Friedman. “Esperamos poder cambiar esa estadística en el Sur de la Florida”.

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