Nuevas directrices de los EE.UU.: ‘Azúcares añadidos’ menos del 10% de las calorías diarias

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Publicado

7 de enero de 2016


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Por primera vez, el gobierno de los Estados Unidos recomienda un límite a la cantidad de azúcares añadidos que deben ser consumidos diariamente, según las nuevas directrices alimentarias que fueron anunciadas hoy.

Los oficiales de los EE.UU. ahora recomiendan que los azúcares añadidos representen menos de un 10 por ciento del consumo diario de calorías. Anteriormente, el gobierno solamente instaba a las personas a “reducir el consumo” de azúcares añadidos. La nueva recomendación equivale a aproximadamente 12 cucharaditas de azúcar por día. Como ejemplo, una lata de soda regular contiene hasta 10 cucharaditas de azúcar.

Alrededor de la mitad de los azúcares añadidos en las dietas estadounidenses provienen de las bebidas endulzadas, tales como las sodas y las bebidas deportivas. En promedio, los estadounidenses consumen alrededor de un 13 por ciento de sus calorías diarias de azúcares añadidos, pero ese porcentaje se acerca más a un 17 por ciento de las calorías diarias para los adolescentes, según un nuevo informe. El azúcar natural en varios alimentos – tales como las frutas – no es considerado “azúcar añadido”.

Las nuevas directrices publicadas bajo el título de 8th edition of the Dietary Guidelines es la primera actualización en cinco años. Los cambios reflejan “avances en el conocimiento científico acerca de las elecciones de alimentos saludables y de los resultados de salud a través de una vida”, dice un comunicado de la Secretaria de Salud y Servicios Humanos, Sylvia M. Burwell y del Secretario de Agricultura, Tom Vilsack.

“Al enfocarnos en pequeños cambios en lo que comemos y bebemos, el comer de manera saludable se vuelve más manejable”, dice el Secretario Vilsack. “Las Directrices Alimentarias proporcionan recomendaciones basadas en la ciencia acerca de alimentos y nutrición para que la gente pueda tomar decisiones que puedan ayudar a mantener su peso bajo control, y a prevenir condiciones crónicas tales como la diabetes tipo 2, la hipertensión y la enfermedad cardiaca”.

Otro gran cambio en las directrices alimentarias anunciado hoy: los estadounidenses ya no tienen que contar la cantidad de colesterol en su comida. Las directrices ya no consideran al colesterol dietético como un “nutriente de preocupación por consumo excesivo”. La conclusión está basada en investigaciones que sugieren que comer alimentos altos en colesterol contribuye sólo marginalmente a los niveles de colesterol que circulan en la sangre.

He aquí las tres recomendaciones claves de las directrices actualizadas:

  • Azúcares añadidos:Se debe consumir menos del 10 por ciento de las calorías diarias de los azúcares añadidos. ChooseMyPlate.gov en español proporciona más información acerca de los azúcares añadidos, los cuales son azúcares y siropes que se mezclan en los alimentos cuando estos son procesados o preparados. Esto no incluye los azúcares que ocurren naturalmente tales como las que son consumidas como parte de la leche o de las frutas.
  • Grasas saturadas: Menos de un 10 por ciento de las calorías diarias de las grasas saturadas. Las etiquetas de información alimentaria pueden ser utilizadas para chequear las grasas saturadas. Los alimentos altos en grasas saturadas incluyen mantequilla, leche entera, carnes que no están clasificadas como magras y aceites tropicales tales como aceite de coco y de palma.
  • Sodio: Menos de 2,300 milígramos (mg) por día de sodio para personas mayores de 14 años, y menos que eso para los más jóvenes. Las etiquetas de información alimentaria son herramientas útiles para chequear el sodio, especialmente en alimentos procesados como la pizza, los platillos de pasta, las salsas y las sopas.

En general, las directrices también sugieren que los estadounidenses deben consumir:

  • Una variedad de vegetales, incluyendo de colores verde oscuro, rojos y anaranjados, legumbres (frijoles y guisantes), vegetales almidonados y otros vegetales.
  • Frutas, especialmente frutas enteras.
  • Granos, y por lo menos la mitad de estos deben ser granos enteros.
  • Productos lácteos sin grasa o bajos en grasa, incluyendo leche, yogur, queso y/o bebidas fortificadas de soya.
  • Una variedad de proteínas, incluyendo mariscos, carnes magras y pollo, huevos, legumbres (frijoles y guisantes), productos de soya, y nueces y semillas.
  • Aceites, incluyendo aquellos derivados de plantas: canola, maíz, oliva, maní, alazor, soya y girasol. Los aceites también están presentes naturalmente en nueces, semillas, mariscos, aceitunas y aguacates.

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