No demore su cirugía cardiaca durante la era de la COVID-19

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Publicado

10 de June de 2020


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No importa cuánto la mayoría de la gente desee que fuera cierto, la enfermedad cardiaca no desaparece repentinamente. Ignorar sus síntomas, evitar las visitas al médico o demorar el tratamiento puede tener graves consecuencias.

No son solamente los casos de emergencia que le preocupan a Joseph McGinn, Jr., M.D., el nuevo jefe de cirugía cardiaca de Miami Cardiac & Vascular Institute, aunque esos también le preocupan. Sin embargo, a medida que el país comienza una cuidadosa reapertura y son programadas más cirugías, él dice que es hora que los pacientes resuman el tratamiento para la enfermedad cardiaca y que programen cualquier procedimiento cardiaco que haya tenido que ser aplazado debido a la pandemia de la COVID-19.

“La realidad es que hacemos estas cirugías porque sabemos que le permiten a la gente vivir vidas más largas y evitar los ataques cardiacos y otros problemas”, dice el Dr. McGinn, quien ha sido reconocido internacionalmente por ser un pionero de la cirugía cardiaca de baipás mínimamente invasiva.

“El mensaje para el público es que tienen que volver a atender sus problemas médicos porque si no lo hacen, las cosas electivas se convertirán en urgentes y las cosas urgentes se convertirán en emergentes. Siempre que se actualiza una condición a urgente o emergente, el riesgo aumenta y la cirugía se convierte en algo mucho más difícil”, dice él. “Me preocupa mucho que si la gente demora su atención, vamos a tener algunos resultados muy malos”.

Mientras que el Dr. McGinn entiende que algunos pacientes puedes estar nerviosos acerca de someterse al tratamiento debido al coronavirus, se ponen en una categoría de riesgo mucho más alta al ignorar los síntomas cardiacos que al visitar una instalación médica, especialmente tomando en consideración todas las medidas de seguridad que han sido adoptadas para minimizar la probabilidad de exposición.

Baptist Health siempre ha trabajado arduamente para ofrecer el entorno más inmaculado para los pacientes y el personal, sin embargo, “Esto es algo que yo nunca antes había visto. Todo está siendo limpiado constantemente, desinfectado con químicos. Es mucho, mucho más de lo que hemos hecho anteriormente”, dice él. Además, añade él que cualquier persona que pueda tener COVID-19 es apartada de los demás pacientes. “Esos pacientes van a otra área separada del hospital – bastante alejada de donde ocurren las cosas de rutina. Los pacientes que tienen COVID-19 o que presuntamente lo tienen, no están cerca de los pacientes de cirugía cardiaca – ni remotamente cerca”.

A través de la pandemia, el Instituto ha permanecido abierto para los pacientes enfermos de mayor gravedad y para las emergencias. En el país, sin embargo, las pautas de los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU. (CDC por sus siglas en inglés) requirieron que las cirugías electivas fueran aplazadas a mediados de marzo para asegurar que los sistemas hospitalarios no se vieran abrumados. Ahora, tres meses más tarde, las restricciones se han relajado, pero los pacientes apenas han comenzado a volver poco a poco, según el Dr. McGinn.

Parte del problema puede ser la confusión acerca del término “electivo”. En el contexto de la cirugía cardiaca, esto refleja lo crítica que es una situación, explica el Dr. McGinn. “Ponemos los casos en tres categorías: electivos, urgentes y emergentes. Alrededor de la mitad de los casos coronarios son o urgentes o emergentes, lo que significa que deben ser tratados de inmediato. La otra mitad son casos electivos que pueden ser programados”, dice él. Muchas otras cirugías, tales como los reemplazos de válvulas y las reparaciones aórticas también pueden ser consideradas electivas. “Algunos pacientes son seguidos por los médicos por años antes de tener un procedimiento”.

Eso no significa que los casos electivos no requieran intervención, solo significa que pueden ser programados. “Su enfermedad aún existe y van a necesitar cirugía eventualmente”, dice él, añadiendo que se siente muy inquieto acerca de los pacientes que no están regresando. “No sabemos a dónde se han ido todos los casos electivos – los pacientes tienen miedo de volver o se están muriendo en sus casas. No sabemos exactamente lo que ha sido de ellos”.

Muchas personas ya tienen la tendencia de ignorar sus síntomas, ya sea por miedo, por falta de entendimiento, o porque niegan estar enfermos. “Más de un 30 por ciento de las personas se enteran que tienen la enfermedad de las arterias coronarias cuando sufren su primer ataque al corazón y mueren de repente”, dice el Dr. McGinn. Los ataques cardiacos son la causa principal de muerte tanto para los hombres como para las mujeres en los Estados Unidos.

Incluso entre los pacientes con síntomas leves que no requieren un baipás de emergencia o un procedimiento de stent, al Dr. McGinn no le gustan las largas demoras. Los casos que pueden beneficiarse de la atención preventiva pueden convertirse en emergencias. “Los ataques cardiacos pueden ocurrir en cualquier momento. Si un paciente tiene síntomas mínimos, pueden esperar una o dos semanas o quizás tres semanas para operarse. Pero a mí no me gusta esperar más de tres semanas porque nunca se sabe lo que puede pasar”, dice él. Así que ahora estamos a tres meses más tarde y estas personas aún no han regresado. Sabemos que van a terminar aquí tarde o temprano, pero temprano sería mucho mejor”.

Un aspecto positivo de la rebaja en el número de cirugías durante la pandemia es que le ha dado al Dr. McGinn, que llegó al Instituto en febrero, tiempo para preparar a su equipo para realizar la cirugía cardiaca de baipás mínimamente invasiva, un procedimiento que según él solamente se realiza de rutina en unos cuantos hospitales en los Estados Unidos. La cirugía, conocida internacionalmente como la Técnica McGinn, no requiere que se abra el pecho ni que se detenga el corazón.

“Hemos tenido bastante tiempo para ensayar, para hacer sesiones educativas con el equipo quirúrgico y para preparar a los equipos de recuperación para manejar a estos pacientes después de la cirugía”, dice él. “Hemos realizado varios procedimientos de baipás coronario mínimamente invasivo durante este periodo de la COVID-19 y los pacientes tuvieron muy buenos resultados porque los equipos están muy bien preparados. Los resultados han sido excelentes”.

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