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Mejores definidos los factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular entre las mujeres

La enfermedad cardiovascular aún figura en como la causa de muerte número 1 entre las mujeres, según la American Heart Association [1] (AHA). Mientras que los cardiólogos saben que la enfermedad cardiaca afecta a las mujeres de manera distinta que a los hombres, se ha publicado muy poco acerca de los factores de riesgo, específicos a las mujeres, que contribuyen a que la enfermedad cardiaca sea la causa de muerte de una de cada tres mujeres en los Estados Unidos.


Paula Montana De La Cadena, M.D., cardióloga en Miami Cardiac & Vascular Institute.

“No hemos tenido actualizaciones reales a las directrices para la prevención de la enfermedad cardiovascular entre las mujeres desde el 2011”, afirmó Paula Montana De La Cadena, M.D. [2], cardióloga en Miami Cardiac & Vascular Institute. “En mayo del 2020, el American College of Cardiology y la American Heart Association publicaron la guía más reciente [3], la cual delinea los factores de riesgo relacionados específicamente con las mujeres y los tratamientos que han sido demostrado beneficiosos para las mujeres”.

Factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular únicos para las mujeres

Destacados en las directrices del 2020 están los factores de riesgo relacionados con la salud reproductiva de las mujeres y con el embarazo. Por ejemplo, las investigaciones han demostrado que los resultados adversos en los embarazos (APOs por sus siglas en inglés), aumentan las probabilidades de que una mujer desarrolle enfermedad cardiovascular por hasta cuatro veces. Entre las mujeres con las siguientes condiciones, el American College of Cardiology recomienda pruebas de detección tempranas y un cuidadoso monitoreo para asegurar un tratamiento oportuno y eficaz.

Condiciones asociadas con el embarazo

La Dra. Montana dice que estas condiciones asociadas con el embarazo incluyen la hipertensión gestacional – o presión alta, la diabetes gestacional, la pérdida del embarazo o el parto prematuro, y la restricción de crecimiento intrauterino (IUGR por sus siglas en inglés). Las directrices publicadas también nombran el desprendimiento de la placenta, la preeclampsia, la eclampsia y el síndrome de HELLP como las condiciones relacionadas con el embarazo que aumentan el riesgo futuro para la enfermedad cardiovascular en una mujer. El American College of Obstetrics and Gynecology recomienda que las mujeres que padezcan de estas condiciones durante el embarazo se hagan una prueba de riesgo cardiovascular dentro de los primeros tres meses después del embarazo.

“No existe una escala de tiempo específica para cuando la enfermedad cardiovascular pueda salir a relucir después de estas condiciones. Sin embargo, sabemos por los estudios, que las mujeres con estas complicaciones durante el embarazo tienen un riesgo asociado de hipertensión, enfermedad cardiaca isquémica, infarto cerebral y mortalidad en general”, explicó la Dra. Montana.

El síndrome de los ovarios poliquísticos (PCOS)

Las directrices para el 2020 también resaltan que las mujeres con el síndrome de los ovarios poliquísticos o PCOS por sus siglas en inglés, también tienen mayores probabilidades de desarrollar enfermedad cardiovascular. PCOS es un trastorno endocrino caracterizado por una ovulación irregular o disfuncional, infertilidad y un exceso de hormonas masculinas. También está asociado con la obesidad abdominal, además de la diabetes, la presión alta y el alto colesterol, según las directrices. Estas características han demostrado ser marcadores del síndrome metabólico y contribuyen a la disfunción endotelial y a las anormalidades tales como la arterioesclerosis, o acumulación de placa en las arterias.

La menopausia prematura

Otros estudios anteriores han indicado que la menopausia prematura – que ocurre antes de los 40 y lasta los 49 años de edad – está asociada con un aumento en el riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular. Las directrices del 2020 aún no dicen claramente si la enfermedad cardiovascular ocurre debido a la supresión temprana de las propiedades protectoras del estrógeno, o porque las mujeres con mayor riesgo para la enfermedad cardiovascular atraviesan por la menopausia a una edad más temprana que la mayoría de las mujeres.

Los ‘potenciadores de riesgo’ para la enfermedad cardiovascular en las mujeres

La Dra. Montana resalta que ciertas condiciones, tales como la presión alta y la diabetes, las cuales no son únicas entre las mujeres, pueden aumentar en riesgo para la enfermedad cardiovascular o para los eventos cardiovasculares en las mujeres.

Hipertensión

Las directrices para el 2020 señalan que las mujeres con presión alta antes de la menopausia tienen una causa secundaria para su hipertensión, incluyendo el uso de anticonceptivos orales, los cuales pueden resultar en un aumento en la presión sanguínea, según las directrices. La Dra. Montana añade que estos anticonceptivos también han demostrado un aumento en el riesgo para el desarrollo de coágulos de sangre.

Las directrices también señalan que la hipertensión se vuelve más prevaleciente entre las mujeres postmenopáusicas. Además, los aumentos incrementales en la presión sanguínea comenzando a la edad de 20 años suben más pronunciadamente entre las mujeres que entre los hombres, resultando en efectos de presión alta a largo plazo en el sistema cardiovascular.

Diabetes tipo 2

Similarmente, la diabetes tipo 2 afecta a las niñas durante su juventud mientras que los hombres tienden a desarrollar la diabetes tipo 2 más a menudo durante la edad mediana. Las directrices actualizadas señalan que esta diferencia entre los hombres y las mujeres puede estar relacionada con una resistencia más alta a la insulina que las niñas desarrollan entre la niñez y la pubertad. Esta duración más larga de la diabetes a lo largo de la vida de las mujeres puede aumentar significativamente las probabilidades de morir por causa de un evento o una condición cardiovascular, según encontró un estudio sueco.

“Se ha demostrado que la diabetes aumenta el riesgo para un evento cardiovascular futuro tal como un ataque cardiaco o un infarto cerebral tanto en los hombres como en las mujeres. Sin embargo, la tasa de mortalidad es más alta para las mujeres”, dijo la Dra. Montana. Las nuevas directrices resaltan que el efecto de la diabetes en las mujeres también incluye una incidencia más alta de insuficiencia cardiaca y de muerte por insuficiencia cardiaca que en los hombres.

Tratar a las mujeres con factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular de manera distinta

Las directrices del 2020 capturan los enfoques comunes utilizados para manejar estas condiciones y para reducir el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular o de sufrir un evento cardiovascular. Mientras que muchos de los tratamientos más eficaces disponibles han sido utilizados tanto en los hombres como en las mujeres, los cardiólogos reconocen la necesidad de tener enfoques distintos entre los dos grupos.

El tratamiento de la presión alta

La definición actual de una presión sanguínea normal es menos de 120/80 mm Hg, según la American Heart Association [4]. Para reducir la presión los niveles normales, las nuevas directrices recomiendan restringir el consumo de sal entre 1,000 y 1,500 miligramos diariamente, ya que esta restricción ha demostrado que reduce la presión sanguínea entre las mujeres. Las directrices reportan que no hay diferencia significativa entre como los hombres y las mujeres responden a los medicamentos antihipertensivos, pero que las mujeres tienden a experimentar más efectos secundarios. Además, el uso de medicamentos para la presión entre las mujeres premenopáusicas puede conducir a los defectos de nacimiento así que se requiere un cuidadoso monitoreo.

El tratamiento de la diabetes en las mujeres

La Dra. Montana dice que las mujeres responden al tratamiento de diabetes de manera distinta que los hombres.

“Los cardiólogos deben considerar tratar la diabetes entre las mujeres más agresivamente que entre los hombres porque los riesgos de las mujeres son mucho mayores de tener eventos cardiovasculares adversos como los ataques cardiacos y los infartos cerebrales”, dijo ella. El tratamiento involucra mantener los niveles de azúcar en la sangre y el colesterol dentro de lo normal para prevenir los daños al corazón y a los vasos sanguíneos.

Reduciendo el colesterol con estatinas

Como los niveles de colesterol “malo”, o LDL en la sangre han sido vinculados con la arterioesclerosis y con la acumulación de placa en las arterias, lo cual puede causar los ataques cardiacos, los infartos cerebrales y la enfermedad arterial periférica (EAP), controlar estos niveles es algo clave para prevenir estos eventos o condiciones en primer lugar.

Los estudios han demostrado los beneficios de usar la terapia de estatinas para reducir el colesterol entre los hombres y para ofrecer protección primaria contra la arterioesclerosis. Sin embargo, las mujeres han estado históricamente subrepresentadas en muchos de los estudios mayores. Eso ha caudado en parte que las mujeres estén reacias a tomar estatinas para reducir o mantener su colesterol. Además, la Dra. Montana señala que la terapia de estatinas debe ser pausada unos meses antes de quedar embarazada y no puede ser utilizada durante el embarazo. Afortunadamente, las directrices actualizadas están demostrando que en general, la terapia de estatinas es bien tolerada por la mayoría de las mujeres y que es eficaz en la prevención de eventos cardiovasculares repetidos.

“Estas nuevas directrices han validado mucho de lo que sabíamos, pero también han abordado alguna de la confusión que hemos enfrentado cuando los estudios o los datos han estado en conflicto”, dijo la Dra. Montana. “El repaso regular de los factores de riesgo y los tratamientos relacionados con las mujeres nos ayuda a darles una mejor atención a nuestras pacientes femeninas y nos ayuda a entender cómo prevenir la enfermedad cardiovascular en primer lugar”.

Caption:  Las directrices publicadas en mayo del 2020, delinean los factores de riesgo, los tratamientos y las estrategias de prevención para la enfermedad cardiovascular entre las mujeres.