Más adultos menores de 45 años enfrentan enfermedad cardiaca en etapa temprana

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Publicado

11 de November de 2020


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Hay estudios y tendencias de salud que señalan un aumento en la enfermedad cardiaca en etapa temprana entre los adultos más jóvenes, o aquellos menores de 45 años, lo cual se considera la edad en la cual las personas normalmente comienzan a ver señales de acumulación de placa en las arterias o alto colesterol.

Un nuevo estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology, indica que el daño a las arterias más temprano en la vida – incluso durante la adolescencia y a principios de la década de los 20 – causados por los altos niveles de lipoproteína de baja densidad (LDL por sus siglas en inglés o “colesterol malo”) puede ser irreversible y acumulativo – lo que significa que es posible que aumente el riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca durante la edad media.

“Generalmente, alrededor de esa edad (45) se considera una edad normal”, explica Tarak Rambhatla, M.D., cardiólogo con Miami Cardiac & Vascular Institute. “Ahora, en esa población más joven, las personas aún desarrollan arterioesclerosis, la acumulación de placa de colesterol en las arterias. Y esa placa gradualmente se sigue acumulando hasta que bloquea las arterias y causa angina. También puede ser más pequeña, ser inestable, desprenderse y causar un ataque cardiaco”.

El riesgo de sufrir un ataque cardiaco también parece estar en aumento entre las mujeres jóvenes, entre las edades de 35 a 54 años, según un estudio principal publicado el año pasado. Entre el 1995 y el 1999, un 27 por ciento de los pacientes hospitalizados debido a ataques cardiacos estaban entre las edades de 35 a 54 años, según el estudio. Entre el 2010 y el 2014, esa cifra aumentó un 32 por ciento. Los ataques cardiacos entre las mujeres demostraron el aumento más grande, saltando de 21 por ciento a 31 por ciento. Durante esos mismos períodos de tiempo, las admisiones a los hospitales debido a los ataques cardiacos entre los hombres aumentaron menos de un 30 a un 33 por ciento, según los investigadores.

La enfermedad cardiaca sigue siendo la causa de muerte principal para hombres y mujeres y personas de la mayoría de los grupos raciales y étnicos en los Estados Unidos. Sin embargo, la epidemia de obesidad en la nación también está desempeñando un papel importante en el aumento en la prevalencia de la enfermedad cardiaca entre los adultos jóvenes.

“Los factores de riesgo que causan los ataques cardiacos, los infartos cerebrales y la acumulación de colesterol en los adultos, aún se aplican a las personas más jóvenes”, dijo el Dr. Rambhatla. “Pero hoy en día estos factores de riesgo están comenzando a verse a edades más tempranas. Los contribuidores incluyen la epidemia de obesidad, el tabaquismo, el alto colesterol, la diabetes y los estilos de vida sedentarios. Todos esos contribuyen al desarrollo de la placa de colesterol y ahora tienden a afectar a las personas más jóvenes”.

El Dr. Rambhatla resalta el plan de la American Heart Association (AHA) llamado Life’s Simple 7, especialmente para adultos que están demostrando señales de enfermedad cardiaca temprana. Este cubre las siete áreas principales para la prevención de la enfermedad cardiaca: manejar la presión sanguínea, controlar el colesterol, reducir los niveles de azúcar en la sangre, hacer ejercicios regularmente, comer saludablemente, manejar el peso y no fumar.

Sin embargo, él dice que, para los adultos más jóvenes, conocer su historial médico de familia es tan importante como conocer sus números claves, incluyendo la presión sanguínea, el panel de lípidos (colesterol en la sangre), la hemoglobina A1c (azúcar en la sangre) y el índice de masa corporal (IMC o BMI por sus siglas en inglés).

“El historial médico de familia es uno de los factores de riesgo más importantes para la enfermedad cardiaca prematura entre las personas más jóvenes”, dice el Dr. Rambhatla. “Existe un componente genético de tener un metabolismo de tener un metabolismo de colesterol reducido, o de tener vasos sanguíneos más propensos al desarrollo de la placa”.

Sin embargo, los antecedentes familiares van más allá de la genética. Los malos hábitos de estilo de vida también se ven entre las familias, incluyendo las dietas poco saludables, la falta de ejercicio y el aumento de peso que se ignora.

“También hay un factor de crianza con eso”, dice el Dr. Rambhatla. “Si alguien ya tiene esas enfermedades en sus años adultos, entonces tienen ciertos estilos de vida que a menudo se pasan a los hijos en la próxima generación. Así que ellos tienden a desarrollar la enfermedad cardiaca más temprano”.

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