Luchando contra el cáncer de ovario

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Publicado

30 de September de 2021


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Cuando Lilimay Stokes-Prospere se enteró de que tenía cáncer de ovario, éste ya estaba bastante avanzado. Esto no es algo raro, ya que no existen pruebas de detección temprana para la enfermedad y los síntomas a menudo se descartan porque se parecen a los de otras enfermedades menos serias. La gran mayoría de los casos de cáncer de ovario se detectan en la etapa 3 o 4.

Decidida a seguir el tratamiento más agresivo posible, la Sra. Stokes-Prospere se alegró de saber que los médicos de Miami Cancer Institute, parte de Baptist Health South Florida, tienen una gran experiencia en la administración de HIPEC, un innovador método de quimioterapia para reducir la recurrencia del cáncer de ovario.

“Queríamos sacarlo, acabar con él y tratarlo para que no volviera a aparecer”, explica la Sra. Stokes-Prospere, de 56 años, una terapeuta que trabaja con las familias de niños con retraso en el desarrollo en Key West. “Este tratamiento me dio la oportunidad de vivir más tiempo”.

HIPEC son las siglas en inglés para la quimioterapia intraperitoneal hipertérmica.

Después de la intervención quirúrgica para extirpar el tejido canceroso, se llena el abdomen con un “baño” de quimioterapia calentado para eliminar cualquier célula cancerosa microscópica que pueda quedar atrás, sin ser detectada. La solución se bombea por toda la cavidad abdominal durante aproximadamente 90 minutos. 

Aunque la HIPEC se añadió a la lista de tratamientos estándar de la National Comprehensive Cancer Network hace relativamente poco tiempo, el cirujano  John Paul Díaz, M.D. de Miami Cancer Institute, ha estado involucrado en la investigación de la técnica durante casi una década. El Dr. Díaz, que dirige el programa de investigación y ensayos clínicos de oncología ginecológica de Miami Cancer Institute, fue uno de los investigadores de un ensayo controlado aleatorio con Memorial Sloan Kettering Cancer Center.

“He estado haciendo HIPEC desde el 2012”, dice el Dr. Díaz. “En el Sur de Florida, Baptist Health tiene la mayor experiencia en ofrecer HIPEC para el manejo de cánceres ginecológicos”.

En el caso del cáncer de ovario, los tumores frecuentemente recurren y se extienden, a veces antes de que la quimioterapia tradicional pueda incluso comenzar, unas seis semanas después de la cirugía, dice el Dr. Díaz. La HIPEC da a las pacientes una ventaja y se ha demostrado a través de la investigación que mejora las tasas de supervivencia.


El cirujano John Paul Díaz, M.D. de Miami Cancer Institute.

“Cuando hacemos un baño de quimioterapia caliente en el vientre, podemos administrar la quimioterapia justo donde estaba el cáncer”, explica él. “Se puede dar una dosis mucho mayor aplicándola directamente en el vientre porque la quimioterapia no tiene que pasar por las venas, los riñones y el hígado”.

Calentar la quimioterapia ayuda a destruir cualquier célula cancerosa restante y permite que el tratamiento penetre más profundamente, dice él. Sin embargo, los productos químicos proponen un riesgo de toxicidad.

“Por eso es tan importante acudir a un centro especializado en esto y que tenga la experiencia, como la que tenemos aquí, para ayudar a mitigar esos posibles efectos secundarios”, dice el Dr. Díaz.

La Sra. Stokes-Prospere dice que no tuvo ningún efecto secundario de su tratamiento de HIPEC, aunque sí tuvo algunas dificultades para tolerar su primera quimioterapia tradicional después de la cirugía. El próximo tratamiento fue administrado más lentamente y le fue bien, dice ella.

Ahora, un año más tarde, ella no demuestra ninguna señal de recurrencia, según el Dr. Díaz.

La Sra. Stokes-Prospere dice que su cáncer no fue detectado porque durante meses pensó que tenía infecciones urinarias persistentes, que se trataban con antibióticos. Pero cuando su vientre se volvió doloroso y muy distendido, fue a un hospital. “De la noche a la mañana, parecía que estaba embarazada. No me podía abrochar los pantalones, los jeans no me subían”, recuerda ella. Su vientre estaba lleno de líquido, dice. Al principio, los médicos estaban desconcertados.

Descontenta con toda la incertidumbre, decidió trasladarse al Baptist Hospital, donde le diagnosticaron cáncer de ovario. Ella se siente agradecida por las respuestas directas y las explicaciones detalladas del Dr. Díaz sobre su enfermedad y las opciones de tratamiento. “Soy el tipo de persona que necesita información para poder tomar mis decisiones. Siempre fue respetuoso con el hecho de que era mi cuerpo y mi decisión”, dice ella. “Es sin duda el mejor médico que he tenido, el mejor médico que cualquiera en mi situación podría pedir. No sólo tenía conocimientos y era capaz de presentar bien la información, sino que era empático”. 

Aunque sigue luchando para recuperar la fuerza y el equilibrio, se siente optimista y tiene esperanzas para el futuro.

“Tengo grandes planes”, dice la Sra. Strokes-Prospere, que es de Trinidad y le encanta viajar con su esposo desde hace 30 años, Peter. “Tenemos que ir a Hawái. Tenemos que visitar Europa del Este y tenemos que visitar Australia. Queremos alquilar un todoterreno y recorrer el país. Ya tenemos una ruta planeada”.

Si ha habido una lección en su experiencia, dice ella, es que el tiempo es preciado. “Siempre he sido de las que se ocupan de los demás y no de mí misma. Pero he aprendido que necesito encontrar tiempo para mí”, dice ella. “Necesito encontrar tiempo para pasar en mi lugar feliz, que es mi patio con mis orquídeas, mis plantas, los pájaros y los árboles. Y mis campanas, me encantan mis campanas”.

Y lo más importante, dice ella, “todos necesitamos pasar más tiempo con las personas que amamos”.

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