Los endulzantes artificiales: Las razones principales para monitorear, reducir o eliminar los sustitutos para el azúcar

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Publicado

16 de November de 2021


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Debido al amplio uso de los endulzantes artificiales en bebidas y alimentos envasados, muchas personas los consumen sin darse cuenta. La mayoría de los refrescos dietéticos o los alimentos que se venden como “sin azúcares añadidos” suelen contener endulzantes artificiales.

Por lo general, es una buena idea controlar y reducir la cantidad de endulzantes artificiales en la dieta porque estos sustitutos para el azúcar pueden provocar más antojos de alimentos dulces poco saludables. Además, algunos estudios anteriores y en curso han sugerido vínculos entre el consumo habitual de endulzantes artificiales y el aumento de peso, los trastornos metabólicos, la diabetes tipo 2, la alteración de las bacterias intestinales e incluso un mayor riesgo para los infartos cerebrales y la demencia.

“Hay estudios que han demostrado que cuando las personas usan endulzantes artificiales, en comparación con las que usan azúcar, no hay una disminución en los eventos cardiovasculares”, explica Jonathan Fialkow, M.D., director médico auxiliar y jefe de cardiología de Miami Cardiac & Vascular Institute. “De hecho, podría haber un aumento. Y estamos hablando en específico de ataques cardíacos e infartos cerebrales”. ¿Cómo está afectando a nuestro metabolismo de manera que pueda aumentar el riesgo de inflamación y todas las otras cosas que desencadenan las enfermedades crónicas? Parece estar bastante claro que los endulzantes artificiales afectan a las bacterias de nuestro intestino.”

En un reciente episodio de Instagram Live en inglés titulado, The Bitter News of Artificial Sweeteners, el Dr. Fialkow estuvo acompañado por Dalia Lorenzo, M.D., neuróloga con Miami Neuroscience Institute y por Carla Duenas, dietista registrada y educadora certificada en diabetes y especialista en atención (CDCES) con el Departamento de Salud Comunitaria de Baptist Health South Florida. Taylor Walker, entrenadora personal certificada y entrenadora de nutrición, presentó la sesión de IG Live.

El papel de las bacterias intestinales

El sistema microbiano del intestino desempeña un papel clave en el metabolismo humano, y los endulzantes artificiales pueden tener un impacto negativo, como la inducción de la “intolerancia a la glucosa”, que se refiere a un grupo de condiciones metabólicas que pueden resultar en niveles de azúcar en la sangre más altos de lo normal. La intolerancia a la glucosa está relacionada con la “prediabetes”, una condición que se encuentra en aproximadamente uno de cada cuatro estadounidenses. La prediabetes se diagnostica cuando los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre son más altos de lo normal, pero no están en el rango de la diabetes. Sin embargo, si la condición se deja sin tratamiento, puede conducir a un diagnóstico de diabetes tipo 2.

El vínculo con el aumento en los riesgos para la demencia y los infartos cerebrales

La Dra. Lorenzo citó un importante estudio epidemiológico que examinó la relación entre los endulzantes artificiales y los trastornos neurológicos durante un período de años, en particular la demencia y los infartos cerebrales. Los resultados del estudio fueron reportados en el 2017. A lo largo de 17 años, los investigadores siguieron a más de 2,800 pacientes, participantes mayores de 45 años. También observaron a una población mayor, unos 1,500 pacientes que tenían más de 65 años. Los investigadores les hicieron rellenar un cuestionario durante tres periodos de tiempo distintos para evaluar la cantidad de endulzantes artificiales que utilizaban.

“Les hicieron seguimiento a estos pacientes durante 17 años para ver si desarrollaban condiciones como trastornos alérgicos, demencia o infartos cerebrales”, explica la Dra. Lorenzo. “Y lo que se descubrió en el estudio fue que, si las personas consumían al menos una bebida endulzada artificialmente a diario, tenían un riesgo tres veces mayor de desarrollar demencia o infarto cerebral, en comparación con los que no lo hacían. Y este fue un estudio muy bien diseñado. Así que, definitivamente, tenemos pruebas de que esto es un problema con los endulzantes artificiales”.

Lean las etiquetas alimenticias

Los endulzantes artificiales más utilizados son el aspartamo, la sucralosa, la sacarina y el neotamo. Todos estos productos han sido aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) y se vended con nombres más conocidos como Equal y Splenda. Los alcoholes del azúcar son otra clase de endulzantes que se utilizan como sustitutos del azúcar. Algunos ejemplos de alcoholes del azúcar son el manitol, el sorbitol y el xilitol. Y también está la Stevia, que es un endulzante natural, pero se comporta como un endulzante no calórico porque no tiene calorías, explica la Dueñas, dietista registrada.

Duenas recomienda que todos los consumidores lean las etiquetas alimenticias de los alimentos empacados para determinar exactamente qué tipo de endulzante artificial se utiliza, además de los azúcares naturales.

“Es importante leer la etiqueta alimenticia porque algunos de los productos que usamos regularmente pueden tener una mezcla de endulzantes artificiales y azúcar natural”, dijo la Dueñas. “Por ejemplo, la Stevia, puede tener también azúcares naturales, o un producto puede tener también alcoholes de azúcar que reducen el aporte calórico, pero siguen teniendo un efecto sobre su peso y sobre sus niveles de glucosa en la sangre. Especialmente si usted tiene diabetes, es importante que mira la lista de ingredientes de cada producto porque las empresas utilizarán una mezcla de ellos para reducir la cantidad de calorías o de azúcar”.

Un factor importante asociado con los sustitutos del azúcar es el efecto de las “calorías vacías”. Esencialmente, esto se refiere al impacto insatisfactorio que tienen estos endulzantes artificiales en el mecanismo metabólico del cuerpo.

“Cuando nuestros cuerpos están a punto de consumir algo dulce, de hecho, liberamos ciertas hormonas en preparación para consumir algo dulce para ayudar a metabolizarlo”, explica el Dr. Fialkow. “Así que, si usted piensa que vas a consumir algo dulce, y luego libera estas hormonas y no consume nada que realmente tenga un aporte calórico, en realidad puede darle más hambre. Y esa es una de las cosas que vemos también: que las personas que usan endulzantes artificiales en realidad podrían tener mayores antojos y hambre de otros alimentos”.

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