Los aneurismas cerebrales: Perspectivas vitales acerca de esta condición compleja y malinterpretada

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Publicado

28 de September de 2021


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No hay duda de que un aneurisma cerebral, un punto débil en una arteria que se abulta o se llena de sangre, puede poner en peligro la vida. La rotura de un aneurisma cerebral puede provocar una hemorragia en el cerebro y alrededor de él, lo resulta en daño cerebral, coma e incluso la muerte.


Brian Snelling, M.D., jefe de neurocirugía cerebrovascular y endovascular y director del Programa de Infartos Cerebrales de Marcus Neuroscience Institute  en Boca Raton Regional Hospital.

Sin embargo, existe una idea errónea sobre la frecuencia de los aneurismas cerebrales en general, explica Brian Snelling, M.D., jefe de neurocirugía cerebrovascular y endovascular y director del Programa de Infartos Cerebrales de Marcus Neuroscience Institute  en Boca Raton Regional Hospital.

“Alrededor de 1 de cada 50 personas tiene un aneurisma cerebral, lo que es mucho más común de lo que la mayoría de la gente piensa”, dijo el Dr. Snelling. “Sin embargo, como la mayoría de los aneurismas cerebrales son clínicamente silenciosos hasta que se revientan, la mayoría de la gente no está consciente de lo comunes que son”.

Septiembre es el Mes Nacional de la Concienciación sobre los Aneurismas Cerebrales como parte de un esfuerzo continuo para educar al público.

Los neurocirujanos y neurorradiólogos intervencionistas de Miami Neuroscience Institute y Marcus Neuroscience Institute, ambos parte de Baptist Health, utilizan procedimientos de vanguardia para tratar aneurismas intactos que suelen incluir espirales, stents u otros dispositivos avanzados para promover la coagulación y cerrar el aneurisma con una tasa de éxito bastante alta. Los dispositivos se colocan a través de un catéter que inserta por un vaso sanguíneo, normalmente desde la ingle o desde la muñeca hasta el cerebro.

“Los aneurismas cerebrales caen en dos categorías”, explica el Dr. Snelling. “Si un aneurisma cerebral se ha reventado, es una emergencia. Esos pacientes necesitan que se les asegure el aneurisma rápidamente porque hay un riesgo significativo de que vuelva a sangrar. Pero cuando un paciente viene a nuestra clínica y se le ha diagnosticado un aneurisma cerebral que no se ha reventado, hay más opciones”.

Aunque no todos los aneurismas requieren reparación, todos deben ser monitoreados.

“Es importante saber que la mayoría de los aneurismas se tratan de forma conservadora.  Hay dos tipos de tratamiento.  Está la cirugía cerebral, la neurocirugía, y el tratamiento por catéter o endovascular”, dice el Dr. Snelling. “La decisión de seguir o no el tratamiento del aneurisma y, en caso de hacerlo, de cuál tratamiento utilizar depende de varios factores. Estos incluyen, la edad del paciente, su estado de salud general, si fuma o no, y si es probable que cumpla con el seguimiento.  Estos son sólo algunos de los aspectos que influyen en la toma de decisiones”.

Y luego está el propio aneurisma, añade el Dr. Snelling, y entran en juego una multitud de otros factores. “Está el tamaño del aneurisma, la ubicación, si el aneurisma está creciendo o no, si tienen o no otros aneurismas, si tienen o no antecedentes familiares de rotura de un aneurisma. Todas esas cosas desempeñan un papel importante en lo que, en última instancia, es una decisión compleja”.

Pero, ¿qué ocurre con los síntomas de los aneurismas cerebrales, otros factores de riesgo y las pruebas de detección? He aquí más información por parte del Dr. Snelling.

Los aneurismas cerebrales no reventados no suelen presentar síntomas. ¿Hay algún síntoma que permita identificar un aneurisma cerebral no reventado?

“Los aneurismas cerebrales, en la gran mayoría de los casos, no presentan ningún síntoma, hasta que se revientan. En un pequeño porcentaje de los casos, los aneurismas pueden presentar lo que llamamos síntomas de advertencia, o síntomas de advertencia de algún goteo de sangre en el que alguien pueda tener algunos dolores de cabeza nuevos y severos que se producen días o semanas antes de que el aneurisma se reviente. Además, en determinadas localizaciones, algunos aneurismas pueden provocar visión doble o borrosa. Éstas son dos de las formas más comunes en que los pacientes con aneurismas cerebrales no reventados pueden presentar síntomas de un aneurisma que está creciendo, o cambiando, y que quizá contribuya a otros síntomas además de su rotura”.

“Sin embargo, hay muchas otras razones por las que la gente podría tener visión doble o dolores de cabeza. Ciertamente, no queremos que la gente piense que cada dolor de cabeza o quizás cada vez que tienen visión doble, es porque tengan un aneurisma cerebral”.

¿Ha visto recientemente varios casos de aneurismas cerebrales no reventados? ¿Puede decirme cómo pudo encontrar esos casos?

“Tratar aneurismas cerebrales no reventados es una parte de la práctica de la mayoría de los que tratamos aneurismas cerebrales. Y esos aneurismas se suelen encontrar por una de dos razones. Por lo general, se encuentran incidentalmente, lo que significa que alguien va a un médico y le hacen imágenes del cerebro o de las arterias del cerebro y estas imágenes demuestran que tienen un aneurisma cerebral. La otra forma sería que tal vez tengan alguno de los síntomas de los que hemos hablado, como visión doble o nuevos dolores de cabeza, lo que provocaría ese estudio”.

“La tercera razón sería debido a las pruebas de detección de aneurismas porque tienen antecedentes familiares, o tienen otra razón para tener un aneurisma cerebral que los pone en mayor riesgo que la población general. En la gran mayoría de los casos, se detectan de forma incidental. Esto se debe a la cantidad de personas que se someten a pruebas de imágenes del cerebro y de los vasos sanguíneos del cerebro por otros motivos, y se detectan de forma incidental”.

¿Son algunos de los síntomas de un aneurisma reventado los mismos síntomas de un infarto cerebral? ¿Podría un paciente confundir los síntomas?

“Lo que me gusta decir a la gente es que el término infarto cerebral es un término general para hablar de los trastornos de los vasos sanguíneos del cerebro. Cuando pensamos en un infarto cerebral, solemos hablar de un infarto cerebral isquémico, que es sin duda el tipo más común de infarto cerebral. Eso se debe a un coágulo que sale del corazón o se desprende de una placa y se aloja en una de las arterias del cerebro. Y eso suele presentar cosas que educan al público, como el acrónimo F.A.S.T (F de Face o cara caída; A de Arm o debilidad en los brazos; S de Speech o el habla arrastrada y T de time como tiempo para llamar al 911)”.

“Un aneurisma cerebral reventado cae bajo el término de infarto cerebral, pero su presentación es muy diferente. Estos pacientes suelen presentar un dolor de cabeza intenso de aparición repentina. Por lo general, el peor dolor de cabeza de su vida debido a un rápido aumento de la presión, dentro y alrededor del cerebro. Pueden entrar en coma muy rápidamente o tener una depresión de la conciencia. Pueden tener nausea y vómitos. En algunos casos, pueden tener lo que llamamos esas señales localizadoras de debilidad focal o entumecimiento de una parte del cuerpo”.

“Pero generalmente es esa presentación de un inicio repentino de dolor de cabeza severo, nausea, vómitos y una depresión de la conciencia. Por lo tanto, es muy distinto a alguien con un derrame cerebral isquémico que no tenga dolor de cabeza, sin nausea / vómitos, y tenga un inicio repentino de debilidad o entumecimiento localizado en una mitad del cuerpo, con o sin algunos síntomas del habla. En realidad, son muy diferentes”.

¿Ofrece el Instituto estudios de detección para las personas con riesgo de sufrir aneurismas cerebrales? ¿Y si las ofrecen, a qué edad deben comenzar esas pruebas?

“En general, la norma es que si se tienen dos familiares de primer grado que hayan tenido una rotura de aneurisma o que se sepa que tienen un aneurisma cerebral, entonces esa sería alguien que debería hacerse un estudio de detección. Y lo que quiero decir con familiares de primer grado son la madre o el padre, la hermana o el hermano, o el hijo o la hija. Tiene que estar dentro de un grado del propio paciente. Por ejemplo, un primo, una tía o un nieto no se clasificarían como familiares de primer grado”.

“Si hay dos familiares de primer grado, eso justifica un estudio de detección, y en la mayoría de los casos es cuando utilizamos una angiografía por resonancia magnética. No hay radiación ni tinte. Es una forma segura y eficaz de realizar el estudio de detección. Para un paciente pediátrico que tenga los requisitos para un estudio de detección basado en los antecedentes familiares, recomendaríamos un estudio cuando cumpla los 18 años. Creo que es un momento razonable para empezar”.

Además de los antecedentes familiares, ¿hay otros factores de riesgo?

“Ciertamente hay otros factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de que se produzca un aneurisma cerebral. Aparte de los antecedentes familiares, los dividimos en factores modificables y no modificables. Cuando digo modificables, me refiero a cosas en las que el paciente puede influir, como la presión arterial alta, el tabaquismo, el colesterol alto y el consumo excesivo de alcohol. Los factores no modificables son el aumento de la edad, el sexo femenino, el origen étnico y algunas otras enfermedades, como el síndrome de Ehlers-Danlos, el síndrome de Marfan, y enfermedad renal poliquística de autosoma dominante (ADPKD por sus siglas en inglés). Estas enfermedades aumentarán la probabilidad de tener un aneurisma cerebral”.

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