- Resource | Baptist Health South Florida - https://baptisthealth.net/baptist-health-news/es/ -

Las pruebas para el cáncer colorrectal: He aquí por qué usted debe saber sus factores de riesgo

El cáncer colorrectal, la tercera causa principal de muerte en los Estados Unidos, incluye los cánceres del intestino, el colon y el recto. Puede ser sorprendente que las tasas de cáncer colorrectal [1] entre las personas menores de 50 años han estado aumentando por alrededor de un 2 por ciento cada año.

Esa tendencia entre los adultos más jóvenes ayudó a establecer las nuevas directrices para el cáncer colorrectal [2] que indican que las personas de “riesgo promedio” deben comenzar a hacerse pruebas de detección a los 45 años, cinco años antes de lo que indicaban las recomendaciones previas.

Sin embargo, sus pruebas deben comenzar aún más temprano si se aplican los siguientes factores de riesgo: antecedentes familiares de cáncer colorrectal, un historial de enfermedad intestinal inflamatoria, síndromes genéticos tales como pólipos cancerosos familiares, un historial personal de cáncer colorrectal o de pólipos benignos, u otros factores de riesgo. Estos adultos de más alto riesgo, que incluyen a los afroamericanos, deben comenzar a hacerse pruebas de detección a los 40 años o antes.

El mes de marzo es el Mes de la Concientización del Cáncer Colorrectal, un tiempo en el cual los médicos de atención primaria, los gastroenterólogos y los oncólogos resaltan la importancia de las pruebas de detección.


Antonio Ucar, M.D., oncólogo médico en Miami Cancer Institute

El estándar de oro para la detección de los pólipos precancerosos sigue siendo la colonoscopia. Sin embargo, hay varias pruebas de heces disponibles que las personas con “riesgo promedio” pueden hacerse anualmente, incluyendo la prueba de sangre oculta y la prueba de ADN de las heces [1].

Como explica Antonio Ucar, M.D. [3], oncólogo médico en Miami Cancer Institute [4]: Usted no debe esperar ni enfocarse en los síntomas para hacerse una prueba, ya que en las primeras etapas del cáncer colorrectal pueden haber pocas o ninguna señal de alerta.

“Cuando los pacientes tienen síntomas de cáncer colorrectal, es posible que el cáncer ya esté en una etapa avanzada”, dice el Dr. Ucar. “En vez de concentrarse en los síntomas, es más importante que los pacientes tengan una detección temprana, o incluso la prevención del cáncer colorrectal haciéndose colonoscopias o pruebas no invasivas que detectan sangre y ADN en las heces. Usted querrá evitar esperar hasta que se desarrollen los síntomas porque estos podrían ser una señal de que el cáncer ya está presente”.

Mientras que los factores de riesgo como la edad y los antecedentes familiares no se pueden controlar, vivir una vida saludable es de vital importancia. Una dieta saludable debe incluir alimentos altos en fibra como frutas y vegetales, mientras se eliminan las carnes procesadas, los azúcares refinados y las grasas animales, según el Dr. Ucar. El manejo del peso, el ejercicio regular y no fumar ni beber alcohol en exceso pueden reducir su riesgo para el cáncer colorrectal.

“Una dieta saludable y hacer ejercicio pueden prevenir o reducir su riesgo para el cáncer colorrectal además de otros cánceres. Pero desafortunadamente, eso no garantiza que el cáncer no se desarrollará”, dice el Dr. Ucar.

En la siguiente sesión de preguntas y respuestas, el Dr. Ucar contesta preguntas claves acerca de los síntomas, los factores de riesgo y las pruebas de detección:

Pregunta: ¿Hay algún síntoma que la mayoría de las personas no necesariamente asociarían con cáncer colorrectal?
Dr. Ucar:
“Hay síntomas que no son específicos y por ese motivo pueden no ser inmediatamente asociados con el cáncer colorrectal. Por ejemplo, algo tan simple como sentirse fatigado o tener menos tolerancia al ejercicio. Yo tengo un paciente que es corredor, por ejemplo. Él se me quejó: ‘Doctor, yo antes corría cinco millas al día y ahora después de una milla estoy exhausto y pienso que no puedo seguir corriendo’, eso podría ser una indicación de que el paciente desarrolló anemia, la cual puede estar relacionada con la pérdida de sangre por causa de una lesión maligna como el cáncer de colon”.

“Además, cuando los pacientes tienen estreñimiento o un estreñimiento que empeora, o cuando los pacientes de percatan que las heces están más pequeñas o más delgadas, eso puede indicar que hay algún bloqueo en la ruta de las heces. Los síntomas más específicos relacionados con el conducto gastrointestinal incluyen distensión abdominal, cólicos o una masa palpable”.

Pregunta: ¿Es cierto que, si una persona ya tiene síntomas, entonces las probabilidades son que el cáncer ya ha avanzado?

Dr. Ucar:
“Bueno, no necesariamente. A veces los pacientes tienen síntomas obstructivos y el cáncer aún está localizado, y por consiguiente es curable. Sin embargo, queremos encontrar los tumores cuando son muy pequeños o cuando el paciente aún no tiene cáncer – cuando el paciente tiene un pólipo pre-maligno – esa es la mejor manera de intervenir y curar al paciente, o prevenir que el cáncer se desarrolle del todo”.

Pregunta: ¿Nos puede explicar las directrices para las pruebas de detección del cáncer colorrectal?

Dr. Ucar:
“Los pacientes que tienen lo que llamamos un ‘riesgo promedio’ son aquellos que no tienen factores predisponentes. No han tenido cáncer previamente ni pólipos, antecedentes familiares, enfermedad intestinal inflamatoria, síndrome hereditario de cáncer colorrectal, o radioterapia anterior al abdomen/pelvis. Para estos pacientes con riesgo promedio, la recomendación de la American Cancer Society hoy en día es comenzar a hacer colonoscopias de detección a la edad de 45 años, en vez de a los 50 como estuvo propuesto por muchos años. La frecuencia del cáncer colorrectal en el grupo de 40 a 49 años ha estado aumentando, y eso ha sido el catalizador para la recomendación de las colonoscopias más temprano”.

Pregunta: ¿Nos puede hablar con más detalle acerca de las variadas pruebas para el cáncer colorrectal que están disponibles, además de la colonoscopia?
Dr. Ucar:
“Hay otras pruebas que son más simples y no invasivas que se pueden hacer una vez al año, como una prueba inmunoquímica fecal (PIF en español o FIT por sus siglas en inglés) y la prueba de sangre oculta de guayacol (gFOBT). Estas pruebas no son tan sensitivas o tan específicas como una colonoscopia, pero aun así pueden ser muy eficaces. Hay otras pruebas como la prueba de ADN de las heces (FIT-DNA) que detecta no solamente sangre en las heces, pero también ADN tumoral o de un pólipo que podría alertarle a la presencia de pólipos complejos o de cáncer en el colon”.

“Hay otras pruebas que son no-invasivas que también pueden ser útiles como la colonografía por CT (colonoscopia virtual). La sigmoidoscopía flexible es más simple que una colonoscopía porque requiere menos preparación del intestino, pero la limitación es que solamente examina el lado izquierdo del colon”.

Pregunta: ¿Nos puede hablar acerca de los factores de riesgo principales para el cáncer colorrectal?

Dr. Ucar:
“Los factores de riesgo importantes que las personas pueden no ponerles mucha atención son la edad, las personas mayores de 50 años tienen un riesgo más alto; los antecedentes familiares, tener un familiar con cáncer colorrectal o con pólipos colorrectales; la enfermedad intestinal inflamatoria, la colitis ulcerativa o la enfermedad de Crohn. Otros factores menos conocidos incluyen factores raciales o étnicos, los afroamericanos tienen probabilidades aproximadamente un 20 por ciento mayores de desarrollar cáncer de colon durante sus vidas y las personas de descendencia judía esquenacita también tienden a tener una frecuencia más alta de cáncer colorrectal”.