La mayoría de los adultos no deben tomar aspirina diariamente para prevenir los ataques cardiacos y los infartos cerebrales según las nuevas directrices

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Publicado

20 de March de 2019


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En una revocación oficial de una histórica práctica, los médicos ahora dicen que la mayoría de los adultos mayores no deben tomar una aspirina diáriamente para prevenir un ataque cardiaco o un infarto cerebral, según las nuevas directrices actualizadas por el American College of Cardiology (ACC ) y la American Heart Association (AHA).

Y todos los adultos deben evitar el uso de la aspirina como manera de prevenir la enfermedad cardiaca debido al riesgo de sangramiento, a no ser que sea prescrito por un médico, según las nuevas directrices.

Las nuevas recomendaciones se enfocan en la terapia de aspirina de dosis baja que había sido previamente prescrita para los adultos de 70 años o mayores que no tenían riesgo para un ataque cardiaco o un infarto cerebral – o cualquier adulto con un aumento en el riesgo para los sangramientos. La revocación llega a raíz de los estudios publicados el año pasado que dicen que la aspirina diaria de dosis baja – 100 miligramos o menos – no tenía beneficio alguno para los adultos mayores que no tienen enfermedad cardiaca. Los resultados de esos estudios, publicados en varios artículos en la revista The New England Journal of Medicine, tomaron por sorpresa a los pacientes que pensaron por años que la aspirina prevendría los problemas relacionados con el corazón.

La nueva recomendación no se aplica a las personas que ya han sufrido un infarto cerebral o un ataque cardiaco, o a las que se han sometido a una cirugía de revascularización cardiaca (baipás) o a un procedimiento para insertar un stent en las arterias coronarias, según el ACC y la AHA.

Los cardiólogos, los médicos de atención primaria y las dos organizaciones, dicen que el ejercicio regular, mantener un peso saludable, evitar el tabaco y consumir una dieta rica en vegetales, pero baja en azúcar y grasas trans, son las mejores maneras de prevenir la enfermedad cardiovascular. La aspirina no debe ser parte de ninguna estrategia de “prevención primaria”, dicen el ACC y la AHA.

“La realidad es que las personas sangran cuando toman aspirina y pueden desarrollar úlceras y pueden sangrar en el cerebro”, explica Jonathan Fialkow, M.D., Director Médico Auxiliar, Jefe de Cardiología y especialista en lípidos en Miami Cardiac & Vascular Institute de Baptist Hospital. “No es un medicamento benigno. El argumento es que puede hacer un beneficio muy pequeño para prevenir un ataque cardiaco o un infarto cerebral como prevención primaria. Sin embargo, ese beneficio está superado por el riesgo de un sangramiento serio. Por eso, es recomendable que usted no tome aspirina como medio de prevención primaria – a no ser que usted sea parte de algún subgrupo”.

Ese subgrupo de pacientes que pueden considerar la aspirina son los adultos entre las edades de 40 a 70 años quienes tengan un riesgo significativo para un ataque cardiaco o un infarto cerebral en los próximos 10 años y quienes no tengan un mayor riesgo para los sangramientos, dice el Dr. Fialkow. Pero aun así, su cardiólogo solo debe considerar la aspirina como parte de un programa más amplio de prevención.

“Las tasas de ataques cardiacos se han visto reducidas la sociedad moderna con las tasas más bajas de tabaquismo y los mejores tratamientos para la presión alta y el colesterol alto”, dijo Erin Michos, M.D., una de las autoras de las nuevas directrices de prevención desarrolladas por el ACC y por la AHA. “Antes probablemente había un papel más importante para la aspirina en los ensayos más antiguos, aunque el problema de los sangramientos siempre ha estado presente”.

En una declaración, el American College of Cardiology dice que las nuevas recomendaciones “resaltan los cambios saludables al estilo de vida y las evaluaciones de riesgo como la clave para prevenir la enfermedad cardiovascular”. Las directrices también ofrecen consejos prácticos basados en las últimas investigaciones y en las intervenciones comprobadas para mejorar la dieta y el ejercicio, para dejar de fumar y para controlar otros factores de riesgo como la obesidad, la diabetes, el colesterol alto y la presión alta”.

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